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enero 31, 2008

Presentarán Caricaturas de trapo en el Isabela Corona

MILENIO.COM "La pieza se presentará todos los domingos de febrero, en el Teatro Isabela Corona, ubicado en el Eje Central Lázaro Cárdenas, en la colonia Nonoalco-Tlatelolco, de la Ciudad de Mexico."

recupera la Coyolxauhqui sus colores


Uno de los más importantes hallazgos de la arqueología mexicana del siglo XX festeja su 30 aniversario. Se trata de la hija de Coatlicue, un monolito descubierto por accidente en 1978.

La colosal escultura de la diosa Coyolxauhqui, cubierta de colores hace 500 años, recupera este 2008 su antigua gama cromática para celebrar el 30 aniversario de su descubrimiento.
Una investigación reciente logró identificar los colores de la piedra, los que serán colocados en una réplica de la escultura, dentro del Templo Mayor, para que el público conozca las cualidades cromáticas del monolito, reveló la historiadora de arte Lourdes Cué, quien junto con el arqueólogo Fernando Carrizosa emprendió ese trabajo.
Se laborará con una copia porque las normas de restauración y conservación impiden una reconstrucción directa sobre los materiales, puntualizó el arqueólogo Raúl Arana.
“Sin embargo impactará muchísimo”, anticipó Cué y precisó que esa reproducción se presentará en la muestra Coyolxauhqui y el Templo Mayor: 30 años reconstruyendo el pasado (1978-2008) que el Museo inaugurará en abril, donde además podrán apreciarse por primera vez ofrendas asociadas a la diosa decapitada.
Otra exhibición prevista se coordina con el Banco de México para reunir los billetes y monedas emitidos en el país con la figura de la deidad lunar y se promueve la emisión de un billete de lotería.
Asimismo se ha organizado una serie de charlas sobre el monolito y sus repercusiones, que reunirá a los arqueólogos Eduardo Matos Moctezuma, galardonado este año con el Premio Nacional de Ciencias y Artes; Raúl Arana, primer especialista que conoció la emblemática pieza de casi ocho toneladas, Felipe Solís, quien ha estudiado su simbolismo, así como Leonardo López Luján, encargado actualmente de las excavaciones en el Templo Mayor.
En este ciclo se inscribe la “primicia” que difundirán Cué y Carrizosa, como la definió Matos Moctezuma el miércoles, en rueda de prensa, al anunciar el programa conmemorativo.
Se trata de una información novedosa, argumentó, porque modifica los conocimientos previos sobre la cromática de la Coyolxauhqui.
Una pieza policromada, cuando queda al descubierto, pierde la intensidad de sus colores, pues cambian sus condiciones de humedad —regulares durante 500 años— y el contacto con el aire la reseca, explicó Matos Moctezuma.
Llena de lodo en 1978, por ubicarse en un nivel freático, en la escultura recién descubierta destacaban dos tonos: el ocre amarillento y el rojo, y se alcanzaban a percibir el azul y el blanco, rememoró Arana.
Posteriormente la investigadora Carmen Aguilera efectuó un estudio sobre la iconografía del personaje, basada en códices. Era una interpretación válida para su tiempo (finales de los 70), hoy sin embargo rebasada, señaló Cué.
“En los códices”, apuntó, “hay una gama muy diferente a la que hemos encontrado en la escultura y en la arquitectura del Templo Mayor, cuyo patrón cromático tiene también el monolito”.
Mediante instrumentos ópticos de amplificación, una iluminación especial y el ojo entrenado del arqueólogo Carrizosa, se encontraron restos de color que no habían sido detectados ni estudiados en la piedra, dijo Cué.

