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diciembre 27, 2005

2005, prolífico en descubrimientos arqueológicos


Un año significativo para los proyectos del Templo Mayor

El Proyecto Templo Mayor, como no ocurría desde el último lustro, obtuvo durante el 2005 una de las actividades más prolíficas e importantes en toda su historia.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) también dio a conocer en un comunicado que se llevaron a cabo descubrimientos arqueológicos, que en su conjunto coadyuvarán a dilucidar sistemas constructivos, precisar simbolismos de escenarios rituales y acopiar datos para complementar información histórica.
Todas y cada una de esas revelaciones permitirán una trascendente recuperación de datos para que se pueda conocer más acerca del proceso cultural de las épocas prehispánica y colonial, fundamentalmente de secuencias, técnicas y estilos arquitectónicos, procesos de producción e intercambio de bienes a lo largo del tiempo, así como de vida cotidiana.
Iniciada en octubre de 2004, la Sexta Temporada de Campo del Proyecto Templo Mayor, coordinada por el doctor Leonardo López Luján, dio a conocer en enero de 2005 su primer gran descubrimiento arqueológico:
Diecinueve lápidas talladas en relieve con imágenes de dioses de la lluvia, plantas de maíz, sacerdotes y fechas calendáricas, las cuales fueron localizadas bajo el piso de la fachada principal del Templo Mayor.
Allí se descubrieron boca abajo varios grupos que sirvieron para conformar el piso de una de las cuatro etapas de la fachada del Templo Mayor.
Conforme los primeros estudios, dichas lápidas pudieron haber formado parte de la ornamentación de una etapa más antigua de la propia pirámide.
Por otra parte, en julio pasado se dio a conocer el segundo gran descubrimiento de la Sexta Temporada de Campo: una ofrenda única en el Templo Mayor de Tenochtitlan.
Se trata de un depósito de consagración, emplazado en la mitad correspondiente al dios Huitzilopochtli, integrada por los restos óseos de un niño ataviado con ajorcas de cascabeles y caracoles, anillos de madera y acompañado de instrumentos musicales de cerámica.
En la referida ofrenda, cuya excavación y registro minucioso consideraron aspectos como la colocación del cuerpo, su descomposición y cambios sufridos al interior del depósito, se ha podido entender de manera preliminar el tipo de ritual que se originó en esa mitad del Templo Mayor, dedicada al dios tutelar de los mexicas.
A mediados de agosto, por otra parte, se dio a conocer el descubrimiento de un excepcional monolito mexica que data del periodo de entre fines del siglo XV y principios del XVI; tallado en una sólida roca basáltica, representa una biznaga de grandes proporciones, única en su tipo, tanto por sus dimensiones (56 x 77 centímetros), como por la maestría con que fueron esculpidas sus costillas y espinas.
Esta nueva revelación del Proyecto Templo Mayor tuvo como escenario la célebre Librería Porrúa, ubicada en la intersección de las calles de República de Argentina y Justo Sierra, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
LOS TRABAJOS DEL PAU
Paralelamente, los especialistas del Programa de Arqueología Urbana (PAU), adscritos al Museo del Templo Mayor descubrieron en junio del 2005 la fachada norte -y un fragmento de la del oriente- de una estructura arquitectónica prehispánica conocida como Momoztli (altar pequeño), la primera de su tipo localizada al interior de lo que fue el Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan.
