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noviembre 30, 2005

Localizan centro del poder azteca, el Palacio de Axayacatl

Terminó la polémica iniciada en vísperas de la Independencia de México. Dos años de rescate arqueológico en el Centro Histórico de la Ciudad de México arrojaron como resultado la ubicación exacta del célebre Palacio de Axayacatl, el edificio donde residía el poder político, económico y social de los mexicas.
El especialista Alberto Diez Barroso Repizo explicó que a partir de los trabajos de salvamento en la calle de Palma por el Programa de Arqueología Urbana (PAU) del Templo Mayor permitieron encontrar restos de una estructura prehispánica que, de acuerdo con las fuentes históricas, correspondía al Tecpan de Axayacatl, séptimo tlatoani o mandatario de Tenochtitlan, quien gobernó entre los años de 1469 y 1480.
La localización del tecpan, abundó el experto durante el cuarto ciclo de conferencias “Templo Mayor y Tlatelolco en voz de sus investigadores”, había sido motivo de discrepancia y confusión entre algunos estudiosos desde finales del siglo XVIII y principios del XIX, motivados hasta cierto punto en buscar una identidad nacionalista en vísperas de la independencia de España.
No fue tarea fácil ubicar espacialmente el edificio que representó los poderes de la antigua nación mexicana, sepultado por la ciudad de los palacios novohispanos, dijo Diez Barroso, pues las referencias eran muy ambiguas. “Personajes como Humboldt, el padre Pichardo. Orozco y Berra, Icazbalceta o González Obregón, lo situaban en las calles de Santa Teresa la Antigua esquina con Indio Triste, actuales de Guatemala y Correo Mayor, respectivamente”.
Finalmente, quien se acercó más en encontrarlo fue Ignacio Alcocer, quien en 1927 propuso una ubicación del inmueble entre las actuales calles de Isabel la Católica y Monte de Piedad, en dirección poniente-oriente y entre las calles de Francisco I. Madero y Tacuba, de sur a norte. El área donde se establecía el Palacio o “casa real” se encuentra actualmente delimitada por las calles de Palma al poniente y 10 metros antes de Monte de Piedad al oriente, es decir la manzana que ocupa el Nacional Monte de Piedad.
Sin embargó, ratificó el arqueólogo Barroso Repizo, “Alcocer no se equivocó, si tomamos en consideración que este planteamiento fue realizado con base en datos históricos únicamente, ya que arqueológicamente nunca había sido excavado”, hasta el año 2003, cuando el Gobierno de la Ciudad de México realizó la primera temporada de la remodelación del Centro Histórico para renovar las redes de drenaje, agua potable y cableado subterráneo.
En la ponencia “El Tecpan o palacio de Axayacatl en México-Tenochtitlan” presentada en el auditorio “Eduardo Matos Moctezuma” del Museo del templo Mayor, el autor destaca la importancia del hallazgo que a su consideración “dará pie a nuevas formulaciones en torno al diseño y el significado del inmueble, que tenía una distribución tripartita de los espacios, pues recordemos que era el asiento del Poder de la Triple Alianza”.
En Mesoamérica, recalcó, entre las funciones de los palacios donde residía el gobernante “estaba el de congregar a la estructura política y económica que conformaba al Estado de tlatocayotl, constituida por la administración tributaria, el consejo de guerra, los Poderes Judicial y Legislativo, las relaciones diplomáticas, de producción, etcétera”.
En ese sentido, el Tecpan como unidad representativa de poder reflejaba la organización de una sociedad, en donde el espacio simbolizaba la función social y constituía el emblema de la hegemonía de un altepetl o “ciudad”.
En el caso particular de Tenochtitlan, el mensaje simbólico que el edificio transmitía a la población local y extranjera fue suficiente para perpetuar su función luego de la Conquista. Así se demuestra lo dicho en las fuentes históricas acerca de la continuidad que se le dio al inmueble en la Colonia, luego de que Hernán Cortés decidió construir en ese mismo espacio el edificio destinado para su residencia y sede del gobierno de la Nueva España.
Mediante el análisis de los elementos arquitectónicos y la distribución de los espacios internos del inmueble, se pretende aportar datos que complementen el estudio de este tipo de construcciones, “que finalmente llevará a discernir sobre si en Tenochtitlan imperaba un gobierno dividido en tres o un gobierno corporativo o imperio”, concluyó Alberto Diez Barroso. “El tema es inagotable”.