trascendencia vigente.
Asimismo, a 30 años del descubrimiento del monolito de la Coyolxauhqui, se han hallado otras dos representaciones de gran tamaño de la diosa lunar mexica, que mostró por primera vez su rostro el 21 de febrero 1978, provocando —según consignó la prensa— una “idolitis” en millares de capitalinos.
Si la monumental escultura fue localizada fortuitamente por trabajadores de Luz y Fuerza del Centro y en un principio se le asoció con deidades masculinas (Huitzilopochtli o Tláloc, dioses de la guerra y del agua), aunque más tarde se hizo evidente que corresponde a “la que tiene pintura facial con cascabeles”; las otras han sido fruto de la investigación científica.
Hoy que se celebran tres décadas del que se considera uno de los hallazgos arqueológicos del siglo XX, se da a conocer la existencia de dos piezas más de la diosa lunar.
Una fue colocada en uno de los primeros periodos constructivos del centro ceremonial. El arqueólogo Eduardo Matos explica que fue puesta antes del año 1469, cuando se cree fue depositada la descubierta en 1978.
La otra, que es de mayor tamaño y da la bienvenida en el Museo del Templo Mayor, está fragmentada, por lo que su estudio ha sido más limitado.
A pesar de que en este centro ceremonial azteca han surgido importantes hallazgos, como el monolito de la Tlaltecuhtli, en el predio de las Ajaracas, para Eduardo Matos, la trascendencia de la Coyolxauhqui sigue vigente.
Muestra de la importancia de este monolito son las más de 300 fichas bibliográficas que ha originado su estudio. Desde el punto de vista del especialista en arqueología, el monolito fue el gran detonante, no sólo de la excavación de la zona arqueológica o la construcción del Museo del Templo Mayor, sino de que al Centro Histórico de la ciudad de México se le designara como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO.

ciclo de conferencias.
Una magna exposición que incluirá objetos prehispánicos y fotografías nunca antes vistas, un ciclo de cinco conferencias y la edición de un billete de lotería, son parte de las actividades que el Museo del Templo Mayor ha preparado para conmemorar el 30 aniversario del hallazgo de la Coyolxauhqui, ocurrido el 23 de febrero de 1978.
Así, seis de los especialistas que desde su descubrimiento comenzaron a estudiar el monolito, ofrecerán un ciclo de conferencias, los sábados de febrero y el primero de marzo.
Uno de los temas que serán abordados, será el de la identificación de la policromía original de la pieza (colores rojo, amarillo ocre, azul y blanco), hoy apenas perceptibles.
Adicionalmente, se mostrarán algunas de las más de 7 mil piezas encontradas en las tres ofrendas dedicadas a la deidad, como conchas marinas, esculturas, vasijas y cráneos, en la muestra Coyolxauhqui y el Templo Mayor: 30 años reconstruyendo el pasado (1978-2008).
La exhibición —explicó Carlos González, director del Museo— estará lista en abril, para formar parte del Festival Internacional del Centro Histórico, y se concentrará en enfatizar las labores de investigación en torno al monolito.
En tanto, las conferencias abordarán el hallazgo y rescate de Coyolxauhqui, su simbolismo, la reconstrucción cromática del monolito y una retrospectiva del Proyecto Templo Mayor que incluye una declaratoria del Centro Histórico como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, así como una historia de hallazgos que continúan hasta nuestros días.
“Destacaremos los trabajos que se han realizado en torno a este importante descubrimiento y las ofrendas que están relacionadas con el monolito”, detalló González.

MITOS MEXICAS.
El hallazgo del monolito de la diosa lunar mexica Coyolxauhqui, hija de Coatlicue, asesinada por su hermano Huitzilopochtli, no sólo reveló parte de los mitos de la cultura mexica, sino que permitió el descubrimiento del Centro Ceremonial más importante de la antigua Tenochtitlan, ese que tanto impresionó a Bernal Díaz del Castillo durante la Conquista.
Cuando se informó a los expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de este hallazgo, realizado el 21 de febrero de 1978 por una cuadrilla de trabajadores de la Compañía de Luz, en la intersección de las calles de Guatemala y Argentina, los expertos acudieron de inmediato al sitio.
Tras examinar la pieza de casi 8 toneladas, la primera hipótesis dada a conocer por Gerardo Cepeda fue que probablemente se trataba del dios Huitzilopochtli. Esa primera opinión la emitió con lo que pudo observar entre piedras y el fango que rodeaba a la monumental pieza, de hecho se realizó un bosquejo de la misma, reproduciendo un penacho, un cráneo y una de las extremidades.
Aseguraba que la gigantesca piedra se había desprendido del Templo Mayor hacía más de cuatro siglos, luego de que los conquistadores españoles arrasaran la capital del imperio mexica, no saldrían de la duda hasta la madrugada del 28 de febrero dos días antes de la visita programada del ex presidente José López Portillo. Ese día, tras horas de intenso trabajo, pudieron dejarla al descubierto; fue en ese momento cuando el arqueólogo Felipe Solís y el propio Gerardo Cepeda identificaron la pieza que había permanecido oculta por siglos.
La anécdota cuenta que como Cepeda vivía a dos cuadras de donde se ubica actualmente el Templo Mayor, fue corriendo a su casa a atraer un libro para corroborar que el monolito descubierto sí correspondía a la imagen de la Coyolxauhqui. Y fue así que se aclararon todas las dudas sobre la identidad de esta piedra de 3.40 por 2.95 metros y 35 centímetros de espesos, que representa a la hija de Coatlicue.
Como todos las excavaciones arqueológicas, el hallazgo de la Coyolxauhqui se registró antes de su anuncio oficial, el 21 de febrero, sostiene el arqueólogo Raúl Arana, quien acudió al lugar, vio la dimensión de las excavaciones realizadas por la Compañía de Luz y corroboró que esos trabajos se habían hecho con semanas de antelación y no con días como pretendieron hacerlo creer.

