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enero 30, 2007

Felipe Galván presenta su “Autor anónimo”

El acto se realizará en la Sala Adamo Boari, del Palacio de Bellas Artes, y el autor estará acompañado por Raúl Álvarez Garín, Gilberto Prado Galán, Víctor Hugo Rascón Banda y Paco Ignacio Taibo II.

El escritor, dramaturgo y editor Felipe Galván presenta este miércoles el libro “Autor anónimo”, donde recrea desde la ficción, su visión personal sobre los acontecimientos en torno al movimiento estudiantil de 1968.

El acto se realizará en la Sala Adamo Boari, del Palacio de Bellas Artes, y el autor estará acompañado por Raúl Álvarez Garín, Gilberto Prado Galán, Víctor Hugo Rascón Banda y Paco Ignacio Taibo II.

En “Autor anónimo”, la primera novela de Galván (Ciudad de México, 1949), Francisco Cetina Novelo es el personaje principal, un hombre que en su agonía, rememora su carrera política, siempre fiel al partido gobernante.

Se dice que en el último instante de vida se concentran los recuerdos que se vivieron o inventaron “para morir feliz, para morir en paz”.

Imágenes que cruzan por la mente al mismo tiempo que corre el insoportable dolor del brazo izquierdo hacia el corazón.

Este es el tiempo que tiene Francisco Cetina Novelo para dar cuenta de su paso por la Historia como uno de los principales genocidas de las últimas décadas.

“Autor anónimo” es la obra de la “lucha contra el olvido” que se comenzó a gestar, según apunta Felipe Galván, un año después del movimiento estudiantil de 1968, luego de que el propio Galván recibiera un panfleto llamado El Móndrigo.

Ese documento anónimo explicaba que la represión de estudiantes en Tlatelolco “había sido orquestada por la CIA, la KGB y el Partido Comunista, entre otros, para desprestigiar al gobierno de Díaz Ordaz” (Gustavo, presidente de México de 1964 a 1970), cuando el país era gobernado por el Partido Revolucionario Institucional.

Desde que lo tuvo en sus manos, Felipe Galván trató de dar respuesta a ese panfleto.

No fue sino hasta principios de 2005 que pudo ofrecer su visión de lo sucedido con las personas detenidas y desaparecidas en los movimientos surgidos entre 1960 y 1970.

Galván presenta una obra escrita “desde las vísceras, desde el coraje y la impotencia”, volumen que busca hacer justicia y castigar a todos los que participaron en los actos inhumanos contra aquellos que no compartían la ideología del partido oficial.

“Autor anónimo” busca, particularmente, castigar a Francisco Cetina Novelo, el hombre que dirigió el Batallón Olimpia y los Halcones, que desapareció en el Pacífico a indios de la Huasteca y a miembros del Partido Comunista, que fue gobernador y finalmente, por sus méritos, senador de los Estados Unidos Nahuamericanos.

Su castigo es sufrir la agonía que lo invade desde que sabe que será juzgado cuando se destapen los archivos resguardados en el viejo Palacio Negro o Lecumberri.

El dolor, que comienza en el brazo, hombro y pecho, va creciendo conforme aumenta la lista de muertos que tiene grabada en la memoria: El paso de los distintos personajes que lo acompañan en la novela muestra los años que recorre Cetina durante su ascenso político.

Los nombres son conocidos, aunque algunos sutilmente maquillados. “Así fue con don Patotas, don Pelón, don José, Miguel, Carlos y Ernesto”, ese es el recuento de presidentes del Partido Nacional de Nahuamérica a los que Cetina sirvió fielmente realizando las mismas actividades.

Finalmente se nos revela a Francisco Cetina como el Autor anónimo del panfleto que incitó por primera a vez a Felipe Galván a escribir la novela.

Galván anteriormente había tocado temas relacionados con los conflictos político-sociales, como en La historia de Miguel, una biografía de un guerrillero del estado de Guerrero, la antología Teatro del 68; y recientemente, terminó de escribir su propia versión de la historia del gobierno de Luis Echeverría Álvarez (1970-76).

Galván recibió el Premio Nacional de Obra de Teatro para Niños 1983, por Colorín colorado este cuento no ha acabado.

Estudió la licenciatura en química bacteriológica y parasitológica en el Instituto Politecnico Nacional, la maestría en literatura mexicana en la Universidad Autónoma de Puebla y actualmente cursa el doctorado en letras modernas en la Universidad Iberoamericana.

Ha escrito más de 50 obras teatrales. Desde 1967 ha trabajado en el teatro tanto de actor como director.

enero 28, 2007

Tirantes, boxeador, mujeriego, y un pachuco contemporáneo

Inspiró al personaje de Héctor Suárez en la cinta Lagunilla mi barrio; en Tepito "auxiliamos a los estudiantes en el 68, hicimos barricadas y la policía no pasó"; yo soy cien por ciento salsero, rumbero; contagio el ritmo cuando bailo, asegura el Tirantes

Arturo Ayala Plascencia, mejor conocido como Tirantes, es uno de los personajes pintorescos del barrio de Tepito, que ayer ofreció una muestra de baile de salón en la Galería José María Velasco, que se ubica en la calle de Peralvillo 55, casi esquina con Matamoros.

Tirantes cobró mayor popularidad cuando el actor Héctor Suárez dio vida a este personaje en la popular película Lagunilla mi barrio, el comediante protagonizó a un hombre de corta estatura, mujeriego, bailador y que disfrutaba la vida como le venía.

Arturo Ayala es un pachá-pachuco contemporáneo, vive en la vecindad más conocida de Tepito, Peralvillo 15, enorme monumento histórico en cuyos patios pueden circular los automóviles sin ningún problema.

La pequeña estancia en que nos recibe está tapizada de recuerdos; "como soy soltero, son una serie de regalitos que me traen mis bizcochos", dice de buen humor Arturo, quien muestra todo lo que rodean sus muros: imágenes de Jesucristo, biblias, instrumentos percusivos, tablero de ajedrez, fotos de Pedro Infante y Tin Tan; se sienta sobre una silla, la cual ya luce tan vieja que termina prácticamente recostado en el piso. Tirantes cuenta también con su jardín, dentro de la vecindad hay una puerta que comunica a un terreno baldío, allí tiene su hamaca, en la que dice que le gusta descansar.

­¿Cómo nació el nombre de Tirantes?

­Yo era muy pobre, tenía 16 años y un amigo me invita a unos quince años de su prima, él se llama Francisco Sarabia chico, porque su papá es Francisco Sarabia grande, pero yo no tenía ropa para ir, como el señor era pachuco y de mi estatura, me prestó su traje, me quedó bien, pero un poco flojo, así que me pusieron tirantes para que no estuviera tan apretado el cinturón. Ya en la fiesta me puse a bailar a toda madre, las chavas me sacaron a bailar, me decían chaparrito quiero bailar contigo, empecé a sudar y me quité el saco, entonces se vieron los tirantes y me gritaban "oye tirantes baila con mi novia, baila con mi amiga", desde entonces me empezaron a decir Tirantes. Como bailé bien, el señor me regaló la ropa y después empecé a ir al Salón Los Ángeles y me metía a bailar al frente de la orquesta, que es donde regularmente bailan los buenos. Me dio gusto que ya no me dijeran chaparrito, entonces ya empecé a usar los tirantes para ir a bailar, me vestía de pachuco.

