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agosto 28, 2007

Amplias posibilidades de hallar cenizas de Ahuizotl

La posibilidad de que la tumba del emperador azteca Ahuizotl, antecesor de Moctezuma II, se encuentre debajo del monolito de Tlaltecuhtli, localizado en el predio de Las Ajaracas, es muy grande, sostuvo la víspera aquí el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, quien determinó en su momento que la pieza corresponde a la Diosa de la Tierra.
Tras su participación en el Simposio Transdisciplinario “Pensar la vida”, que se realiza en El Colegio Nacional, el especialista dijo que a pesar de que las investigaciones marchan de manera lenta, por los indicios en los que fue encontrada la escultura apuntan a que se trata de la lápida mortuoria del gobernante mexica.
Con la información previa, dijo, “nos hace pensar y tener esperanzas de que sí saldrá algo evidentemente”, pues así lo demuestra “lo que representa el monolito, los glifos encontrados, el nivel estratigráfico en el que apareció, en fin, el lugar en el que está ubicado”.
El monolito azteca fue encontrado por arqueólogos mexicanos el 2 de octubre de 2006 en un predio aledaño al Templo Mayor de la Antigua ciudad de México-Tenochtitlan, en el centro de la capital mexicana, y tiene medidas de cuatro por 3.57 metros por 40 centímetros, que fue localizado fragmentado en cuatro partes.
Respecto a la confirmación de las primeras hipótesis, agregó Matos, “vamos lento, vamos despacio, como aconseja la prudencia y la ciencia, se ha ido excavando, también, como se dio a conocer, hay a un lado, un poco alejado hacia el lado sur, alguna ofrenda, pero todavía estamos a la espera”.
De acuerdo con el especialista, el desplazamiento de la pieza, que hará posible el estudio de lo que se encuentra bajo ella, depende “de que los ingenieros que están haciendo los cálculos para el movimiento de los fragmentos, finalmente hagan el planteamiento de cómo se va a hacer y hagan el traslado de la pieza, para que ya se pueda optar a la excavación debajo del monolito”.
Sin embargo, informó, los estudios que se han realizados en la superficie con radares del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, a cargo de Luis Barba, han detectado “ciertas marcas que pueden indicar que hay algunas cavidades debajo, con base en eso se tiene esperanza de que, en efecto, se pueda encontrar algo en relación con restos o vestigios”.
De encontrar restos, subrayó, existen amplias posibilidades de que se trate solo de las cenizas del emperador mexica, “porque hay que recordar que a los tlatoanis (o gobernantes aztecas) se les incineraba, al igual que a los guerreros muertos en combate, este dato sería bastante interesante”.
Estas cenizas, puntualizó, “pueden venir contenidas en algún tipo de recipiente o vasija e igual nos puede dar otra luz de quién se pueda tratar, pues en el Templo Mayor se han encontrado muchas urnas funerarias que han sido estudiadas e interpretadas con los restos óseos quemados en los que siempre quedan fragmentos”.
Ahuizotl fue el último emperador azteca en consolidar un gobierno antes de la conquista española, en 1521, y la que podría ser su lápida morturia se cree que fue elaborada durante la séptima fase constructiva de Tenochtitlan, entre 1427 y 1521, antes de la conquista de los españoles.

agosto 16, 2007

La cámara de las Ajaracas conducirá a tumba de Ahuizotl

El director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Alfonso de Maria y Campos, confirmó la ubicación de una cámara bajo el monolito de Tlaltecutli, en el predio de Las Ajaracas, que podría conducir a la tumba del emperador azteca Ahuizotl.
Durante la firma de un convenio con la Secretaria de Turismo, el funcionario detalló que los especialistas han ubicado, además, “unas 50 cabezas de obsidiana y algunos sacrificios”, que podrían corresponder a ofrendas que confirmen la hipótesis sobre la existencia de los restos del rey mexica.
Por medio de un georadar, dijo, se logró obtener la información sobre “los vestigios que hay ahí, la ofrenda es lo importante, es lo que nos va a decir más cosas, pero hasta el momento la ofrenda no ha sido extraída”.
Sin embargo, señaló, los especialistas ya han entrado a un primer nivel (bajo el monolito) pero se encontró un segundo nivel “de lo que son una cámara con tres espacios según el georadar”.
El siguiente paso en la exploración, explicó, es extraer la tierra y recuperar la información; observar las capas y determinar si se trata de suelos prehispánicos o coloniales.
“Ahora -detalló- ya están llegando a lugares donde hay cabezas de obsidiana de épocas más antiguas, pero es lento y de que tengamos una certeza de que ahí esté Ahuizotl, no la tenemos, pero tenemos un fuerte indicio que ahí podría estar un rey azteca”.
De Maria dijo que las condiciones climáticas han dificultado la labor de los arqueólogos, pues la filtración de agua “hace más difícil el trabajo, por lo que tendremos que esperar al principio de las secas para tener una limpieza total y tener acceso y conocimiento previo, yo creo que septiembre será un mes importante”.
El monolito de Tlaltecutli o de la Diosa de la Tierra fue descubierto en octubre de 2006 y es el más grande localizado hasta el momento con un perímetro de 3.57 por cuatro metros y podría tratarse de la lápida mortuoria del emperador Ahuizotl, antecesor de Moctezuma II y último rey azteca en completar su gobierno antes de la llegada de los españoles.

