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Nonoalco-Tlatelolco a la venta; la historia

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febrero 16, 2006

Prioritario el tema de la no proliferación de armas nucleares

El tema de la no proliferación de las armas nucleares es uno de los asuntos prioritarios de la agenda internacional, señaló la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México al conmemorar el 39 aniversario de la firma del Tratado de Tlatelolco.
En un comunicado, la Cancillería destacó la necesidad de realizar esfuerzos sistemáticos y progresivos que permitan hacer realidad el desarme nuclear general y completo, y adoptar medidas como la abolición y destrucción de todas las armas nucleares existentes.
Asimismo, se manifestó por la pronta entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, y destacó que el tratado para la Proscripión de las Armas Nucleares en América Latina y El Caribe es aún referencia para el establecimiento de otras zonas libres de este armamento en el Pacífico Sur, sudeste asiático, África y Asia central.
El 14 de febrero de 1967, en el auditorio Alfonso García Robles de la Cancillería mexicana el presidente Adolfo López Mateos suscribió junto con sus homólogos de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador, el Tratado de Tlatelolco que entró en vigor el 25 de abril de 1969 con al finalidad de asegurar la ausencia de armas nucleares en la zona de aplicación de los 33 Estado firmantes.
A cuatro décadas de distancia, la SRE refirió que la capacidad de iniciativa y concertación política del Tratado de Tlatelolco quedaron demostradas en la primera Conferencia de Estados Partes y Signatarios de Tratados que Establecen Zonas Libres de Armas Nucleares, celebrada del 26 al 28 abril de 2005 en la Ciudad de México, y la cual “debe ser considerada como un hito histórico en la lucha para avanzar en el desarme y la no proliferación nuclear”.
Los representantes de los Estados que son partes y signatarios de los tratados de Tlatelolco, Rarotonga, Bangkok y Pelindaba, además de Mongolia que unilateralmente se declaró Estado libre de armas nucleares, emitieron una declaración en la que plasman los criterios de 109 Estados y acuerdan un mecanismo de coordinación y cooperación.
La SRE indicó que el Tratado de Tlatelolco y la creación del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (OPANAL) significan una importante contribución de la región al desarme, la no proliferación nuclear, la paz y la seguridad internacionales.
Señaló que al firmar las principales potencias nucleares reconocidas el compromiso en el Protocolo Adicional II del Tratado de Tlatelolco, se constituye para la región latinoamericana una garantía en materia de seguridad nuclear, al comprometerse a no emplear armas de este tipo.
Sin embargo, comentó la SRE, podría avanzarse más si esas potencias revisaran ciertos párrafos de las declaraciones unilaterales que emitieron con ocasión de su firma, o ratificación de los dos protocolos adicionales al Tratado de Tlatelolco, en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado.
Sin embargo, la directora general adjunta del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Ana María Cetto, consideró que aún existen fuerzas en sentido contrario al Tratado de Tlatelolco, pues “la amenaza de la proliferación nuclear está viva con la intervención de nuevos actores”.
En un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , la especialista resaltó que ante tal panorama mundial México debe seguir comprometido con la promoción activa de la paz. “Lo peor que se puede hacer es cruzarse de brazos y tomar una actitud pasiva. La paz se construye activamente, es un proceso y hay que responsabilizarse con él de forma continua”, estableció la también investigadora del Instituto de Física de la UNAM.