­¿Nació en Tepito?

­Yo nací en Plaza Bartolomé de las Casas No. 24 interior 10, justamente a un costado de la iglesia de San Francisco de Asís, y a un lado está el campo de fútbol, eso es lo que se considera el corazón del barrio, La Rinconada. Somos 10 hermanos, nada más uno falleció. Mi mamá, Ofelia, todavía vive. De jovencito fui boxeador amateur, no pude debutar porque me casé, me robé a mi esposa cuando yo tenía 19 años y ella 14. Me divorcié hace 10 años, todos mis hijos y su mamá radican en Guadalajara. Tuve cinco hijos, el mayor es licenciado en economía, se llama Arturo; el otro es Francisco, cantante, actor y bailarín; después viene Oscar, él es ahijado de Oscar de León, mi compadre me lo bautizó hace 22 años, él se dedicó al box, una vez vino a pelear al Salón 21, es El Zurdo Ayala, y le ganó al sobrino del ex Campeón Mundial Amado Panterita Ursúa. De mis hijas, falleció Laurita, que en paz descanse, era una excelente bailarina; mi hija mayor se llama Xóchitl, como su mamá.

­¿Qué estaba haciendo en el 68, cuando el gobierno mandó matar estudiantes?

­Algo inolvidable. Nosotros los tepiteños auxiliamos a los estudiantes, venían heridos corriendo de Tlatelolco, nosotros los atrapábamos por la iglesia de Santa Ana y los metíamos a las vecindades para auxiliarlos, había una barricada de padres de familia haciéndosela de pedo a los granaderos, y los güeyes no se aventaban. Eso yo lo viví a los 18 años, con tristeza, pero con orgullo por haber ayudado.

­¿Te vez reflejado en el Tirantes de la película?

­Pues sí. La gente que me conoce dice que hasta se quedó chico, que yo soy una pinche amenaza, si te conocieran cabrón, comentan. Las mujeres me dicen "no te das porque no te alcanzas". Soy cábula, pero sé dónde. Mi debilidad son las mujeres, pero soy muy respetuoso, con casadas no me gusta tener ningún tipo de relación.

­¿Va a cabarets?

­La verdad es que yo fui en algún tiempo, pero cuando aprendí a bailar bien ya no, siento que no está bien que tenga que pagar 10 pesos a una chava que no sabe bailar, la mayoría de las que trabajan en los cabarets no saben bailar, nada más van a fichar.

­¿A quién admira más: al Resortes o Tin Tan?

­Cada bailarín es el mejor en su estilo. No se puede comparar. Yo voy a bailar al Tarará, pura chavita discutida va allí, les gusta bailar conmigo porque la mayoría bailan como les dijo su maestro, dan vueltas cuando no deben, por ejemplo está la base, cuando entran los trombones es el momento preciso para hacer una variante, ya que terminaron los metales de descargar es cuando regresas a la base, de repente empieza el bongó y es momento de otra variante, cuando termina el bongó hay que regresar a la base. Conmigo no hay de que no salga un paso, a güevo sale el paso.

Publicado en La Jornada, el domingo 28 de enero de 2007.

enero 24, 2007

Una mirada al Centro Histórico a través de 38 ventanas arqueológicas


“Aquí estoy”, parece gritar el Templo Mayor y nos llama a asomarnos en su interior para observar sus ídolos rotos y sus tesoros enterrados bajo las iglesias barrocas y los palacios virreynales, a través de 38 ventanas arqueológicas que nos transportan al tiempo esplendoroso del Quinto Sol de nuestros antepasados indígenas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció el miércoles la apertura de cuatro ventanas arqueológicas en el la Catedral Metropolitana con el objetivo de que los visitantes puedan observar restos de construcciones precedentes, entre ellos, algunos basamentos prehispánicos, capillas y pinturas.

De esta forma permitirán al visitante un mayor conocimiento acerca de las etapas históricas que ha vivido el lugar mediante la apreciación de restos de construcciones precedentes. Con las cuatro vrentanas nuevas en el espacio público del recinto religioso, suman ya 38 los espacios de este tipo dedicados al rescate, valoración y consolidación de las raíces nacionales en el Centro Histórico de la Ciudad de México.


NI TRIUNFO NI DERROTA. El 13 de agosto de 1521 fue hecho prisionero Cuauhtémoc, el último tlatoani, en quien recayó la heroica defensa del Estado azteca tras una férrea resistencia de 75 días. Los Templos Mayores de Tenochtitlan y Tlatelolco fueron arrasados por la guerra. Hernán Cortés ordenó quemar casas y puentes; los canales fueron cegados con escombros y más tarde los monumentos fueron desaparecidos. La instrucción fue que no quedara piedra sobre piedra, pues sus materiales serían usados en la edificación de la nueva sede colonial.

Para ello se había mandado deshabitar la ciudad-isla durante unos meses, mientras concluía la remoción de las ruinas. Fue tal la destrucción ocasionada por la guerra de Conquista que poco se hizo para acabar de demoler la ciudad sometida.

Aun contra el parecer del cabildo, el 8 de enero de 1522, el capitán general dispuso que Tenochtitlan sería la capital de la Nueva España e instruyó que el centro de ella fuera territorio de españoles, nombrándolo barrio de San Francisco; mientras que Tlatelolco fue llamada parcialidad de Santiago, reservada para los indígenas sobrevivientes al violento encuentro de dos mundos.

“Mandó que el barrio de los españoles estuviese apartado del barrio de los indios, y así, los separa el agua”, pues “quiso Cortés reedificar a México —dice el historiador Francisco López Gómara —, no tanto por el sitio y majestad del pueblo, cuanto por el nombre y fama, y por hacer lo que deshizo; y así trabajó para que fuese mayor y más poblado”.

De aquella grandeza prehispánica sólo quedaron como muestra las enormes moles de los teocallis del centro ceremonial y los edificios principales de maciza construcción, aunque el Templo Mayor existió en ruinas hasta el año de 1538.

Hoy, a casi 500 años de aquellos acontecimientos que dieron nacimiento al México mestizo, los descubrimientos arqueológicos de la cultura originaria de los aztecas “no se acaban”, al decir de Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Específicamente, dijo recientemente el experto en entrevista con La Jornada, el Templo Mayor de los mexicas es una fuente inagotable de hallazgos, pues "estamos sobre otra ciudad y cada vez que alguien entra un poquito nos dice: aquí estoy".

Los dos adoratorios descubiertos de este recinto ceremonial simbolizan montañas sagradas, y éstas las tenemos desde Teotihuacan, con la pirámide del Sol y el Templo de Quetzalcóatl. Para estas sociedades, abundó, tales edificios constituían el centro del universo.

Comentó que gracias al Programa de Arqueología Urbana (PAU) que él lidera desde la década de los años 80 aumentó la información sobre lo que representaba el Templo Mayor como centro del universo azteca y como una manifestación, además, de sus necesidades económicas.

Hoy conocemos sus dimensiones, de cuántas etapas constructivas constaba: “No sabíamos la ubicación de las ofrendas, y ahora todas las investigaciones han permitido conocer no sólo sobre el templo, sino lo que implicaba éste para la sociedad mexica”, agregó.