agosto 15, 2007

Exhibirán en San Ildefonso "Papel hecho a mano como obra plástica"

Para difundir y preservar las técnicas de elaboración de papel amate mexicano y el Washi Zoo-Kei, de origen japonés, estudiantes universitarios inauguran el jueves la muestra "Papel hecho a mano como obra plástica", en la galería de la antigua Escuela Nacional Preparatoria, número 1, en San Ildefonso.

Compuesta por el trabajo realizado desde hace 15 años en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, la muestra concentra el conocimiento ancestral de dos culturas, condensado en la elaboración de papel: la "de golpeo" o amate, y la japonesa que en español significa "papel hecho a mano con intención plástica".
Utilizado para elaborar libros-códice, o como ornamento para dioses y templos en la época prehispánica, el papel mexicano parte de una técnica que se trasmitió como herencia cultural que estuvo a punto de perderse con la llegada de los españoles a América en 1492, quienes trataron de exterminar ciertos rasgos indígenas.
De acuerdo con el profesor y artista José Manuel García Ramírez, quien ha dedicado buena parte de su carrera profesional a la enseñanza de la técnica, actualmente en San Pablito Pahuatlán, en la sierra norte de Puebla, aún es posible observar a mujeres utilizando la técnica "de golpeo" para determinar la forma y el grosor del papel amate.
Recordó que durante la Conquista y la época Colonial, la tradición de hacer papel disminuyó notablemente, pues sólo se autorizaba el uso de papel europeo", ésto se sumo a que Fray Juan de Zumárraga, primer obispo de la Nueva España, mandó recoger todos los libros prehispánicos para que fueran quemados en la plaza de Tlatelolco.
Este hecho, explicó, "casi destruyó toda evidencia física del papel de aztecas y mayas", sin embargo, el papel prehispánico era utilizado en rituales religiosos y se elaboraba con materiales acordes a las distintas regiones que lo producían, por lo que se garantizó su elaboración de manera casi local.
El soldado-cronista Bernal Díaz del Castillo dejó referencia en su texto que para su sorpresa ante los diferentes productos que se ofrecían en el mercado azteca de Tlatelolco, se encontraba el papel amate, siempre perfectamente ordenado para su venta.
A pesar de que no se conocen los detalles precisos del proceso de elaboración, algunas investigaciones han revelado que la materia prima se obtenía de la corteza de los amates, pero actualmente se utilizan distintas cortezas, sobre todo aquellas que se pueden encontrar todo el año.

agosto 13, 2007

13 de agosto de 1521

Tlatelolco. La espada de fuego



La sangre corre como agua y está ácida de sangre el agua de beber. De comer no queda más que tierra. Se pelea casa por casa, sobre las ruinas y los muertos, de día y de noche. Ya va para tres meses de batalla sin treguas. Sólo se respira pólvora y náuseas de cadáver; pero todavía resuenan los atabales y los tambores en las últimas torres y los cascabeles en los tobillos de los últimos guerreros. No han cesado todavía los alaridos y las canciones que dan fuerza. Las últimas mujeres empuñan el hacha de los caídos y golpetean los escudos hasta caer arrasadas.

El emperador Cuauhtémoc llama al mejor de sus capitanes. Corona su cabeza con el búho de largas plumas, y en su mano derecha coloca la espada de fuego. Con esta espada en el puño, el dios de la guerra había salido del vientre de su madre, allá en lo más remoto de los tiempos. Con esta serpiente de rayos de sol, Huitzilopochtli había decapitado a su hermana la luna y había hecho pedazos a sus cuatrocientos hermanos, las estrellas, porque no querían dejarlo nacer.