A partir de las labores de remodelación llevadas a cabo en la Plaza Templo Mayor, al costado oriente de la Catedral Metropolitana, se descubrió este sagrario correspondiente a la VI Etapa Constructiva del Templo Mayor, entre 1486 y 1502 de nuestra Era, según la cronología propuesta por Eduardo Matos Moctezuma.
De acuerdo con las primeras observaciones y análisis, dicha estructura pudo haber estado dedicada a ceremonias rituales.
Con base en las crónicas de Fray Bernardino de Sahagún y de Fray Diego Durán, en este tipo de altares se colocaban las piedras talladas identificadas como Temalácatl, donde se realizaba el sacrificio gladiatorio en la época prehispánica.
En julio, especialistas, a cargo del arqueólogo José Alvaro Barrera, descubrieron bajo el atrio de la actual Catedral Metropolitana el entierro de un individuo, entre cuyas características sobresalen su disposición mortuoria -en posición dorsal extendida con los brazos cruzados sobre el tórax, como se acostumbra en la religión católica-, y estatura de 1.75 metros.
Con base en las primeras observaciones antropológicas, se ha podido determinar que el individuo fue del sexo masculino, que su edad oscilaba entre los 35 y los 40 años y que su origen fue probablemente europeo.
Aunque está en proceso el estudio del contexto en que se dispuso para precisar la fecha de su muerte, se considera que probablemente ocurrió en la primera época de la Colonia y que fue depositado en los patios traseros de la antigua catedral, cuya fachada se orientaba hacia el poniente.
A esta primera osamenta sobrevino el descubrimiento de 13 más, entre adultos e infantes, todas ellas bajo lo que ahora es el atrio de la Catedral Metropolitana.
Además se localizaron los cimientos de muros de templos y pisos prehispánicos, que permitirán conocer mejor tanto los espacios que hubo entre las pirámides y diferentes edificaciones, como sus dimensiones.
LA CAJA DE AGUA EN TLATELOLCO
También parte fundamental del Proyecto Templo Mayor, en la Zona Arqueológica de Tlatelolco, a cargo del especialista Salvador Guilliem, concluyó la primera fase del rescate arqueológico integral de una caja de agua construida en los albores del siglo XVI.
Su interior fue embellecido con pintura mural -que es asombrosamente semejante a la técnica del Códice Florentino-, y que podría tratarse de la primera obra pictográfica mural del México novohispano.
A partir de las obras de construcción, en julio del 2002, para abrir una canaleta de aguas pluviales al pie de la fachada principal del antiguo Convento de Santiago Tlatelolco, se generó el descubrimiento de uno de los elementos arqueológicos más importantes de los últimos tiempos:
La Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz -primera universidad y biblioteca del Continente Americano-, edificada para proveer del vital líquido a los indígenas recién conquistados.
Lo anterior dio paso al proyecto denominado Rescate Arqueológico de la Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, que presenta una traza rectangular de seis metros de largo por cuatro de ancho y cuyo interior transmite una escena de la vida lacustre de la época.
Todo lo anterior es un indudable aporte a nuestro acervo, ya que abre un escaparate donde se manifiesta la fusión cultural entre Mesoamérica y la Europa del siglo XVI.