El también investigador del INAH anotó que los frutos obtenidos por los arqueólogos y expertos multidisciplinarios inmersos en el estudio, preservación y rescate de los vestigios prehispánicos pueden hoy ser apreciados por el público en general a través de lo que los especialistas definen como “ventanas arqueológicas”.

VENTANAS AL PASADO. A partir de ayer suman 38 las ventanas arqueológicas en lo que fue la antigua Tenochtitlan, las cuales exhiben la fusión de las culturas mexica y europea del siglo XVI. Los expertos estarían considerando abrir tres más para dar a conocer los recientes descubrimientos en la Casa de la Ajaracas, en el antiguo Convento de Santiago Tlatelolco y la Librería Porrúa.

Por ahora, una buena opción para echar un vistazo a nuestro pasado prehispánico y colonial es la “gran ventana arqueológica que es el Templo Mayor”, afirma José Álvaro Barrera Rivera, supervisor del PAU.

Estas ventanas se idearon como una manera para que los hallazgos permanezcan en su lugar, sobre todo cuando es arquitectura; y sirven para tener una relación exacta de lo prehispánico y del monumento que quedó encima.

Dichas instalaciones son a primera vista fosos rectangulares cubiertos por una capa de cristal, iluminados y rodeados por barandales. En otros casos, los vestigios se encuentran a la intemperie. Algunas de ellas están abiertas al público, mientras que otras permanecen en sus lugares con acceso restringido.

El visitante admira a su paso, a través de la cubierta transparente que sirve a la vez de piso, los fragmentos de vestigios hallados en el transcurso de los años: entierros, osamentas, escalinatas, escaleras, basamentos y pisos prehispánicos. Además se aprecian restos de arquitectura y pintura mural combinada con azulejos, muestras del esplendor de la época colonial.

Actualmente es en Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana, la Casa del Marqués del Apartado, el Antiguo Palacio del Arzobispado, la Casa de la Autonomía Universitaria, las Casas de las Ajarascas y de las Campanas, el Museo de la Caricatura y el Centro Cultural España donde se distribuyen las 28 ventanas instaladas por el PAU.

PASEO CULTURAL. La Catedral Metropolitana cuenta ya con cuatro ventanas arqueológicas, mediante las cuales, el público podrá apreciar restos de construcciones precedentes en el complejo tejido urbano, en convivencia armónica con el presente.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que con estas cuatro, las primeras en espacio público del recinto religioso, suman 38 los espacios de este tipo dedicados al rescate, valoración y consolidación de las raíces nacionales en el Centro Histórico.

Su objetivo, expuso, es presentar a mexicanos y extranjeros la riqueza patrimonial que conforma la integración de la cultura mestiza, al mismo tiempo que interesar a un mayor número de personas en el conocimiento de las raíces nacionales y, por ende, en su mejor valoración y recuperación.

Explicó que gracias al trabajo permanente del Programa de Arqueología Urbana (PAU), ahora el público que acude a la Catedral Metropolitana y el transeúnte pueden observar la materialización de esa necesidad del rescate de la memoria histórica, a través de los restos de construcciones precedentes en el complejo tejido urbano.

En primera ventana, destacó, se observan unos muros coloniales con pintura roja y una cenefa con flores, y más abajo tres fragmentos de basamentos prehispánicos.

En la segunda, el muro de una habitación con pintura mural; en la tercera, unas escalinatas de acceso a una pequeña capilla; en un muro del lado poniente unos azulejos de los siglos XVII o XVIII, y en el peralte de los peldaños, unos azulejos con imágenes de infantes.

Mientras que en la cuarta se aprecia un muro con pintura y diseños denominados de medio pañuelo, con colores blanco y rojo.

Las nuevas ventanas arqueológicas, al igual que las anteriores, permitirán un mejor conocimiento histórico sobre las características, desarrollo y caída de la cultura mexica, así como de la primera presencia arquitectónica española en el sitio que ahora ocupa la Catedral Metropolitana.

El INAH recordó que para admirar y disfrutar más ampliamente de esta herencia patrimonial, producto de la fusión de dos culturas, existe El paseo "Ventanas Arqueológicas en el Centro Histórico de la Ciudad de México" , organizado por su área de Turismo Cultural.

Se trata de un recorrido por las inmediaciones del Templo Mayor para visitar algunos vestigios arqueológicos que han quedado como testigos de las investigaciones en el área del antiguo recinto ceremonial de México-Tenochtitlan, así como testimonios arquitectónicos de la presencia novohispana en la ciudad.

Un panorama, acotó, que no se puede visualizar por el cotidiano tránsito peatonal de las calles del Centro Histórico, sino en el interior de sus principales inmuebles y bajo la tierra, a donde se accede por desconocidos túneles y pasadizos.

Algunas de las ventanas arqueológicas se ubican en las ruinas del Templo Mayor, en los patios marianos de Palacio Nacional y de la Real Audiencia; en el edificio del Ex Arzobispado, en la Iglesia de Santa Teresa La Antigua y en el Palacio de la Autonomía Universitaria.

También se localizan en los edificios de la Primera Imprenta y del Marqués del Apartado, en el Colegio de Cristo, en el Centro Cultural España, en el Museo de la Caricatura y ahora en el Atrio de la Catedral Metropolitana.

Con motivo de las recientes obras de remodelación sobre la calle de Argentina y en el denominado Conjunto Ajaracas, se ha dispuesto la permanencia de otras ventanas arqueológicas, también en espacio abierto, que en breve se podrán disfrutar.

enero 23, 2007

Difunden bondades de la leche materna en IMSS Tlatelolco


Evita la obesidad, ayuda al mejor funcionamiento del sistema nervioso y a la evolución psicomotora
De acuerdo con la doctora Bertha Elizabeth Moreno Trejo, pediatra del hospital de gineco-obstetricia del IMSS en Tlatelolco, la calidad de los ácidos grasos contenidos en la leche materna ayudan a un mejor funcionamiento del sistema nervioso central, pues una menor cantidad de grasa en las conexiones neuronales favorece la transmisión de los impulsos nerviosos.

Lo anterior se traduce en una mayor y mejor capacidad cognitiva, lo que resulta en “niños más listos, más vivaces y despiertos en su desarrollo intelectual y capacidad de aprendizaje”, señaló la especialista.

La evolución psicomotora también se ve mejorada, ya que los niños que fueron alimentados con leche materna aprenden a escribir de manera más rápida, pues tienen un mayor control de sus movimientos gracias a una mejor conexión neuronal.

La doctora Moreno Trejo explicó que la leptina, una proteína contenida en la leche materna, produce la sensación de saciedad en los recién nacidos, por lo que sólo consumen la necesaria, efecto que no logran las leches de fórmula. Las cifras son contundentes: el 97 por ciento de los bebés que son amamantados por su madre entre los primeros cuatro y seis meses de vida, no serán obesos durante su niñez y adolescencia, según varios estudios.

Por si los anteriores beneficios no fueran suficientes, la leche materna fortalece el sistema inmunológico, en consecuencia, los infantes que son alimentados con ella son menos propensos a las infecciones gastrointestinales y de las vías respiratorias. Además, el contacto directo con la madre hace que los bebés se sientan más seguros y protegidos.

La composición de la leche materna depende de la alimentación de la madre, la cual debe incluir entre dos y tres litros de agua, fruta, verduras, leche, pescado y pollo. Los pequeños alimentados con leche artificial, indicó la pediatra, reciben una mayor cantidad de calorías de las que necesita su organismo, lo que aumenta el número de células grasas, las cuales lo ayudarán a crecer, pero también aumentan la posibilidad de que sea obeso.