infinidad de estudios.
Esta espectacular piedra, considerada por los arqueólogos una de los máximas revelaciones arqueológicas del siglo XX, ha sido a lo largo de los años objeto de infinidad de estudios.
Al tercer día del gran anuncio, la gente se vio envuelta en lo que Cepeda llamó la “idolitis”, ya que se contaban por miles los interesados en conocer a la deidad mexica. Las opiniones llovieron en torno al tema, hubo quien propuso derrumbar todos los edificios de las calles aledañas, Seminario, Guatemala, Argentina, San Ildefonso y Correo Mayor; incluso hubo quien fue más lejos y clamó por la demolición de la Catedral Metropolitana, por haberse construido sobre los templos mexicas.
Las crónicas periodísticas cuentan que el jefe del Ejecutivo llegó acompañado de Carlos Hank González, entonces regente de la Ciudad de México, la mañana del 28 de febrero de 1978; el reloj marcaba las 9:00 horas. Lo recibió Raúl Arana, quien junto con Ángel García Cook, coordinó los trabajos de salvamento arqueológico, y fue el encargado de explicarle la trascendencia del hallazgo, de plantearle los requerimientos para conservarlo y la necesidad de crear un museo.
Satisfecho con lo que vio, López Portillo ordenó que se gastara lo necesario en el proyecto arqueológico, único en el mundo. Su recomendación fue: “A reserva de que se resolviera la reestructuración de la zona, yo creo que la sacamos (la Coyolxauhqui) y en su oportunidad podremos volverla a poner aquí, pero en este momento hay que terminar la exploración y garantizar la conservación del monumento”.
El descubrimiento de la diosa mexica daría pie a la expropiación de 40 mil metros cuadrados de terrenos, donde se desarrollaría el proyecto del Templo Mayor y la edificación de un museo, donde actualmente se resguardan alrededor de 7 mil 500 piezas prehispánicas.

Ubicación y mito.
La Coyolxauhqui es un monolito tallado en andesita y colocado al pie del templo de Huitzilopochtli, en la época del tlatoani Axayácatl (1469-1481).
De acuerdo con el mito del Códice Florentino: en Coatépec, por el rumbo de Tula, habitaba una mujer de nombre Coatlicue, era madre de 400 surianos y de una hermana de éstos de nombre Coyolxauhqui.
“Su característica principal es que tiene sobre la cara unos cascabeles y una banda sobre la nariz, y abajo de los ojos una banda celeste, que hace la relación también las estrellas y el universo”, expresó Eduardo Matos Moctezuma, antropólogo.
“Asumí el proyecto cuando, digamos, cuando se hizo el hallazgo y a partir de ese momento con lo que ya se llamó proyecto Templo Mayor que fue en 1978”.
“Todavía van ustedes a ver en las conferencias como continúan investigando y continúan aportando información interesante, novedosa a través de análisis”, Eduardo Matos Moctezuma.

Comenzó el VI Simposio Internacional sobre Arte Contemporáneo en el CCT-UNAM

Sealtiel Alatriste, coordinador de Difusión Cultural UNAM, comentó que la máxima casa de estudios celebra su presencia en el Centro Cultural Tlatelolco

Con la participación de destacados teóricos, críticos, especialistas y artistas de la escena del arte internacional, se inició la víspera el Sexto Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo, que terminará el sábado próximo, en las instalaciones del Centro Cultural Tlatelolco, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Durante la inauguración, María Teresa Franco, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, comentó que en el terreno de las artes la transición en los siglos XX y XXI, y la efervescencia creativa que la ha caracterizado, han planteado nuevos desafíos, tanto conceptuales como estéticos.
Por ello, abundó, foros como este Simposio resultan del mayor interés para creadores, promotores, teóricos, críticos, historiadores y académicos que, en los tiempos que corren, se enfrentan al vertiginoso avance y transformación de los esquemas culturales.