Cuauhtémoc ordena:

Véanla nuestros enemigos y queden asombrados.

Se abre paso la espada de fuego. El capitán elegido avanza, solo, a través del humo y los escombros.

Lo derriban de un disparo de arcabuz.

Tenochtitlán

El mundo está callado y llueve

De pronto, de golpe, acaban los gritos y los tambores. Hombres y dioses han sido derrotados. Muertos los dioses, ha muerto el tiempo. Muertos los hombre, la ciudad ha muerto. Ha muerto en su ley esta ciudad guerrera, la de los sauces blancos y los blancos juncos. Ya no vendrán a rendirle tributo, en las barcas a través de la niebla, los príncipes vencidos de todas las comarcas.

Reina un silencio que aturde. Y llueve. El cielo relampaguea y truena y durante toda la noche llueve.

Se apila el oro en grandes cestas. Oro de los escudos y de las insignias de guerra, oro de las máscaras de los dioses, colgajos de labios y de orejas, lunetas, dijes. Se pesa el oro y se cotizan los prisioneros. De un pobre es el precio, apenas, dos puñados de maíz… Los soldados arman ruedas de dados y naipes.

El fuego va quemando las plantas de los pies del emperador Cuauhtémoc, untadas de aceite, mientras el mundo está callado y llueve.



Eduardo Galeano
La espada de fuego

agosto 07, 2007

Detienen trabajos en Las Ajaracas por las lluvias

Los trabajos arqueológicos en torno al monolito de Tlaltecutli, encontrado en octubre del año pasado en el predio de Las Ajaracas, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, están detenidos y las intensas lluvias no ayudan a avanzar, informó aquí Virginia Pimentel, restauradora a cargo de la pieza.

La especialista dijo que la escultura de 3.57 por cuatro metros, que podría ocultar la tumba del emperador Ahuizotl, antecesor de Moctezuma II, aún no ha sido movida del lugar donde fue encontrada, requisito indispensable para conocer los secretos que oculta bajo su superficie.

La pieza "aún no ha sido restaurada, desde el principio se informó que sería un proceso muy largo y muy lento, y la temporada de lluvias no está ayudando mucho a que las maniobras se puedan ejecutar".

En los últimos días, versiones periodísticas informaron sobre la localización de cámaras subterráneas que conducirían a la tumba del tlatoani, la cual constituiría la primera tumba de un gobernante mexica localizada hasta ahora.

Sin embargo, Pimentel sostuvo que la piedra que representa a la Diosa de la Tierra, "aún no se ha movido, pues estamos terminando por definir el proyecto, hubo algunas variaciones y es una maniobra complicada que requiere de muchos cálculos".

Las investigaciones en torno a la pieza incluyen la utilización de radares de penetración subterránea, con los cuales, los especialistas buscarán confirmar la hipótesis de que bajo la piedra podrían encontrarse los restos del último emperador mexica en completar su gobierno antes de la llegada de los españoles.