diciembre 23, 2005

Buen recibimiento de la crítica argentina a "Temporada de patos"


Es uno de los filmes latinoamericanos con mayor repercusión en festivales. México intenta una renovación, afirma página 12


Con 35 años y training en clips musicales (incluyendo videos para Molotov y Plastilina Mosh), el debutante Fernando Eimbcke plantea un retrato de la abulia urbana adolescente, que lo convierte en un pariente lejano de Martín Rejtman, Ezequiel Acuña y otros exponentes del Nuevo Cine Argentino.

“¿Saben por qué los patos vuelan en V? Para aprovechar mejor el viento, y porque esa clase de formación les permite relevarse durante el vuelo, cada vez que uno de ellos se cansa.” ¿Habrá en esta explicación una clave para entender la película, tendrá algo que ver el gregarismo aviar con los lazos que a lo largo de un día se generan entre cuatro personas? ¿O tal vez la relación entre el título, un cuadro y los protagonistas de Temporada de patos sea un puro juego sin mayor significación, una pista falsa, una trampa para interpretadores aficionados? Es la película entera, con su permanente oscilación entre lo lúdico y lo significativo, la que mueve a esta clase de preguntas. Y a la falta de respuestas frente a ellas.
Esa opacidad de sentido es un indudable punto a favor de Temporada de patos, ópera prima del mexicano Fernando Eimbcke y desde hace un año largo uno de los filmes latinoamericanos con mayor repercusión en festivales (desde Cannes hasta el Bafici, en cuya última edición participó de la competencia oficial). Ganadora de 7 premios en el Festival de Guadalajara y de 10 premios Ariel (los Oscar de su país), Temporada de patos es también, sin duda, la película mexicana más fuertemente consagrada en su país de origen, de un año a esta parte. Filmada en impecable blanco y negro, con actores mayormente desconocidos, férrea unidad temporal y espacial y prácticamente sin movimientos de cámara, el debut de Fernando Eimbcke es el de un director que, claramente, sabe lo que quiere y qué hacer para lograrlo.
Los apretados 85 minutos se corresponden con un tiempo ficcional que un par de carteles se encargan de fijar, al comienzo y al final de la película. Todo comienza un domingo a la mañana y todo lo que usualmente suele asociarse con el día domingo nutre Temporada de patos: las horas muertas, el vacío, el tiempo libre y la posibilidad de desaprovecharlo plenamente. Pero también el imprevisto, lo azaroso, lo que se sale de la norma. Con 35 años y abundante training en clips musicales (incluyendo videos para Molotov y Plastilina Mosh), no extraña que tres de los cuatro protagonistas del debut de Eimbcke sean adolescentes. Con sus padres en pleno proceso de separación, los últimos consejos de la mamá antes de tomarse el día son como el disparo de largada para que Flama (Daniel Miranda) y su amigo Moko (Diego Cataño) dispongan a sus anchas del departamento, uno más en la colmena edilicia de plena plaza de Tlatelolco. “Niños Héroes” es el nombre del edificio, primera de las varias ironías que Eimbcke (autor también del guión) esparce a lo largo de la película. Dos años antes de que Eimbcke naciera, en esa misma plaza cientos de manifestantes fueron víctimas de las balas policiales. Treinta y siete años más tarde, no parecen ser tiempos de heroísmo en los que viven Flama y Moko, pertrechados frente a la pantalla del televisor. Lo hacen con dos tremendas bolsas de papas fritas, medio litro de Coca en cada vaso y los dedos sobre el joystick. Dos visitas inesperadas romperán el plan de videofulbito de los chicos, y junto con ello también las rutinas de la adolescencia. Una de esas visitas es la del repartidor de pizzas, especie de Chavo de nombre engañosamente mítico, no por adulto menos instalado en una suerte de adolescencia eterna. Un corte de luz hace que Ulises (Enrique Arreola) tenga que subirse los once pisos por escalera, llegando once segundos tarde con su especial de peperoni. La promoción promete que la más mínima demora en la entrega hará que la pizza sea gratis. Pero el reloj de Ulises no marca la misma hora que el de Flama y Moko. Resultado: ellos no piensan pagar; él no se irá sin cobrar.
A todo esto, en la cocina ya se instaló Rita (Danny Perea), que necesita el horno para su torta de cumpleaños. Y que termina usando como ingrediente de unos brownies el verdoso contenido de un frasco. No precisamente culinaria, la ingesta de la aromática hierba hará que los cuatro terminen tirándose de cabeza contra las paredes, dispuestos a probar la dureza del casco de Ulises. La yerba promueve también algo así como un juego de la verdad, con Flama confesando cuánto le jode la separación de los padres y Ulises socializando frustraciones. Más interesante que estas epifanías –tal vez demasiado explícitas es el modo elíptico con que se desliza el dato de la soledad de Rita, sin invitados en el día de su cumpleaños.
Demasiado calculada puede resultar también una puesta en escena que, en sus largos planos con cámara fija, intenta transmitir la inmovilidad del tiempo muerto, rozando peligrosamente el borde del manierismo. La frescura de las actuaciones (más las de los chicos que la de Arreola, de impronta cuasi televisiva) y la indudable gracia de más de una escena compensan, en tal caso, el carácter tal vez excesivamente programático del film de Eimbcke. No deja de ser llamativo, en tal caso, que en su obstinado registro de la abulia urbana y adolescente pueda llegar a adivinarse, en este nativo de Ciudad de México, un pariente lejano de Martín Rejtman, Ezequiel Acuña y otros notorios exponentes de lo que alguna vez dio en llamarse Nuevo Cine Argentino.

TEMPORADA DE PATOS
México, 2004.
Dirección y guión: Fernando Eimbcke.
Fotografía: Alexis Zabé.
Intérpretes: Daniel Miranda, Diego Cataño, Enrique Arreola y Danny Perea.

Publicado el jueves, 22 de diciembre de 2005 por Horacio Bernades en Pagina12, sección Espectáculos