“Para quienes estamos al frente de una tarea institucional, un evento como éste tiene especial relevancia pues, sin duda, se erige en palestra para manifestar inquietudes, proyectar posibilidades y generar los nuevos enfoques que guiarán nuestra lectura crítica de las artes”, mencionó Franco.

Expresó que en estos días, durante el desarrollo del Simposio, tendrán la oportunidad de vivir intensas revisiones e intercambios de ideas, gestadas en la transdisciplina y respaldadas por la trayectoria de expertos.

También dijo que destacan en este encuentro de valores, la importancia de la historia como herramienta para el conocimiento de la realidad, como instrumento para contribuir a la actualización en el sentido en que lo señaló Walter Benjamín, para colocar el presente en una situación crítica.

Destacó que resulta sumamente significativo que esa revisión y ese diálogo tengan como marco las instalaciones del Centro Cultural Tlatelolco, de la Universidad Nacional Autónoma de México, espacio de libertad, de crítica y, a la vez, testimonio de un movimiento histórico, el 2 de octubre de 1968.

En tanto, la directora invitada al citado Simposio, Ute Meta Bauer, comentó que espera un público mayor que asista aquí y que durante los días que dure el encuentro, se contará con clínicas a cargo de destacados especialistas, así como algunas filmaciones que se proyectarán.

“Aquí, en este Simposio, conoceremos el trabajo de los artistas y cuáles son sus temas, con quién están comprometidos y cómo se involucra en otras prácticas más allá de la noción lineal”, dijo Meta Bauer.

También destacó sobre aquellos que han tenido la autoridad para dejar huella en la historia; aborda quiénes escriben la historia y cuáles son los temas y que se inscribe en los archivos de nuestras instituciones, así como de museos.

Sealtiel Alatriste, coordinador de Difusión Cultural UNAM, comentó que la máxima casa de estudios celebra su presencia en el Centro Cultural Tlatelolco.

Lo calificó de un sitio que paulatinamente va adquiriendo un perfil propio, entre la vinculación comunitaria y la colaboración sistemática, con los organismos de la sociedad civil serán factores claves para definir el horizonte de nuestra sociedad.

La Coordinación de Difusión Cultural UNAM ha dado muestra del intenso trabajo que tiene la máxima casa de estudios con todos esos grupos que se han planteado por medio de la investigación y crítica, los caminos para una comprensión más íntegra del papel y la situación del arte en el mundo contemporáneo.

“Hoy con la puerta en marcha del Simposio refrendamos ese principio fundamental y quiero agregar que para nosotros, este es el punto de partida de una extensa propuesta relacionada con el arte contemporáneo”, expresó.

Agregó que “no sólo corresponde a un proyecto creciente, sino a una más profunda articulación, con los colectivos interesados en explorar los territorios del arte”, apuntó Alatriste.

Posteriormente se dictó la conferencia “¿Qué es lo que queda?”, a cargo del teórico social y geógrafo David Harvey, y posteriormente participó Ivonne P. Doderer, profesora de estudios de Género e Investigación Urbana, de la Universidad de Ciencias Aplicadas, de Dusseldorf.

“La revolución tecnológica ha enriquecido la arqueología” -

Eduardo Matos Moctezuma ha publicado más de 400 textos –entre libros y revistas– y participado en trabajos de investigación en las zonas arqueológicas de Teotihuacán, Tula, Cholula, Tlaltelolco y Tenochtitlán.
La Jornada