La doctora recomendó a las madres acudir a los consultorios Prevenimss (ubicados en las unidades de medicina familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social), donde se brinda orientación y entrenamiento sobre lactancia materna.

enero 21, 2007

La Morelos - La Jornada

La Morelos - La Jornada: "Angeles González Gamio
La Morelos

Así suelen referirse los capitalinos a la colonia Morelos, que hace unas semanas cumplió 124 años de su fundación, aunque realmente es el aniversario de la colocación de la estatua de José María Morelos, el héroe independentista, misma que había sido instalada originalmente en una pequeña plaza, situada frente a la mansión de los marqueses de Guardiola, en la avenida Madero. Mandada hacer por el emperador Maximiliano, la escultura fue trasladada por instrucciones de Porfirio Díaz, a la entrada de la entonces flamante colonia De la Bolsa. A los pocos años, durante una división política delegacional, fue rebautizada como colonia Morelos y en su seno quedaron incluidos tres de los barrios mas añejos y castizos de la ciudad de México: La Lagunilla, Peralvillo y Tepito.

De ello nos platica el culto y apasionado de su barrio, Alfonso Hernández, cronista de Tepito, quién hace años fundó y continua dirigiendo el Centro de Estudios Tepiteños de la Ciudad de México, que tanta información nos ha brindado sobre ese debatido enclave, que en muchos sentidos ha marcado la personalidad capitalina.

De La Lagunilla nos recuerda que en la época prehispánica existió una pequeña laguna, con un desembarca"

enero 20, 2007

El periodismo es rudo por naturaleza

Julio Scherer García *
Los aficionados al box sabemos que no hay golpe como el gancho al hígado. La violencia de su impacto trastorna el cerebro y descompone el cuerpo de la víctima. Sus piernas se aflojan y la guardia se viene abajo. Queda listo el espectáculo para la cuenta fatídica, los diez segundos.
En el ejercicio del periodismo como es, rudo por naturaleza, me estremecí al sentir el puño izquierdo hasta el fondo de la región hepática de un adversario irreconciliable. A la distancia de medio metro lo contemplé inerme y casi al instante se desplomó con un derechazo final en la quijada.
Luis Echeverría, boxeador sucio, perdió los grandes combates de su vida. El más significativo, Tlatelolco, lo marcó sin remedio. Firmado, dejó el testimonio de su participación en la tragedia: los muertos del dos de octubre también habían sido sus muertos. No se le ocurrió en aquel tiempo remoto que cargaría con la suerte adversa del criminal que olvida la pistola en el escenario que más tarde lo incriminaría.
En el informe al Congreso de la Unión, el primero de septiembre de 1969, el Presidente Gustavo Díaz Ordaz había asumido la responsabilidad única por los sucesos de la plaza mártir. Ante el enorme espejo de su soberbia se miró de cuerpo entero. Su amor a México y el pulso firme, el de un soldado de la República, habían abortado una conjura de rojo intenso contra la nación.
Al acecho del poder, Echeverría respiró a sus anchas. Las lenguas envenenadas que lo relacionaban con la matanza habían sido cercenadas por la palabra inapelable. El destino lo colmaba. Díaz Ordaz continuaría en su camino de lodo –“responsable único”— y él, Echeverría, avanzaría tranquilo al encuentro con la historia, Presidente de México.
Maquinador, urdió además su propia coartada: la tarde del dos de octubre, a la vista de todos, en Gobernación, se reuniría con David Alfaro Sequeiros. Así, cubierta la espalda por Díaz Ordaz y acompañado por el pintor comunista, nunca, nadie, podría escupirle a la cara: tú fuiste, “tú también”.
No había quien, en su sano juicio, pudiera imaginar al secretario de Gobernación ajeno a la plaza sangrienta. La lógica interna de los hechos lo señalaba con el índice rígido, inmóvil. Pero más allá de conjeturas y argumentos, faltaba la prueba sin réplica posible: la admisión de la culpa por parte de Echeverría, asesino y policía mayor en la década nefasta.
Los periodistas tenemos el azar de nuestro lado: tarde o temprano todo se sabe.
Un rumor me llegó un día como un augurio alentador: el documento existía y habría que dar con él. No me sorprendió, poco después, que una mano generosa me confiara el pliego inestimable.
En el cenagoso lenguaje priísta, el diez de noviembre de 1969, Echeverría expresó su adhesión a Díaz Ordaz. No hubo rubor para la loa. La mirada sin tiempo podría observarlos de nuevo en un abrazo estrecho, almas gemelas. El párrafo que cierra su carta lo muestra como es, entrecerrados los ojos, listo el cuchillo filoso de la traición.
Dice:
“Hoy expreso a usted, como ciudadano mexicano, mi solidaridad sin reserva hacia todos los actos de su Gobierno y mi sincera admiración por la obra moral, cultural y material que ha desarrollado en esos años, para bien del país”.

La carta:

México, D.F., a 10 de noviembre de 1969
C. Lic. Gustavo Díaz Ordaz,
Presidente de la República,
Ciudad.
Muy respetado Señor Presidente:
Las corrientes mayoritarias de la opinión pública, agrupadas en el Partido Revolucionario Institucional, han apoyado mi postulación como candidato de dicho organismo político a la Presidencia de la República, para el siguiente periodo constitucional.
Como me fue grato declarar públicamente, he cumplido el elevado compromiso de servir al Gobierno que usted dignamente encabeza, hasta los últimos días de mi permanencia como titular de la Secretaría de Gobernación; pero estimo que ha llegado el momento de dedicar todo mi tiempo a las labores pre-electorales y renunciar al desempeño de la muy honrosa comisión que recibí de usted el 1º de diciembre de 1964, lo cual hago formalmente por medio de estas líneas.
Reconozco como una privilegiada distinción haber compartido bajo su mando importantes tareas de la Administración Pública y haber recibido de usted el ejemplo constante de las virtudes políticas y privadas de quien ha consagrado su vida al servicio de la Nación y de sus compatriotas. Le hago patente mi agradecimiento profundo por su guía, siempre aleccionadora y afectuosa, y por el trato generoso y cordial que siempre se sirvió dispensarme.
Hoy expreso a usted, como ciudadano mexicano, mi solidaridad sin reservas hacia todos los actos de su Gobierno y mi sincera admiración por la obra moral, cultural y material que ha desarrollado, en estos cinco años, para bien del país.
Su entrega personal a las mejores causas del pueblo marca ya una etapa fecunda de nuestra historia.
Muy respetuosamente,
Lic. Luis Echeverría.