noviembre 20, 2005

Cumple la Línea Tres del Metro 35 años, sin pena y sin gloria

A dos años de los trágicos acontecimientos del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, el presidente Gustavo Díaz Ordaz incursionó en terrenos tlatelolcas dos años después, durante la inauguración de la Línea Tres del Metro, la que fue considerada la obra más importante de su sexenio.
El 20 de noviembre de 1970, en punto de las 10:04, Díaz Ordaz llegó acompañado de su gabinete a la terminal Tlatelolco a bordo del convoy número 1, 217 denominado “Tren Presidencial”, que fue adornado con el escudo y los colores nacionales, procedente de la estación Hidalgo.
El primer mandatario descendió del tren para inspeccionar las instalaciones, en un recorrido que duró 15 minutos. “Destilaba felicidad”, relatan las crónicas periodísticas de la fecha. Allí lo esperaban diputados; una comisión senatorial; el embajador de Francia en México, Xavier de la Chavalerie; el cronista de la Ciudad de México, Salvador Novo; el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Alfonso Guzmán Neyra y directores de diarios y revistas.
De regreso a la estación Hidalgo, Díaz Ordaz develó allí la placa de la Línea Tres que corría entonces de Tlatelolco a Hospital General y en la que se señala que por acuerdo del Presidente de la República fue construido el Metro.
En 1967, la expansión urbana, el incremento demográfico y la anarquía de las líneas de autotransportes foráneos de pasajeros que coincidían principalmente en primer cuadro de la capital del país, plantearon para las autoridades la urgente necesidad de construir el Sistema de Transporte Colectivo Metro.
La obra de la Línea Uno se inició el 19 de junio de 1967 en la esquina de avenida Chapultepec y Bucareli con mucho escepticismo de parte de la opinión pública, que también le atribuía al Metro un cierto tinte de “futurismo político”
Pero aquel 20 de noviembre se constituía como “la fecha del triunfo, de la consolidación de la confianza”, según consignaban los principales diarios, pues a su decir “el presidente Díaz Ordaz y el licenciado Corona del Rosal (regente de la Ciudad de México) sepultaron el temor que prevaleció por lustros sobre la ‘imposibilidad’ de construir el Metro en el fango metropolitano”.
Por eso se decía que había concluido la primera etapa de este transporte urbano subterráneo que inició una nueva era de modernización en la capital, que para la época beneficiaba a un millón y medio de habitantes diariamente y era susceptible de ser prolongada la red en el futuro.

noviembre 18, 2005

Exhiben fotos inéditas de Villa y Zapata

El montaje de 50 piezas forma parte de las celebraciones por el XCV Aniversario de la Revolución Mexicana

Fotografías y objetos representativos que muestran la vida de Francisco Villa y Emiliano Zapata, dos de los personajes más populares de la primera revolución social del siglo XX, se exponen desde el pasado miércoles hasta el fin de mes en la estación Zócalo del Metro.
La exposición "Villa, el centauro del Norte; Zapata, el caudillo del Sur" es auspiciada por el Museo Nacional de la Revolución y el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, con motivo de las celebraciones por el XCV Aniversario de la Revolución Mexicana y por los 19 años de dicho espacio museográfico.
La estación Zócalo de la Línea 2 es una de las más transitadas por los 4.5 millones de usuarios del Metro. Durante el acto inaugural, Raquel Sosa Elízaga, secretaria de Cultura el Gobierno del Distrito Federal, afirmó que recordar los 95 años de la gesta revolucionaria, a través de Villa y Zapata, es una pausa que se hace necesaria para los mexicanos, entre las festividades populares de Día de Muertos y las fiestas decembrinas.
La muestra está dividida en dos vitrinas colocadas en la salida Catedral de la mencionada estación del STC, que contienen 14 imágenes en total de los momentos más ilustrativos de la participación de los dos caudillos de la Revolución Mexicana, con 13 cédulas que explican sus ideales.
Las imágenes fueron donadas por el Archivo Casasola y algunas son de las menos conocidas del acervo resguardado por el museo. Así, se muestran los originales en gran formato de "Francisco Villa durante su traslado a Tlatelolco".
En los albores del siglo pasado estuvo preso en Tlatelolco el célebre general Francisco Villa, el dirigente más popular de la Revolución Mexicana, quien durante su cautiverio se dedicó a ejercitarse en mecanografía. Del lugar escapó "disfrazado de licenciado", según él mismo lo refiere en sus memorias.
Asimismo, se montaron las fotos "Francisco Villa en su Hacienda de Canutillo" y "Cadáver del general Francisco Villa", "Francisco Villa firmando la bandera de México, en la Convención de Aguascalientes", "Francisco Villa con parte de la División del Norte", "Ferrocarril", y "Francisco Villa acompañado de Victoriano Huerta y Emilo Madero".
También, "General Genovevo de la O", "General Eufemio Zapata" y "Ejército Libertador del Sur", además de las fotografías que muestran el cadáver de Emiliano Zapata; a los dos personajes revolucionarios en la Silla Presidencial y la que fue tomada en la Casa de los Azulejos.
De igual forma, en la muestra se exhibe vestimenta, silla de montar y diferentes rifles alusivos a los utilizados por Villa; así como objetos típicos de un campamentos zapatista y una bandera del Ejército Libertador del Sur.