agosto 06, 2007

Localizan tumba del emperador Ahuízotl

Las versiones escritas por sacerdotes españoles sugieren que el área era utilizada por los aztecas para cremar y enterrar a sus gobernantes.
En el predio de Las Ajaracas, en el Templo Mayor, un grupo de arqueólogos mexicanos provistos de radar de penetración subterránea detectaron la presencia de cámaras que podrían contener los restos del emperador Ahuizotl, quien gobernaba en México-Tenochtitlan cuando Cristóbal Colón desembarcó en el Nuevo Mundo. Sería la primera tumba de un gobernante mexica jamás hallada.
El conjunto de cámaras que podrían contener los restos de uno de los últimos emperadores mexicas fue hallado cinco metros abajo del recién localizado monolito de Tlaltecutli. Debido a las lluvias, la exploración física del lugar continuará hasta octubre.
El descubrimiento abrirá una extraordinaria ventana a la civilización azteca en su apogeo. Ahuizotl, un constructor de imperios que extendió el ámbito azteca hasta Guatemala, fue el último emperador en completar su gobierno antes de la invasión española.
Las versiones escritas por sacerdotes españoles sugieren que el área era utilizada por los aztecas para cremar y enterrar a sus gobernantes. Pero nunca se ha hallado la tumba de ningún gobernante azteca, en parte debido a que los conquistadores españoles construyeron su propia ciudad sobre el centro ceremonial indígena, dejando detrás estructuras coloniales consideradas hoy de demasiado valor histórico como para removerlas en pos de excavaciones.
Uno de esos edificios coloniales resultó tan dañado en el terremoto de 1985 que tuvo que ser derribado, lo que dio a los expertos la primera oportunidad de examinar el sitio junto a la plaza del Zócalo en la capital del país, entre la Catedral metropolitana y las ruinas de la pirámide del Templo Mayor.
Los arqueólogos dijeron que localizaron una entrada de dos metros cuadrados a la tumba situada unos cinco metros bajo tierra. La entrada está llena de agua, piedras y lodo, lo que obliga a los trabajadores a excavar cuidadosamente suspendidos de eslingas. Un sistema de bombeo mantiene reducido el nivel del agua.
“Aparte lo estamos haciendo muy, muy despacio… porque la responsabilidad es muy grande y queremos registrar todo'’, dijo Leonardo López Luján, el arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que encabeza el proyecto.
“Lo interesante de toda esta excavación es que es la primera vez que nos enfrentamos a un contexto así. Es sorprendente, creíamos que lo conocíamos todo, pero la realidad lo desmiente a uno. Es un contexto totalmente nuevo para nosotros y no sabemos cómo sea precisamente allí abajo'’.
Ya en el otoño esperan ingresar en las cámaras interiores ---un espacio húmedo y de escasa altura--- y descubrir las cenizas de Ahuizotl, que probablemente fue cremado en una pira funeral en 1502. Para ese entonces, Colón ya había llegado al Nuevo Mundo.
Pero el primer contacto de los mexicas con los europeos se produjo 17 años después, en 1519, cuando Hernán Cortés y su grupo de conquistadores marcharon sobre el Valle de México y tomaron como rehén al sucesor de Ahuizotl, su sobrino Moctezuma. Cuauhtémoc, hijo de Ahuizotl, encabezó la última resistencia a los españoles en la batalla por la Ciudad de México. Más tarde fue tomado prisionero tras 75 días de asedio en México-Tlatelolco, el 13 de agosto de 1521.
Como nunca se ha hallado ninguna tumba real azteca, los arqueólogos están en busca de lo desconocido. El radar indica que la tumba tenía hasta cuatro cámaras, y los científicos creen que hallarán en el piso numerosas ofrendas a los dioses.
“Obviamente se esperarían ofrendas y demás hasta atavíos, vasijas, ornamentos, seguro algunos objetos de uso personal del dignatario'’, dijo Luis Alberto Martos, director de estudios arqueológicos en el INAH.
“Seguramente debió haber toda una parafernalia allí, debió haber sido enterrado con exequias muy solemnes y ricas las ofrendas'’. La maldición de la tumba ---el agua---, puede haber sido también su bendición.
López Luján dijo que el agua en ese lugar tiende a preservar materiales como hueso, madera y resina de incienso, que han sido hallados en otras excavaciones en torno de la pirámide, prácticamente destruidas durante la Colonia.
“Este sería un hallazgo muy importante para la arqueología azteca'’, dijo Michael Smith, un arqueólogo en la Universidad Estatal de Arizona que no está involucrado en la excavación. “Sería tremendamente importante porque proporcionaría información directa sobre la realeza, los entierros y el imperio que difícilmente obtendríamos de otra manera'’.
Todos los indicios hasta ahora apuntan a Ahuizotl. El lugar está debajo de un enorme monolito descubierto recientemente que presenta un grabado de Tlaltecuhtli, la diosa azteca de la tierra. Representada como una mujer con enormes garras y un chorro de sangre que le brota de la boca mientras se acuclilla para dar a luz, se supone que Tlaltecuhtli devoraba a los muertos para darles después nueva vida.
La diosa era tan temible que los aztecas solían enterrarla de cara a tierra. Sin embargo, la actual mira hacia arriba. En la garra que remata su pie derecho, la diosa sostiene un conejo y diez puntos para indicar la fecha “10 conejo'’, o sea, 1502, el año de la muerte de Ahuizotl.
“Es nuestra hipótesis que probablemente sea la tumba de Ahuizotl, el octavo rey'’, dijo López Luján. Todo artefacto vinculado a Ahuizotl daría enorme orgullo a México. La nación ha buscado infructuosamente recuperar artefactos indígenas como el “Escudo de Ahuizotl'’ emplumado y el “Tocado de Moctezuma'’ del Museo de Etnología en Viena.
“Imagínese, no es cualquier dignatario; los mexicas eran la sociedad más poderosa de su tiempo antes de la llegada de los españoles'’, se entusiasmó. “Por eso sería tan importante la tumba de Ahuizotl eso que está aquí abajo'’.

agosto 01, 2007

Hallan en Iztapalapa restos de Templo Mayor mexica

El hallazgo fue realizado de manera fortuita cinco semanas atrás cuando autoridades de la delegación pretendían construir una macroplaza en la explanada de la demarcación.