febrero 11, 2006

Se organizan tlatelolcas contra candidatos del PRD

Votar en las próximas elecciones del 2 de julio por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) “sería hacerlo por la injusticia, por la delincuencia y por el retroceso social”, calificó el autollamado Movimiento Dignificador de Tlatelolco y de la Delegación Cuauhtémoc.
En un “Llamado a los Tlatelolcas”, vecinos argumentan que “en los últimos diez años el retroceso de nuestra Unidad Habitacional ha sido palpable, pues durante este tiempo la han gobernado aquellos que traicionaron años de esfuerzos y de organización ciudadana en Tlatelolco”.
Puestos “al servicio de Asamblea de Barrios”, rememora el documento, lograron “llegar a tener la Subdelegación territorial a la vez ocultar el juego sucio que los han hecho adinerados y cada vez más soberbios, desplazando a los verdaderos luchadores sociales tanto de Tlatelolco como de la colonia Santa María la Ribera”.
El grupo de residentes acusa a José Luis Muñoz Soria, ex director general de Desarrollo Social, Armando Barreiro, ex director de la territorial Santa María Nonoalco-Tlatelolco, “y otros perredistas más que controlan algunos edificios” de la Unidad Tlatelolco, de formar parte de la que califica de “mafia de los René Bejarano y Dolores Padierna, que llevan una década de controlar la Delegación Cuauhtémoc”.
Afirma el texto que la “ambición sin límites” de los ex funcionarios aludidos” los lleva ahora a pretender la Jefatura Delegacional (José Luis Muñoz ), y la Diputación por el Distrito federal VIII (Armando Barreiro), luego que ya mostraron su irresponsabilidad, su falta de ética y sus errores” al frente de la Subdelegación territorial Santa María la Ribera-Nonoalco Taltelolco.
“Los últimos diez años son la mejor prueba de que decimos la verdad, que no puede ser refutada con las mentiras y las promesas de estos pillos que sólo buscan el poder y el dinero, sin que el pueblo les importe lo más mínimo”, sentencia el Movimiento Dignificador.