noviembre 15, 2005

Tenochtitlan-Tlatelolco y Teotihuacan, dos de las grandes urbes de la era pre Revolución Industrial

Presentan investigaciones que documentan la importancia e influencia de "la ciudad de los dioses" durante la IV Mesa Redonda de Teotihuacan

"Antes de la Revolución Industrial, quizás 25 o 30 ciudades en el mundo alcanzaron una población de cien mil habitantes. En Mesoamérica, solamente dos lo lograron: Tenochtitlan-Tlatelolco y Teotihuacan, y eso les daba poder económico y político”, afirmó el estadunidense William Sanders, al dar inicio los trabajos de la IV Mesa Redonda de Teotihuacan.
El especialista presentó el tema “Investigación en Teotihuacan: pasado, presente y futuro”, durante la cual destacó que ninguna ciudad del mundo antiguo debió tener el tamaño, esplendor y necesidades de esta urbe. “Rasgos notables de estos grandes centros urbanos son su mayor complejidad social, lo que se refleja en el estilo de vida de sus habitantes".
Precisamente por el tamaño excepcional de la ciudad mesoamericana, comentó, la muestra de información es siempre insuficiente, a pesar de que la investigación arqueológica en la zona en el pasado y el presente ha sido considerable.
Dijo que la influencia teotihuacana en el aspecto económico y político se extendió a la Cuenca de México, así como a la parte sur de los actuales estados de Hidalgo y Morelos, lo cual habla de que fue un gran centro de poder, con dimensiones casi como las de Tenochtitlan-Tlatelolco al momento de la Conquista, lo cual explica su gran influencia en otras áreas.
Como ejemplo de sus dimensiones, el investigador de la Universidad de Pensilvania anotó que Teotihuacan poseía un mercado de al menos 400 metros cuadrados, lo cual es un indicio del poderío económico de quienes lo gobernaban, pues su tamaño corresponde al que tenían en su momento de mayor auge los de Tlatelolco y Tenochtitlan juntos.
"Uno de los sitios descubiertos más recientemente es El Palacio Real de Teotihuacan, en el cual hay vestigios que aún no han terminado de estudiarse, pero con la información que se tiene se puede establecer que al menos era del tamaño del Palacio de Moctezuma. En síntesis, descubrir y analizar la totalidad del sitio nos llevará al menos cien años", pronosticó.
Con el propósito de ofrecer a través de investigaciones recientes nuevas interpretaciones acerca de la forma de vida, organización social, política y económica de la cultura teotihuacana en todos sus periodos históricos, se inauguró el pasado lunes 7 de noviembre la IV edición de la Mesa Redonda de Teotihuacan.
Durante cinco días, del 7 al 11 de noviembre , importantes especialistas presentaron los avances de sus trabajos, bajo el tema “Teotihuacan: más allá de la ciudad”.
La ceremonia de apertura estuvo a cargo de la Coordinadora Nacional de Arqueología, Laura Pescador Cantón, en representación del director general del INAH, Luciano Cedillo Álvarez; también participaron María Elena Ruiz Gallut, coordinadora de la IV Mesa Redonda de Teotihuacan.
Pescador Cantón dio lectura al mensaje enviado por el titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH): ''Teotihuacan, vértice de la religiosidad mesoamericana, fue también epicentro migratorio, agrícola, tecnológico y comercial; ésta es una verdad que permaneció oculta durante muchas décadas en las que fue concebida únicamente como megalópolis dedicada al culto religioso y funerario, soslayándose que fue uno de los mayores centros urbanos del nuevo mundo con casi 22 kilómetros cuadrados de superficie y por lo menos cien mil habitantes".
Precisamente, anunció por su parte María Elena Ruiz, entre los aportes más relevantes de los investigadores invitados se encuentran los estudios sobre la forma de organización de un sistema de poder que permaneció durante más de cinco siglos.
Cabe destacar que aunque en su periodo de máximo esplendor, hacia el 450-650 d.C., la ciudad sagrada de Teotihuacan alcanzó una extensión cercana a los 22 kilómetros cuadrados, se conoce que su ámbito superó por mucho estos límites, extendiendo su presencia prácticamente por toda Mesoamérica. Aspecto que se abordó en esta edición de Mesa Redonda.
En el foro participaron alrededor de 60 expertos procedentes de instituciones de México, Estados Unidos, Canadá, Francia, España y Japón, entre ellos Rubén Cabrera, Linda Manzanilla, Natalia Moragas, Jorge Angulo, Christian Duverger, René Millon, Saburo Sugiyama, Leonardo López Luján, Gregory Pereira, Julie Gazzola, James Langley y Teresa Uriarte; además de William Sanders, quien dictó la conferencia magistral.