Echeverría hizo suya la convocatoria presidencial al crimen en 1968, citó a la muerte el jueves de corpus de 1971, participó en la guerra sucia, dejó sueltos a torturadores y asesinos, vulneró la libertad de expresión, acumuló bienes y ejerció la traición con la puntualidad de un oficio. En su biografía sólo faltó el ingreso a una celda de Almoloya.
Después de su artera intromisión en Excélsior en 1976, nació Proceso y más de una vez me pregunté si el periodismo del que dimos cuenta, implacable hasta donde nuestras fuerzas alcanzaban, tuvo su origen en una pasión vindicativa o en un encendido revanchismo. No eran tolerables sujetos como Echeverría, construido con materiales de baja calidad ni resultaba admisible nuestra defunción por decreto. Nos habían arrojado de un gran diario, pero no eran dueños de nuestro futuro.
Hijas de la misma hoguera, la venganza y la revancha se parecen hasta en el lenguaje y a la distancia pueden confundirse. Ambas son obsesivas y exigen un brutal desgaste de energía. La venganza se instala en el aborrecimiento y la revancha ronda por ahí, pronta a ceder a la tentación del “todo se vale”. En mi fuero interno, en las meras vísceras, deseaba para Echeverría un daño grande, él que tanto daño había causado a tantos. Yo traía en la memoria, como en una libreta de apuntes, los cuerpos descuartizados y los rostros sin nariz ni boca que había visto en el archivo fotográfico de Proceso con enfermiza o catártica frecuencia. También llevaba conmigo crónicas y reportajes de la corrupción impune.
La vida la había vivido en Excélsior y de pronto me vi fuera. De un momento a otro sucesos encadenados me plantaron en un patético exilio. Las calles perdieron su sentido, daba lo mismo el norte que el sur y aprecié el inconmesurable valor de la rutina. Las citas en busca de información cayeron muy bajo y el teléfono enmudeció, inútil, agresivo.
En el derrumbe interior fueron conmovedores los testimonios de solidaridad jurada y cumplida “hasta la muerte”, los abrazos que cercan el corazón, las húmedas pupilas como única e incomparable expresión de dolorosa elocuencia. Pero el reportero y director no existiría más. Yo simulaba entereza, dominio sobre mí mismo y trataba de restarle importancia a un desprecio que me acosaba. Había perdido un gran periódico “por pendejo”, me zaherían. “Te cogieron, hermanito y quiénes”, escuché muchas veces.
Me presionaba con ánimo de completar la derrota y perderme en un largo sueño. Una mañana, vacío el estómago, la presión peligrosamente baja, insomne y exangüe, caminé horas y horas en reclamo de un infarto. Las piernas me temblaban y más de una vez me sentí a punto de caer. Recuerdo a Susana, iluminados los ojos verdes por la fiebre del amor y la angustia, que tenía para mí dos expresiones: “No te vayas” o, simplemente, “ven”.
En estos largos treinta años he revisado los materiales de Proceso y vuelto a leer y releer mi propio trabajo. Abiertos los sentidos, no me llega el olor de la calumnia o su hermana menor, la difamación. A otros posiblemente alcance algún hedor, autores como son de libelos y libros apócrifos, expertos en la amenaza solapada, hábiles en la intimidación que derive en pesadilla.
El tiempo hace suya la historia y la escribe sin retórica. De Echeverría sólo da cuenta de los malos momentos que padece, hoy, los últimos de su vida. Acaso subsista por ahí algún grupo que jure por su honor que el exPresidente ha sido hombre de bien, patriota, “santo laico”, que así llegó a llamársele en la aurora de su poder.
He vuelto los ojos a mis propios sentimientos. No tendría sentido desviar las líneas que corren por su interior. Me ocurre pensar que si mirara a Echeverría a punto de dar un paso en el vacío, no tendría valor para gritarle: “¡Cuidado, Luis!”.

Julio Scherer García es reportero, director de Excélsior (1968-1976) y fundador y director de Proceso (1976-1996). Entre muchos reconocimientos, recibió el primer Premio Nuevo Periodismo Iberoamericano de manos de Gabriel García Márquez, el 3 de abril de 2002, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León (México), como homenaje a su trayectoria de más de 50 años.
Este texto fue escrito para un número especial por el 30 aniversario de Proceso, y lo reprodujo en SdP con la autorización expresa de su director, Rafael Rodríguez Castañeda. © Comunicación e Información, S.A. de C.V.

http://www.enlineadirecta.info/nota.php?art_ID=15111

enero 19, 2007

Abandonado, el mural “Cuauhtémoc contra el mito” de Siqueiros

Cualquier ocasión es buena para recordar a uno de los grandes muralistas mexicanos como David Alfaro Siqueiros, especialmente cuando se conmemora el trigésimo tercer aniversario de su fallecimiento. Sin embargo, la celebración de la efeméride durante la realización de diversos actos en homenaje al artista han sido aprovechados por su hija, Adriana Siqueiros, para denunciar la falta de interés en la conservación de la obra de su padre. La hija del muralista (1896-1974) lamentó que la obra pictórica de su padre "está enterrada como él".
Entre los ejemplos referidos por Adriana Siqueiros para apoyar sus críticas se incluye el mural Cuauhtémoc contra el mito (1932), del que dice que se encuentra abandonado en un edificio público de la Unidad Habitacional Tlatelolco.
“Nadie lo visita y el sitio tiene goteras y no cuenta con luz”, afirmó la hija del artista, que en vida se comprometió políticamente con el comunismo y llegó a luchar como voluntario en el bando republicano durante la Guerra Civil española (1936-1939).
Adriana, hija única de Siqueiros, encabezó el pasado miércoles 10 de enero el homenaje cultural que recordó los 33 años del fallecimiento de su padre en la Rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón Civil de Dolores, en la Ciudad de México.
Dentro de las acciones que la hija de Siqueiros tiene previsto emprender para que la obra de su padre sea conservada está la solicitud a las autoridades del traslado del mural Cuauhtémoc contra el mito al Centro Histórico de la capital del país para que pueda ser admirada por todos, “porque ahora está igual que mi papá, enterrado, encerrado y se está destruyendo”.
Las protestas de Adriana Siqueiros por el “abandono” de las obras de su padre coinciden con la decisión de la fundación española Mapfre de destinar 497 mil pesos a la restauración y conservación de 72 dibujos de uno de los pintores mexicanos más importantes del Siglo XX.
Los fondos otorgados por el importante grupo asegurador español servirán principalmente para limpiar y guardar con el mayor cuidado las piezas, entre las que incluyen dibujos a lápiz y bocetos de murales, así como fotografías repintadas pertenecientes a distintas épocas de la vida del pintor.
“Son obras inéditas en su mayoría, que no han participado en ninguna exposición”, según la directora de la Sala de Arte Público Siqueiros, Itala Schmelz.
Aclara que, en general, se trata de obras que “se encuentran en buen estado, no tienen hongos, sólo polvo”. De ahí que “no estemos hablando de rescatar un archivo, sino de darles un mantenimiento y cuidar que no se deterioren más”.
En una especie de gesto solidario con Adriana Siqueiros, la directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Teresa Franco, ha recalcado la importancia de revisar la obra del pintor, de estudiarlo y comprenderlo, “sin olvidar su honestidad creativa y su pasión desbordada”, refrendando el compromiso del citado organismo en preservar y difundir la obra del artista.
“La obra de Siqueiros es parte de la historia de la patria y en ella se encuentra un enorme legado de imágenes y pensamientos”, indica Franco, quien coincide con el artista plástico Julio Carrasco al atribuir un valor universal a la obra del muralista mexicano: “Hoy, David Alfaro Siqueiros sigue siendo un artista vigente en el rubro de la plástica por su creatividad y es un ejemplo a seguir”.
David Alfaro Siqueiros orientó su producción pictórica básicamente al muralismo, para el cual desarrolló sus teorías a propósito del espectador en movimiento, el dinamismo óptimo de los planos y espacios, así como otros aspectos novedosos aún no bien estudiados.
Entre sus obras se encuentran Accidente en la mina (1931), Niño sentado (1931), Suicidio colectivo (1936), Eco por un grito (1937), El coronelazo (1945), La nueva democracia (1945), El diablo en la Iglesia (1947), Monumento a Cuauhtémoc: El tormento (1951) y Autorretrato (1943).
Sequeiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco forman la trilogía de los más destacados muralistas que ha dado México y cuya obra es conocida universalmente.

enero 17, 2007

Buscan con radar cámara funeraria del emperador azteca Ahuizotl


Arqueólogos mexicanos buscarán con un radar la tumba funeraria del gobernante azteca Ahuizotl (1486—1502) en las ruinas del Templo Mayor de la Ciudad de México, anunció el encargado del proyecto Álvaro Barrera.