febrero 10, 2006

Inexplicable aún la magia de la diosa Coyolxauhqui


La diosa Coyolxauhqui “apareció en todo su esplendor” hace 28 años. “La energía de la deidad mexica le hizo salir a la luz de la Luna quinientos años después de haber sido enterrada al pie de las escalinatas del Templo Mayor de México-Tenochtitlan”, recordó el arqueólogo Raúl Arana Álvarez, quien encabezó el rescate en 1978.
El fortuito hallazgo realizado por trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro ocurrió el 28 de febrero de 1978 a las 4:35, y cinco horas más tarde, “por otro azar del destino”, Raúl Arana relataría el acontecimiento frente al presidente José López Portillo, quien determinó la apertura de la ahora llamada Zona Arqueológica del Templo Mayor.
“En la mañana temprano ­ según la nota de aquel día publicadas en “Mis Tiempos”del ex presidente López Portillo— me dan la noticia de que, casualmente y al cavar zanjas para instalar ductos, apareció debajo de la ‘isla de los perros’ , junto a las ruinas del Templo Mayor, una gran piedra. Inmediatamente fui a verla. Parece ser la ‘descuartizada’ , la hermana de Huitzilopochtli. Se encuentra en niveles inferiores al piso que encontraron los conquistadores. Es extraordinario y asistir a un descubrimiento como éste. Sentí las posibilidades que me da el poder y pienso en descubrir toda el área del Templo Mayor, expropiando, si fuese necesario. En fin. Veremos. Será ocasión en ponerle una plaza azteca paralela al zócalo español. Los gemelos preciosos. Y aprovechar para restaurar el centro histórico”.
En efecto, dado el interés en esos tiempos de proteger los monumentos y tras la revelación del monolito mexica se instaló el actual Centro Histórico de la Ciudad de México. Y es que para el equipo de arqueólogos, a los que encabezaba Ángel García Cook, entonces responsable de la Oficina de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), “en ningún momento pensamos que Coyolxauhqui fuera portadora de maldiciones o cosas negativas”, recordó Arana.
“Coyolxauhqui propició que hubiera fondos gubernamentales para el sector cultural, al menos en esa época, y así generar economía mediante el turismo”.
El impacto de la noticia hizo que los medios de comunicación le dieran seguimiento por un año y personalidades como los escritores Gabriel García Márquez y Octavio Paz, y las actrices Jane Fonda y María Félix visitaran el lugar.
Seis años después, el 13 de agosto de 1984, el ex presidente Portillo rememoró los hechos en Proceso (número 406): “...sentí pleno y redondo el poder, podía, por mi voluntad, transformar la realidad que encubría raíces fundamentales de mi México, precisamente en el centro original de su historia, místico ámbito de su tragedia dialéctica, aún no resuelta (…) Simplemente dije: exprópiense las casas; derríbense, y descúbrase, para el día y la noche, el Templo Mayor de los aztecas”,
Con dicho descubrimiento, “único del siglo pasado sucedido en el Valle de México”, se modificó “la fisonomía del corazón capitalino”, dijo Arana durante la ponencia, que dictó conjuntamente con la arqueóloga Carmen Chacón Guerrero, dedicada a las ofrendas asociadas con la diosa.
El Museo del Templo Mayor inauguró el sábado un ciclo de conferencias, mediante las cuales se difundirán los resultados del estudio de las ofrendas que posteriormente se encontraron en los cuatro puntos cardinales en torno al monolito semiovalado de 3.40 metros de largo por 2.90 de ancho y 40 centímetros de espesor.
“Es difícil explicar la magia de un personaje que, a diferencia de Coatlicue o la Piedra del Sol, llegó intacto a la actualidad; se reservó para todos nosotros”.
En el volumen I de Estudios Mexicas (Tomo 4 Obras Maestras del Templo Mayor), el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, responsable del proyecto de excavación iniciado a partir del hallazgo de la Coyolxauhqui, relata:
“No fue tarea fácil recuperar el Templo Mayor. Cinco años de trabajo intensivo en un medio urbano y con miles de ojos pendientes de todo lo que allí acontecía a diario, fue una labor difícil. Más aún si la capa de concreto de la actual Ciudad de México cubre muros, ofrendas, grandes cabezas de serpientes, en fin, todo aquello que conforma un contexto allí construido o depositado varios siglos atrás. Sin embargo, fue posible hacerlo. Esa gran máquina del tiempo que es la arqueología nos permite penetrar a través del concreto y la tierra misma para llegar a encontrarnos con los rostros que fueron…”.
Entre otras aportaciones al conocimiento de la antigua Tenochtitlan, el descubrimiento ayudó a corroborar que, como lo había señalado Manuel Gamio, el principal templo mexica no se encontraba debajo de la Catedral Metropolitana.
En el siglo XIX, dice Matos Moctezuma, en sus páginas hubo quienes, como Alfredo Chavero, afirmaban que el Templo Mayor estaría donde se cruzaran las calzadas de Iztapalapa, Tacuba y Tepeyac, “las viejas calzadas que unían a Tenochtitlan con tierra firme. Y tenía razón”.
El Templo Mayor, afirma el arqueólogo, “es el centro del universo, el gran obligo cosmogónico que guarda todo un simbolismo de vida y muerte”.
El ciclo de conferencias continuará en el Museo del Templo Mayor los sábados 11, 18 y 25 de febrero con los temas: “El papel del Templo Mayor y de los guerreros en la fiesta dedicada a Xipe Tótem”, "La muerte de Coyolxauhqui: decapitación y uso ritual de los vencidos" y “Entre el rito y el mito. El culto a la luna entre los otomíes”, a cargo de los arqueólogos Carlos Javier González, Diana Bustos y Alberto Diez Barroso, respectivamente.
En otras actividades están la obra de teatro El mito de Coyolxauhqui que presenta el grupo Luna llena, con presentaciones los domingos 12, 19 y 26 de febrero a las 15:00 en el auditorio Eduardo Matos. También está programados eventos de narraciones, música y poesía de los aztecas, los días 11 y 25 del mismo mes, a las 14.30 horas, con entrada libre.

febrero 01, 2006

La Caja de Agua de Tlatelolco se mostrará en todo su esplendor

Instalarán una ventana arqueológica cuando concluya el rescate, adelanta experto. El espacio museístico incluirá visitas guiadas a la antigua cisterna descubierta en 2002. Recuperarán 30 mil fragmentos del mural pintado por tlacuilos, dice Salvador Guilliem