Arqueólogos mexicanos localizaron los restos de una estructura piramidal que corresponde a lo que fue el antiguo Templo Mayor o recinto sagrado de la región mexica en Iztapalapa, cuya primera de cuatro etapas constructivas fue realizada entre 1200 y 1250 de esta era.
El arqueólogo Jesús Sánchez, responsable de los trabajos en el lugar, señaló que el descubrimiento podría compararse en importancia con del Templo Mayor de la antigua ciudad de México-Tenochtitlan, aunque sus características constructivas son más sencillas y perduran las huellas de la destrucción que realizaron los conquistadores españoles a principios del siglo XVII.
El hallazgo, dijo, fue realizado de manera fortuita cinco semanas atrás cuando autoridades de la delegación Iztapalapa pretendían realizar la construcción de una macroplaza en la explanada de la demarcación.
Una plataforma y rellenos de un montículo, ambos destruidos hasta sus cimientos durante la época de la Conquista por las tropas de Hernán Cortés, fueron hallados en julio durante la realización de obras de remodelación de una fracción de la explanada de la delegación y de una porción del Jardín Cuitláhuac.
Con los trabajos realizados hasta el momento, agregó Sánchez, ha sido posible determinar que la estructura (de la que han sido excavados unos 35 metros) se extendió sobre una gran plaza ceremonial que pudo haber tenido por lo menos tres pisos y cuyo nivel más bajo está compuesto por un pavimento de lajas con alto grado de deterioro.
De acuerdo con el especialista, la edificación tuvo cuatro etapas constructivas que iniciaron alrededor de 1200 y 1250 de esta era, mientras que la segunda pudo haber sido realizada en 1300 y las dos últimas etapas se construyeron entre 1450 y 1500, poco más de un par de décadas antes de la Conquista española.
La estructura, aseveró, "es la más importante del centro ceremonial de la antigua ciudad de Iztapalapa y creemos con certeza que se trata del recinto sagrado del lugar porque se refiere a un edificio que se encuentra sobre una gran plaza, que pudo haber estado limitada en sus orillas" y cuyas extensiones pudieron ser de unos 120 metros de largo.
Con ayuda de la delegación, los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) continúan los trabajos en el lugar (que podrían extenderse a lo largo de un año y medio más), para determinar las características exactas de los restos prehispánicos y estudiar la posibilidad de dejarlos a la vista de la misma forma que el Templo Mayor, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Paralelamente , agregó, se trabaja en una mesa de trabajo conjunta con las coordinaciones nacionales de Monumentos Históricos y Arqueología, así como con la Dirección General de Obras y Desarrollo Urbano de la delegación, para determinar la factibilidad de las obras de remodelación de la plaza de San Lucas (macroplaza), las cuales podría suspenderse definitivamente.
La cultura que se desarrolló en Iztapalapa tuvo una presencia humana continua que abarca más de tres mil 500 años, cuyos vestigios materiales más antiguos se ubican hacia 1500 antes de Cristo, aunque es probable que la presencia humana se remonte a miles de años antes de esta era.
Durante el Clásico Temprano y Clásico Tardío, alrededor de 200 a 650 después de Cristo, hubo en la zona una marcada influencia teotihuacana, mientras que para la fase Coyotlatelco, en los años 700 y 900 de esta era, los asentimientos crecieron y se expandieron hasta la parte poniente del Cerro de la Estrella.
En los siglos VIII, IX y parte del X, en el Altiplano Central, se consolidaron tres señoríos: Culhuacan, Tollan y Otompan. En el año I Técpatl (856), Culhuacan estaba al frente de ellos y tenía como tributarios a seis pueblos: Xochimilco, Cuitlahuac, Mixquic, Coyoacan, Ocuillan y Malinalco.
Para 1430, en la ladera norte del cerro se funda Iztapalapa, (sobre el agua de barro negro de sal), el cual fue un sitio productor de sal, tequesquite y piedra de diferentes calidades.
Posteriormente esta zona junto con Mexicaltzinco, Colhuacan y Huitzilopochco, conformaron una confederación que dependía del gran señorío mexica. Cuitlahuac II tenía en Iztapalapa un jardín botánico con grandes camellones de flores, con plantas aromáticas y medicinales, árboles frutales, un gran estanque y variedad de peces y aves.