diciembre 20, 2005

En impasse el Centro Cultural de la UNAM en Tlatelolco

El proceso para que la UNAM tome posesión de las instalaciones que ocupa la Secretaría de Relaciones Exteriores en Tlatelolco y que le fueron cedidas por el Gobierno del DF para transformarlas en un gran centro cultural está en suspenso, indicó Gerardo Estrada, titular de la Coordinación de Difusión Cultural de la máxima casa de estudios.
En entrevista con el matutino Milenio Diario, el funcionario universitario abundó que el proyecto de la Universidad que llevará el arte al norte de la Ciudad de México aún no tiene fecha para comenzar.
La primera señal de que todo iniciará, ratificó, será cuando la Cancillería comience su traslado a su nueva sede en la Plaza Juárez en el Centro Histórico, “pero eso tardará porque todavía no está lista la Torre”.
El convenio firmado suscrito entre el GDF y la SRE se señala la donación a la UNAM de los edificios históricos de la Cancillería en Tlatelolco, los cuales serán destinados a la creación de un centro cultural universitario y un memorial sobre el movimiento estudiantil de 1968.
Mientras tanto, Estrada indicó al rotativo que en la UNAM se trabaja en la estrategia de desarrollo y en los proyectos que darán vida al centro cultural.
Durante 2005, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue considerada por segundo año consecutivo como una de las mejores instituciones de educación superior del mundo, lo que además le valió ser distinguida con 860 premios y reconocimientos, nacionales e internacionales.
“En las próximas semanas empezaremos a platicar con algunos de los participantes. Estamos en negociaciones para ver si la Colección de Andrés Blaisten queda en comodato por un tiempo para que pueda ser expuesta en este nuevo centro”.
Todo esto quedará establecido a partir de las primeras semanas de 2006, cuando se llegue a un acuerdo con el coleccionista, cuyo acervo de más de 240 obras de alrededor de 60 artistas se exhibe por el momento en el Museo Virtual Andrés Blaisten.
Respecto a la inversión que implicará este nuevo espacio cultural señaló que aún no tienen una idea definida. “Estamos trabajando, pero al no tomar posesión del edificio, no podemos definirlo con certeza.”
Aseguró que se cuenta con un presupuesto para los pequeños trabajos, pero sin atreverse a especificar una cifra. Asimismo, rechazó que la inauguración del nuevo espacio cultural se verá afectada por el año electoral.
“Ése no es el problema, el problema es el tiempo que necesita la Secretaría de Relaciones Exteriores para hacer su traslado y los tiempos que nosotros necesitamos para realizar las adecuaciones”.
Respecto al director de este espacio, señaló que la persona elegida será un promotor cultural que tenga capacidad de diálogo con toda la comunidad. Igualmente, negó tener candidato al puesto: “Tendría que ser una gente con experiencia, pero no necesariamente del INBA”.
En este año, la UNAM pasó a formar parte del grupo de las 100 mejores universidades del mundo en un ranking mundial que hace el diario británico The Times, que la ubicó como la mejor de Iberoamérica, la número 20 mundial en el campo de las Artes y las Humanidades y la 93 en las Ciencias.
En una evaluación de las autoridades universitarias, se destacó que este reconocimiento a la UNAM "es producto de su excelencia académica derivada del esfuerzo cotidiano de sus miles de profesores, investigadores y alumnos".
"Este año reafirma a la Universidad Nacional como la institución de educación superior más importante no sólo de México sino de toda Latinoamérica, España y Portugal", resaltó la UNAM en su evaluación.

diciembre 10, 2005

Fallece el procurador de Díaz Ordaz, Sánchez Vargas

*La Fiscalía Especial lo responsabilizó por la matanza de Tlatelolco en 1968

El exprocurador general de la República, Julio Sánchez Vargas, recientemente exonerado de la matanza de estudiantes en 1968, falleció el jueves en la Ciudad de México a los 92 años.
La Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), lo señaló como uno de los presuntos responsables en la matanza de Tlatelolco, cuando era el procurador general de la República.
Sánchez Vargas fue el titular de la Procuraduría General de la República durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, de 1964 a 1970, y en los dos primeros años del gobierno de Luis Echeverría Álvarez, quien el pasado viernes acudió al velorio de su excolaborador.
Junto con Echeverría, Sánchez Vargas fue acusado formalmente por la fiscalía especial, a cargo de Ignacio Carrillo Prieto, como responsable de la represión en la que, según la Femospp, murieron decenas de estudiantes.
Su abogado defensor, Juan Velásquez, quien también asistió al funeral, aseguró que Sánchez Vargas favoreció la amnistía que decretó el gobierno de Echeverría para permitir el regreso de varios dirigentes estudiantiles que habían sido excarcelados y se habían radicado en Cuba.
Entre ellos se encontraba Raúl Álvarez Garín, dirigente estudiantil del 68 y uno de los promotores ante la Femospp de las acusaciones en contra de Echeverría y varios de sus excolaboradores.
En octubre pasado, el Quinto Tribunal Unitario en Materia Penal le negó a la fiscalía las órdenes de aprehensión en contra de Echeverría y coacusados, entre ellos el exprocurador, por los hechos del 68. La magistrada Herlinda Velasco Villavicencio determinó que Carrillo Prieto no pudo acreditar el delito de genocidio del que los acusaba.
Sánchez Vargas nació en Veracruz en 1913, y egresó de la Escuela Libre de Derecho. Fue procurador de Justicia de San Luis Potosí, magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Distrito y Territorios Federales y presidente del mismo tribunal.
Tras los hechos del 71, pidió a Echeverría la separación del cargo. Fue sustituido por Pedro Ojeda Paullada, otro de los presentes en el velatorio.
Después de ocho años al frente de la PGR, Sánchez Vargas fue director general de la Sociedad Mexicana de Crédito Industrial (Somex), y ministro de la antigua Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), adscrito a la entonces sala laboral. Publicado en proceso.com por Jorge Carrasco Araizaga/Apro.
Foto de Nacho Arellano.