Planos, maquetas, diversos objetos preshipánico-coloniales y la reconstrucción de parte de la pintura mural plasmada hace 500 años por tlacuilos en la caja de agua hallada en Tlatelolco, serán exhibidos el último trimestre del año en un espacio museístico que incluirá visitas guiadas a la antigua cisterna, que tras su rescate será vista en todo su esplendor por una ventana arqueológica.
Para la construcción de la pila de agua, en lo que fue el Imperial Colegio de la Santa Cruz, convergieron frailes e indígenas; fue inaugurada el 6 de enero de 1536 y clausurada 60 años después en lo que se presume fue una ''ceremonia de finiquito", explica el arqueólogo Salvador Guilliem.
En un balance preliminar, y a punto de iniciar la última temporada de campo en el lugar, el especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) manifiesta que la realización de ese ritual se infiere por las tres capas con las que fue cubierta la cisterna para cerrarla: adobes, pintura mural -la misma obra derrumbada- y restos óseos de animales. Entre todo ese material, también se rescató una figurillas prehispánica que alude a una deidad de la fertilidad.
Sala visitable
Las investigaciones también han arrojado un cúmulo de datos sobre la fusión y convivencia entre ambas culturas, y en ese espacio de ocho por cuatro metros hasta ahora se suman al hallazgo ''más de 6 mil fragmentos de huesos de animal, más de 4 mil tiestos, más de 100 elementos elaborados en obsidiana, pedazos de núcleo y llevamos —continúa Guilliem— toda una industria de la lítica en el interior; además de fragmentos de piezas prehispánicas y un plato completo de la primera cerámica impuesta en la ciudad de México".
Sumado a lo anterior, el arqueólogo mencionó ''una enorme olla -previo al estudio de laboratorio- en la que al parecer se incineró gran cantidad de material orgánico y hacia el final de la temporada esperamos hallar más de 30 mil fragmentos, además de los 12 metros cuadrados de pintura mural" in situ.
Por ello, agregó Guilliem, la idea es concluir la investigación de campo y construir una sala visitable con trabajos conjuntos de personal de arqueología y restauración del INAH, la museografía del Templo Mayor, además del soporte de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Sobre el proyecto abundó: ''Los turistas podrán visitar la caja de agua y ver toda la pintura mural al caminar sobre los pasillos que tendrán pisos de cristal que se colocarán en la parte norte y sur de la estructura; mientras, en la parte alta, sobre un tapanco se montarán las piezas halladas y en otro espacio se exhibirán siete planos" del devenir histórico de Tlatelolco.
Guilliem, quien también planea realizar un túnel debajo del Templo Mayor de esta zona para ampliar información sobre las siete fases de su construcción, agregó: ''Vamos a armar un gran rompecabezas con los fragmentos de pintura, que hasta ahora son 25 mil, pero llegarán a más de 30 mil, con el apoyo de la restauradora Sara Fernández, de la Coordinación Nacional y la Escuela de Restauración".
Sincretismo mesoamericano
En el lugar de la excavación, donde se mantiene una temperatura de 18 grados y una humedad de 80 por ciento, los especialistas también tomaron para su estudio diversos microrganismos con los cuales convivió durante siglos la caja de agua, ''y así saber cómo conservarla a largo plazo".
Entre otros datos, arrojados por las investigaciones sobre la pila de agua, el arqueólogo mencionó la amplitud de dos metros más de la cisterna -antes se creía que era de seis por cuatro metros- y su altura original era de 2.20 metros, el espejo de agua llegaba a 80 centímetros y a partir de esa medida se plasmó la pintura mural ''con una gran escena de la vida lacustre del siglo XVI".
La cisterna, asegura Guilliem, fue concebida por una sola mente que sabía perfectamente la mecánica de fluidos y la gravedad del movimiento del agua, la cual es tan inestable que puede romper cualquier contenedor.
Inclusive, prosigue, esa persona diseñó en qué lugar iban a estar las pinturas y la manera de conservarlas en su interrelación con el líquido.
La enseñanza de la técnica europea para pintar figuras humanas —de manera trimensional—, los animales -jaguares, aves, peces-, plantas acuáticas, minerales y diversos instrumentos integran el mural que se semeja a varios códices, principalmente al Florentino.
Los elementos hallados en la pila de agua, descubierta a mediados de 2002, también infieren que el proceso de adaptación de los indígenas a la cultura española ''no fue una agresión directa, y creo que ahí está el verdadero sincretismo mesoamericano: la convivencia de deidades prehispánicas disfrazadas de santos católicos".
Nota publicada por La Jornada, el sábado 28 de enero de 2006, bajo la firma de la reportera Ana Monica Rodríguez.