noviembre 11, 2005

Un enorme rompecabezas de 19 mil piezas




Arqueólogos mexicanos dieron a conocer recientemente el grado de avance en el rescate en Tlatelolco del primer mural pintado por indígenas en una "caja de agua", una especie de cisterna construida en el siglo XVI usaba para almacenar el vital líquido durante la Nueva España.
Dentro de una construcción lacustre llamada Caja de Agua localizada en el ex el Convento de Santiago de Tlatelolco, un grupo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores, descubrieron en 2003 una pintura mural considerada la primera obra pictográfica del México novohispano.
El arqueólogo Salvador Guilliem, jefe de la Zona Arqueológica de Tlatelolco y coordinador del proyecto de rescate, dijo que hasta el momento se ha descubierto el 80 por ciento de la totalidad de la “caja de agua” y dijo que durante la próxima temporada (agosto 2006-febrero 2007) se espera abrir el resto, analizar su mecánica operativa y la intención de sus creadores.
La caja de agua fue desconocida por los investigadores de la zona arqueológica de Tlatelolco hasta que se dio con ella por accidente en 2003, cuando la Secretaría de Relaciones Exteriores ordenó realizar una canaleta alrededor de su biblioteca.
En dos años se han descubierto 24 metros de superficie, en cuyos muros de casi un metro se encuentra el mural. También se han hallado 19 mil piezas: restos óseos animales, trozos de cerámica y del mural. “Después de la limpieza, lo que hacemos es jugar un poco al rompecabezas, ir uniendo la pintura”, explicó la restauradora Sara Eugenia Fernández.
Durante la última etapa de la investigación se analizarán los significados y las implicaciones culturales contenidas en la pintura de esta caja de agua, con el objetivo de abrirse al público a más tardar en agosto de 2006.
Falta analizar la parte del mural que fue retirada; por el momento sólo se sabe que hay algunas caras de ángeles. Se trata, comentó Guilliem Arroyo, de una construcción realizada inmediatamente después de la Conquista y en los inicios de las labores de evangelización de los indígenas. En ese sentido se estima que el mural fue pintado entre 1535 y 1550, pero esto se precisará cuando se realicen las pruebas de carbono 14, en los siguientes seis meses.
Guilliém Arroyo agregó que la obra es “asombrosamente semejante a la técnica del Códice Florentino” utilizada por fray Bernardino de Sahagún. Al parecer, aunque el mural fue elaborado por manos indígenas, la pintura fue realizada bajo la dirección de los frailes franciscanos. En él se pueden apreciar los colores originales de la paleta tlatelolca, como el verde, azul y el rojo.
La obra pictórica se descubrió en la Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, la cual formaba parte del sistema hidráulico de la zona y procedía del acueducto de Salto del Agua, que proporcionaba el vital líquido a los recién conquistados indígenas.
El mural, localizado en el lado sur de la de la Caja de Agua, presenta escenas en ambos lados de la pared y la divide en dos partes. En una imagen de la obra ubicada del lado oeste se observa un personaje de pie dentro del agua, que carga en la espalda un canasto y en la mano derecha sostiene una red con peces.
En otro segmento se encuentra una escena con una garza sosteniendo un pez en el pico, debajo aparecen peces dentro del agua, plantas que emergen de ella y en el extremo este hay una canoa con otro personaje que lleva una caña de pescar.
El jefe de la zona arqueológica apuntó que “este descubrimiento abre un escaparate donde se manifiesta la fusión cultural entre Mesoamérica y la Europa del siglo XVI”.

noviembre 10, 2005

Se celebró en Santiago conferencia para proscripción de armas nucleares

El Convenio para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y El Caribe -de carácter indefinido en el tiempo- asegura la ausencia de armas nucleares en la zona de aplicación.

El subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, Cristián Barros, inauguró el XIX Período Ordinario de Sesiones de la Conferencia General del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y El Caribe (Opanal), el cual no sólo resguarda a la región de estas armas, sino que también ha coadyuvado en el logro del objetivo universal del desarme nuclear, la paz y la seguridad internacional.
El Opanal es un organismo intergubernamental creado por el Tratado de Tlatelolco —adoptado en México en 1967 y que entró en vigor en 1969—, para asegurar el cumplimiento de las obligaciones de éste último y que ha contribuido, en gran medida, al proceso global de no-proliferación.
El convenio para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y El Caribe —de carácter indefinido en el tiempo— asegura la ausencia de armas nucleares en la zona de aplicación.
Además, prohíbe e impide el ensayo, uso, fabricación, producción o adquisición de estas armas; como también prohíbe el recibo y almacenamiento de ellas, al tiempo de contribuir al desarme en general. Finalmente, promueve la utilización exclusivamente con fines pacíficos. Son 33 sus Estados miembros.
"El Tratado de Tlatelolco, conjuntamente con el Tratado de No Proliferación (TNP) y el Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN), constituyen las herramientas jurídicas esenciales para favorecer un escenario internacional más seguro y predecible", afirmó Barros.
La Conferencia General —que se desarrolló en Santiago el lunes 7 y el martes 8 de noviembre—, contó con la participación del Secretario General de Opanal, Edmundo Vargas, además del Coordinador de la red Parlamentaria Mundial para el Desarme Nuclear, Alyn Ware, y representantes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Según las palabras del secretario general de Opanal, esta Conferencia constituye una importante oportunidad para debatir y reflexionar sobre cómo fortalecer aún más el organismo, y agregar eficacia y relevancia a las tareas que el Tratado de Tlatelolco y los Gobiernos partes le han confiado.

noviembre 06, 2005

Inyectan 64 mdp para reforzar la Torre de Tlatelolco

El Gobierno del Distrito Federal entregó 64 millones de pesos a la UNAM para reforzar la Torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en donde la máxima casa de estudio tiene proyectada la creación de Unidad de Congresos y Centro Cultural Tlatelolco.
Felipe Leal Fernández, coordinador de Proyectos Especiales de la Universidad Nacional Autónoma de México, comentó que el próximo mes de diciembre la torre de 20 pisos y tres edificios anexos de la SRE serán transferidos a la Universidad, por lo que la mudanza del personal a su nueva sede se prevé se realice a finales de este año y principios de 2006.
El gobierno local donó dichos inmuebles a la UNAM, luego de un acuerdo que suscribió el entonces jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador con el canciller Luis Ernesto Derbez, para que la Cancillería se mudase a la Plaza Juárez, en el Centro Histórico.
Los trabajos de rehabilitación y remodelación, anunció Leal Fernández, se iniciarán el próximo año y a mediados de 2006 estará lista esta Unidad de Congresos y Centro Cultural Tlatelolco, que tendrá un gran impacto en esta zona de la ciudad.
En entrevista con el rotativo El Universal, el arquitecto dijo que la UNAM también aportará entre 15 y 20 millones de pesos para la adecuación de los interiores, para que los habitantes de la zona norte de la ciudad tengan su propio Centro Cultural como el que se encuentra en el sur.
El ex director de la Facultad de Arquitectura de la UNAM recordó que la Unidad Tlatelolco cuenta con una población de 60 mil habitantes, mientras que el barrio de Atlampa, Villa de Guadalupe, Vallejo y la extensión que se tiene por los Indios Verdes también es de gran gran afluencia de personas, por lo que tendrá un impacto muy positivo.
"Se inaugurará un centro de enseñanza de lenguas extranjeras, centros de cómputo; se utilizarán los salones de recepción de la SRE para organizar conferencias, cursos; algunos serán galerías para colecciones de arte y también habrá talleres de música, ferias del libro y congresos", adelantó.
Felipe Leal confirmó que la Torre de la SRE en Tlatelolco tiene una pequeña inclinación que se registró desde su creación en 1964. Sin embargo, dijo, este hecho no ha afectado la estructura; ni siquiera los sismos de 1985.
Pero consideró que por seguridad el Instituto de Ingeniería de la UNAM hará un reforzamiento interno de la torre para un uso correcto, ya que requiere adecuarse a los nuevos reglamentos y normas de construcción.
La torre tiene 20 pisos y cuenta con una superficie por planta de 570 metros cuadrados, a su alrededor hay tres edificios anexos de dos pisos cada uno y con una extensión de 8 mil 450 metros cuadrados.