El arqueólogo explicó que este radar capta por medio de radiaciones electromagnéticas las formaciones rocosas y los huecos existentes en el subsuelo.

Barrera, quien en octubre pasado descubrió en ese lugar el monolito de Tlaltecutli (diosa de la tierra), dijo a la prensa que este año continuarán las excavaciones en la zona en busca de la cámara funeraria de Ahuizotl o de un altar.

El Templo Mayor fue el principal centro ceremonial de Tenochtitlan, capital del imperio azteca.

El especialista dijo que, antes de excavar, realizarán estudios de radar con apoyo del arqueólogo Luis Barba, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“Con la penetración del radar se podrá determinar qué es lo que hay bajo el monolito, pero primero se retirará de su lugar original”, añadió.

El arqueólogo explicó que la nueva etapa de trabajo en el lugar conocido como Las Ajaracas partirá de dos hipótesis, que tienen que ver con unas piedras colocadas en forma de escalinata, muy cercanas adonde se encontró el monolito.

“Aún no se ha excavado, pero creemos que podría ser una especie de antecámara que lleve a la cámara donde estén colocadas las cenizas de Ahuizotl”, aunque agregó que también podría estar un altar de la sexta etapa constructiva del Templo Mayor.

Sería el primer entierro jamás hallado de un líder del imperio azteca, el cual floreció de 1427 a 1521.

Berrara dijo que, según fuentes históricas, a los gobernantes (denominados tlatoanis) se les incineraba, por lo que cree que se puede encontrar la urna con sus restos.

Por su parte, la historiadora Elsa Malvida explicó que Ahuizotl fue uno de los más importantes tlatoanis aztecas que expandió el dominio azteca hasta el sureste de lo que hoy es México.

Indicó que incluso en una cueva de Chiapas se encontró una ofrenda dedicada a Ahuizotl, , quien gobernó de 1486 a 1502, y fue padre de Moctezuma, el monarca azteca derrotado por los españoles.

“Si se puede hacer un símil, diría que Ahuizotl fue tan grande como el emperador chino que mandó construir la muralla”, puntualizó Malvida.

Ahuizotl, tras suceder a su hermano Tizoc, llevó a cabo una política exterior expansionista que provocó numerosas guerras contra los otros gobernantes, en las cuales se forjó una reputación de terrible crueldad.

enero 12, 2007

Realizarán plano topográfico del Templo Mayor mexica


Arqueólogos de México y Japón realizarán un nuevo plano topográfico del principal centro ceremonial y de poder de los aztecas, el Templo Mayor, situado en el corazón de la Ciudad de México.
El especialista mexicano Leonardo López Luján informó que para elaborar el plano del sitio se contará con el apoyo del arqueólogo japonés Saburo Sugiyama, de la Universidad Prefectural de Aichi, en el centro de Japón, quien aportará tecnología avanzada al proyecto.
'Utilizaremos unos aparatos llamados 'estaciones totales' que permitirán hacer planos precisos que reconstruirán de manera tridimensional y acertada de la ubicación de la pirámide', explicó.
El arqueólogo dijo que este proyecto de investigación forma parte de la séptima temporada de trabajo en la zona arqueológica del Templo Mayor, que comenzará el próximo mes de marzo y se extenderá durante 2007.
Agregó que en esta fase también se realizarán otros dos proyectos de investigación con apoyo del arqueólogo mexicano Luis Barba, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Uno de ellos consistirá en un estudio geofísico en el que se explorará ”el interior de la pirámide y se podrán conocer las distintas etapas constructivas' de la misma 'sin necesidad de excavar”, explicó.
También se realizará un estudio microquímico de toda la superficie, en especial de los pisos de estuco, con lo que se reconstruirán las actividades rituales que se hacían en el Templo Mayor.
Tales análisis permitirán conocer los enclaves exactos en que se efectuaron los sacrificios y autosacrificios, así como los lugares en que los aztecas colocaban las ofrendas a sus dioses.
El Templo Mayor era una gran pirámide donde se realizaban ceremonias rituales y funerarias, además de ser el centro tributario, y estaba dedicado a dos deidades, Tlàloc, el Dios de la Lluvia, y Huitzilopochtli, el de la guerra.

enero 11, 2007

Para no olvidar el 68



A las 18:10 del 2 de octubre de 1968, luces de bengala rojas y verdes indicaron a militares y policías vestidos de civil que era el momento de disparar contra los estudiantes reunidos en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. La matanza cambió la historia del país.

Tras dos horas de balacera, el reporte oficial habló de 26 muertos, pero los jóvenes contaron 190 y otras fuentes más de 300.

Para reinterpretar y no olvidar esa masacre, que permanece impune, así como otras de ese emblemático año como el Mayo Francés, la llamada Primavera de Praga en Checoslovaquia y el surgimiento de los movimientos integristas, pacifistas y feministas en Estados Unidos, se abrirá a mediados de año un museo en México.

Cientos de documentos, películas, fotos, grabados, pinturas y otras manifestaciones sobre los años 60 serán parte del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, proyecto que desarrolla la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en un edificio que por 40 años ocupó la cancillería mexicana, muy cerca del lugar de la matanza de los estudiantes.

1968 fue un año importante para millones de personas por los movimientos sociales que se gestaron, la efervescencia política de la juventud, la aparición del movimiento hippie, la expansión del rock y la llamada contracultura, entre otros elementos, señaló a IPS Sergio Arroyo, director general del proyecto del Centro Cultural Universitario.

La mayor parte del nuevo museo, que incluirá espacios para realizar exposiciones, talleres, cursos y congresos, estará dedicado al movimiento político y social que protagonizaron los jóvenes mexicanos contra el gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien lo aplacó con represión y la histórica matanza de Tlatelolco.

Díaz Ordaz fue uno de los más autoritarios mandatarios que tuvo México durante los años de hegemonía de Partido Revolucionario Institucional (PRI), entre 1929 y 2000.

En el 68 hubo en México y en otras partes del mundo movimientos que cambiaron la manera de pensar de un sector de la sociedad y transformaron su forma de relacionarse con el mundo, recordó Arroyo.

Con esa idea surgió el plan de crear un centro que permita ver a ese año en contexto y en sus diferentes facetas políticas, culturales y sociales, indicó.

El Centro Cultural Universitario Tlatelolco, que se inaugurará en julio o agosto, ocupará un área de 4 mil 600 metros cuadrados. El lugar fue donado por el Gobierno del DF, mediante un convenio con la Cancillería, en 2006.

Allí los visitantes podrán acceder a diversos recursos museográficos como el multimedia, ensambles fotográficos y películas así como la lectura directa de diversos tipos de documentos.

Entre otras, estarán disponibles más de 4 mil imágenes digitalizadas o copiadas de manera convencional de fotografías, grabados, volantes y otro material gráfico de la época. También unas 60 horas de registros fonográficos que incluyen entrevistas, comerciales, música y diversos programas de radio.

El objetivo es presentar de la forma más completa el movimiento social de México de 1968 e inscribirlo dentro del contexto internacional de otros como el de Francia, donde los jóvenes arrastraron a diversos sindicatos y a la población a una revuelta social en mayo de ese año, y el de Checoslovaquia, que cuestionó el régimen comunista y terminó reprimido por una intervención militar encabezada por la extinta Unión Soviética.

Pero la parte central de las exposiciones del Centro Cultural Universitario Tlatelolco será la represión del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas.

El objetivo es que la sociedad no olvide ese hecho y que tenga a disposición material e información suficientes para interpretarlos, señaló el director del proyecto.

En la tarde del 2 de octubre de 1968, militares abrieron fuego sobre unas 10 mil personas reunidas en la plaza para continuar una serie de protestas contra el gobierno de Díaz Ordaz.

A la noche de ese día, decenas de cadáveres fueron retirados de la plaza. El gobierno afirmó que entre la multitud se escondían guerrilleros y terroristas profesionales.

Los reportes de la época hablan de que también unos 2 mil jóvenes fueron desnudados y golpeados en cárceles públicas y militares.

El movimiento estudiantil "no era más que un contubernio asqueroso de conspiradores infiltrados" que respondían a las consignas del comunismo, declaró Díaz Ordaz.

La matanza que marcó toda esa generación pasó a la historia como uno de los momentos más importantes de la lucha por la democracia en México, pero también como un crimen de Estado.

Los acontecimientos del 2 de octubre, que algunos consideran una división de aguas en la historia mexicana, pusieron fin a varias semanas de movilizaciones estudiantiles y huelgas para reclamar democracia, en un país en que regía un sistema democrático formal pero en el que el PRI controlaba todos los poderes del Estado y gran parte del movimiento social.

En las banderas de lucha de aquellos años se confundían tanto el rock como el guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara y el líder revolucionario mexicano Emiliano Zapata.

Los remanentes del sanguinario hecho, perpetrado 10 días antes de la inauguración en la capital de los XIX Juego Olímpicos y del que la mayoría de jóvenes se sienten hoy ajenos, son el proceso de democratización de los últimos años y el avance de los partidos de oposición, según historiadores.

Fuente: IPS noticias

enero 02, 2007

Abrirá este año Memorial de 1968


El espacio presentará testimonios, fotografías, videos y otras fuentes documentales para que cada persona haga su propia lectura del movimiento estudiantil, reprimido el 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco

Testimonios, notas periodísticas de medios nacionales y extranjeros, fotografías, videos y audios son algunas de las fuentes documentales históricas que exhibirá el Memorial de 1968, que abrirá sus puertas este 2007.

Sergio Raúl Arroyo, director del Centro Cultural Tlatelolco, donde se ubicará ese espacio, explicó que la idea del Memorial es que la gente haga sus propias lecturas sobre el movimiento estudiantil de 1968.

"Como todos los procesos históricos, el movimiento tiene varias vertientes, hay quienes lo ven exclusivamente desde la perspectiva política, hay quienes lo ven desde el punto de vista cultural y hay quienes ven en el del 68 un movimiento que realmente incide en la vida cotidiana del país", expuso en entrevista con la Agencia Mexicana de Noticias Notimex.

Entonces, continuó, esos perfiles dan diferentes niveles y dimensiones históricas que van renovando las lecturas de lo que es no solamente el movimiento sino que obliga a una especie de reinterpretación de la historia reciente de México.

Arroyo, ex titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), expuso que el diseño del memorial se hizo a principios de 2006 a iniciativa de la Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de las autoridades del Gobierno del Distrito Federal.

Lo anterior, luego de la donación de la autoridad local a la máxima casa de estudios del edificio que fue durante 40 años sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en la unidad habitacional Tlatelolco, donde abrirá sus puertas el centro cultural a mediados del año, precisó.

Expuso que la estructura del memorial está dividida en cuatro tiempos, el primero se refiere a los antecedentes sociales de 1968, que se remontarían a 1929 con la autonomía universitaria, así como a movimientos gremiales, como el ferrocarrilero y del magisterio.

"No queremos hacer del 68 un movimiento aislado, empezado de cero, pues tiene una serie de antecedentes en un país que tenía una vertiente autoritaria muy pronunciada. Entonces es importante hacer este recuento, digamos social, de la historia sobre los movimientos en el país", enfatizó.

El segundo momento, explicó el también etnólogo, abarca los movimientos sociales que se generaron en el extranjero en esa misma época, como el de la libertad de expresión, en el campus de la Universidad de California, en Berkeley.

Asimismo, el movimiento estudiantil de la Universidad de la Sorbona, en París, o el de la Primavera de Praga, en la República Checoslovaca.

Aclaró que esa información no será el punto central del memorial, pero son datos que no se pueden omitir pues representan un momento muy importante de la historia moderna del mundo.

El tercer momento, continuó, será el entorno cultural que prevalecía en ese tiempo, como la aparición del "hipismo", el rock y la contracultura, que fueron elementos que se dieron no sólo en México y forman parte de la etapa de ruptura con diferentes connotaciones.

Luego, añadió, se tiene la idea de no circunscribir el movimiento de 1968 al 2 de octubre, sino hacerlo como una corriente amplia que corresponda a un proceso histórico social mucho más extenso y que permita hacer una reflexión sobre las consecuencia que tuvieron las medidas tomadas en ese momento.

"Es un movimiento que cambió formas de pensar en un sector de la sociedad sobre las formas diferentes de ver el mundo, esta parte nos ha parecido fundamental, pues sin eso el 68 sería como un movimiento cerrado en sí mismo y lo que vemos en realidad, es que transformó las formas de relacionarse con el mundo de muchas personas", enfatizó.

Al abundar sobre el proyecto, el director del Centro Cultural Tlatelolco reveló que uno de los elementos más importantes que integrarán el memorial será el testimonio grabado de los principales actores del movimiento estudiantil mexicano.

Entre ellos, Raúl Álvarez Garín, Gilberto Guevara Niebla, Roberto Escudero, Marcelino Perelló, David Huerta y Jorge Juanes, asimismo, se incluyen testimonios de artistas e intelectuales como Carlos Monsiváis, Mario Lavista y José Agustín.

Explicó que a lo largo de 2006 se hicieron levantamientos de testimonios de personalidades que estuvieron vinculadas al movimiento, algunos de ellos relativos a su historia, para un total de alrededor de 100 horas de filmación.

Asimismo, se recolectaron alrededor de cinco mil fotografías y 60 horas de grabaciones en audio, proporcionadas principalmente por Radio UNAM, así como notas periodísticas generadas en aquella época, tanto de radio, como de televisión y prensa escrita.

enero 01, 2007

México, foro para el intercambio cultural

Inauguración de museos, reacondicionamiento de espacios, apertura de exposiciones y el fomentar puntos de encuentro para la diversidad global son tan sólo algunas de las actividades que traerá el año que inicia

¿Qué se alcanza a ver en el horizonte de 2007? Se ve una gran torre destinada a programación cultural en Tlatelolco, además de una invasión de arte e historia zarista en Chapultepec.
Se ve una gran reunión de notables personalidades a un costado del Cerro de la Silla, en Monterrey, y un vagón cargado de amargos recuerdos estacionado en la Alameda.
Se ve también un gran museo para el arte contemporáneo sobre la negra lava del Xitle, en Ciudad Universitaria, y uno más que crece en el interior de un cascarón industrial en Santa María la Ribera.
En 2007, en lo que a proyectos de cultura se refiere, se vislumbra grandeza: magnas exposiciones, grandes museos, grandes expectativas.

CUC. El Centro Universitario Cultural de la UNAM, que estará ubicado en la antigua Torre de Relaciones Exteriores, en la Unidad habitacional Tlatelolco, constituirá el centro cultural más importante del norte de la Ciudad de México.
El edificio, que fue inspeccionado por la Facultad de Ingeniería de la UNAM y el cual será reforzado en su cimentación, albergará salas de conferencias, cines, talleres de actividades artísticas, de idiomas y de informática, así como la colección del pintor Andrés Blastein.
En el mismo complejo habrá sitio para un Museo Memorial de 1968.
El proyecto prevé fundar un centro de estudios sobre el movimiento estudiantil que cambió la historia del país, así como desarrollar diversas actividades culturales, foros académicos y artísticos, impartir conferencias y simposios, y servir como un espacio abierto para exposiciones de variada índole.

Fórum en Monterrey. La segunda edición del Fórum Universal de las Culturas, que nació en Barcelona en 2004, se celebrará en Monterrey a partir del 20 de septiembre de 2007.
La diversidad cultural, el desarrollo sustentable y la paz, así como el conocimiento científico y tecnológico, serán los tres ejes temáticos del Fórum, en el que participarán expositores como el ex presidente de Estados Unidos, William Clinton; el líder ruso Mijail Gorbachov; el dueño de Microsoft, Bill Gates; el intelectual Noam Chomsky, y el arquitecto Frank Ghety, entre otros.
La capital de Nuevo León será transformada para recibir al Fórum, por lo que se invertirán 300 millones de dólares. La principal acción consiste en unir la Macroplaza con el Parque Fundidora a través del río Santa Lucía.
El encuentro incluirá la muestra de arte egipcio más grande que se haya presentado en Latinoamérica, una exposición sobre Buda, que se realizará en colaboración con el gobierno chino, Isis-serpiente emplumada, que mostrará el paralelismo entre la diosa egipcia y Quetzalcóatl, y Frida y Diego, a 100 años del nacimiento de Rivera y 50 de la muerte de Kahlo, entre otras.

MUAC. El Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) albergará las colecciones de arte contemporáneo de la UNAM. Son aproximadamente mil 500 obras realizadas entre 1952 hasta la fecha, la colección de arte actual más amplia en el sector público.
Se construye a un costado de la Sala Nezahualcóyotl, en la zona cultural de Ciudad Universitaria y tendrá una superficie de alrededor de 13 mil 350 metros cuadrados distribuidos en áreas de exhibición, biblioteca, mediateca, fototeca, espacios de acción artística cubiertos y a la intemperie.
El proyecto, diseñado por el arquitecto mexicano Teodoro González de León, tiene una inversión inicial de 150 millones de pesos; hasta ahora está prácticamente terminada la excavación y se han colocado las bases de la cimentación. Se estima que será inaugurado en noviembre de 2007.

Museo del Chopo. El Museo Universitario del Chopo experimenta una transformación-ampliación que estará lista en octubre de 2007. El proyecto, a cargo del arquitecto Enrique Norten, consiste en devolver el esplendor original al edificio traído a México en 1903 desde Alemania.
El museo crecerá hacia el subsuelo, donde estarán el foro, el cinematógrafo, un vestíbulo amplio y una bodega para acervo.
A pesar de la modernización el Chopo conservará su perfil comunitario, alternativo, marginal y de bajos costos.

Librería del FCE en Colombia. En 2007, quedará totalmente concluida la librería del Fondo de Cultura Económica en Bogotá, Colombia.
El nuevo espacio cultural tiene 9 mil 500 metros cuadrados construidos y se ubica en el céntrico Barrio de la Candelaria.
El espacio, financiado con recursos propios, contará con una librería de mil 500 metros cuadrados, un auditorio para 250 personas, una sala de exposiciones, una biblioteca, un área especial para niños y jóvenes, así como una escuela de formación de lectores y un restaurante, entre otros espacios.

SIVAM apoyará música popular. Por primera vez en su historia, la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano (SIVAM), institución que ha impulsado las carreras de figuras de la ópera mundial como Rolando Villazón, apoyará a la música popular mexicana.
Este año, la sociedad liderada por Pepita Serrano promocionará el proyecto Por un México con Música, con el que se pretende apoyar las labores de la Casa de la Música Mexicana, integrada por una escuela, una fonoteca y un museo de sitio especializados en la música popular mexicana.

Museo Memoria y Tolerancia. Un vagón de tren que transportaba prisioneros en la Segunda Guerra Mundial será una de las piezas del Museo Memoria y Tolerancia, que será inaugurado en junio de 2007.
El museo estará ubicado en Luis Moya 12, Plaza Juárez, colonia Centro, y mostrará los mayores ejemplos de intolerancia al que ha llegado el ser humano, como son los genocidios por cuestiones étnicas y raciales.
El museo albergará alrededor de 500 piezas originales de los genocidios, como fotografías, películas, documentales, uniformes y zapatos de madera de los prisioneros en los campos de exterminio, entre otras.

Dos orquestas para dos directores. Orquestas que figuran entre las más importantes del país: la Sinfónica Nacional y la Filarmónica de la UNAM, se quedaron acéfalas este año, luego de la renuncia de sus dos titulares: Enrique Arturo Diemecke y Zuo Huang Chen. Ambos cargos podrían estar ocupados en el primer trimestre del año. Tocará a Teresa Franco, recién designada titular del INBA, nombrar al titular de la OSN. Mientras que una vez que la UNAM designe al nuevo encargado de su Dirección de Música, podrán agilizarse los trámites para designar al sucesor de Chen.


Nueva galería para el Cecut. En pocos días, el Centro Cultural Tijuana (Cecut), conocido popularmente como La Bola, contará con un nuevo espacio: una galería internacional, que es construida en lo que era el Jardín Caracol, y que brindará mil 500 metros cuadrados distribuidos en tres niveles, para montaje de exposiciones en instalaciones con tecnologías de primer nivel.
Esta nueva sección dentro del complejo cultural fronterizo considera el concepto funcional y espacial de la arquitectura contemporánea. Su edificación se logró gracias a la inversión de México Norte, programa de la Secretaría de Turismo a nivel federal que tiene como objetivo desarrollar infraestructura turística en el norte del país, a través de un fondo mixto entre tres instancias: la Federación a través de Sectur y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y el gobierno de Baja California.
Se estima que esta galería internacional será inaugurada a finales de enero o a principios de febrero de 2007, y que pueda concertar la visita de colecciones tan importantes como las de Diego Rivera y Frida Kahlo, o incluso los tesoros del Vaticano.

Publicado en El Universal on line, lunes 01 de enero de 2007