enero 30, 2008

Preparan celebración a 40 años de los JO México 68


La Alberca Olímpica Francisco Márquez, ahí donde Felipe "Tibio" Muñoz conquistó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos México 68, es una de las instalaciones deportivas de la capital mexicana que se resiste a morir.
Desde hace dos años se empezó a realizar una serie de remodelaciones para hacer más funcional el inmueble y para este 2008 se tiene un presupuesto de 30 millones de pesos para seguir con el objetivo.
Todo esto bajo la supervisión de la directora de Cultura, Física y Deporte de la delegación Benito Juárez, María Gabriela Salido Magos, quien prepara una fiesta para conmemorar el 40 aniversario del inmueble, en el marco de los festejos por los Juegos Olímpicos México 68.
"Hemos iniciado una serie de adecuaciones a la instalación, y lo hacemos para hacer que sigue tan bella como hasta ahora con cursos de servicio social, eventos deportivos y centro de entrenamiento para los atletas de la demarcación", dijo la funcionaria a la agencia mexicana Notimex.
En un recorrido en las entrañas de esta instalación deportiva, se constató el pleno funcionamiento de calderas, fosa de clavados, alberca y el cuarto de máquinas, que mantienen trabajando la instalación.
"Desde el 2000 cuando se decretó que las instalaciones deportivas pasaran a las delegaciones políticas de esta capital, se comenzó con la remodelación a la alberca, la cual se encontraba en condiciones deplorables", comentó Salido Magos.
De acuerdo con la funcionaria deportiva en este inmueble se tiene una afluencia de siete mil usuarios y se tiene registrados a mil 500 jóvenes, que representan a la demarcación Benito Juárez en la Olimpiada Nacional.
Indicó que para los festejos del 40 aniversario de la realización de los Juegos Olímpicos de México 68, se tienen preparados 251 eventos, tanto nacionales como internacionales.
Detalló que el 11 de octubre venidero se cumplirán 40 años de la realización de los Juegos Olímpicos, y la delegación Benito Juárez ha calendarizado una serie de actividades para conmemorar la fecha.
La Alberca Olímpica Francisco Márquez, junto con el gimnasio Juan de la Barrera mantienen actividad cotidiana, en diversos deportes que van desde la natación de rehabilitación hasta aquellos de alto nivel como clavados, nado sincronizado y basquetbol.
La funcionaria mencionó que las autoridades deportivas han mostrado interés por la actividad física, por lo que el 30 por ciento de la delegación del Distrito Federal a la Olimpiada Nacional es de Benito Juárez.
La Alberca Olímpica ha contado con eventos de talla mundial como la Gala Gimnástica o la Súper Final FINA de clavados, en donde se han reunido los mejores deportistas del mundo.
Salido Magos apuntó que para este año se tiene programado el selectivo final de taekwondo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, así como los nacionales de badminton, gimnasia, natación y clavados.
Estas actividades deportivas forman parte de los festejos, pero además el 11 de octubre se espera una justa que será sorpresiva para los usuarios y público de la capital.

Los movimientos estudiantiles que cambian la historia

- El Mundo.es | Suplemento campus 507

Tres décadas con la Coyolxauhqui

Uno de los más importantes hallazgos de la arqueología mexicana del siglo XX festeja su aniversario. Se trata de la hija de Coatlicue, un monolito descubierto por accidente en 1978.
Milenio.com

enero 27, 2008

enero 25, 2008

Expertos de la UNAM utilizan un georradar para descubrir urbes prehispánicas ocultas

Innovadora tecnología permite ubicar vestigios sin excavar
El equipo que dirige Luis Barba ha detectado bajo tierra antiguas edificaciones en Tlatelolco, Centro Histórico, Coyoacán y Churubusco

En Tlatelolco todavía existen vestigios prehispánicos debajo de ese conjunto habitacional


Visualizar el subsuelo sin necesidad de excavar y así hallar vestigios arqueológicos es la labor que realiza el equipo de Luis Barba Pingarrón, secretario académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el cual mediante el uso de un avanzado radar, el cual produce imágenes similares a las de un ultrasonido, y con él se han detectado bajo tierra infinidad de antiguas construcciones, tanto en Tlatelolco como de la antigua Tenochtitlán, Coyoacán y Churubusco.
El georradar es un aparato que hace parecer transparente el suelo donde es utilizado y emite imágenes antropomorfas que son interpretadas por los investigadores de la UNAM.
Las condiciones en las que ese instrumento funciona de manera óptima son en las de zonas desérticas, como en Egipto, mientras que las de humedad y arcilla, como en el caso del Centro Histórico, ofrecen mayor dificultad para realizar análisis e investigaciones con rapidez y precisión.
Tan sólo en Tlatelolco, explica el investigador, todavía existen vestigios prehispánicos debajo de ese conjunto habitacional.
“Además, planeamos pasar el georradar por los alrededores de la zona arqueológica, como serían las avenidas Reforma, Manuel González y el eje Guerrero, pero para hacerlo sería necesario realizarlo en días y en horas en que el tránsito no sea tan abundante.”

Enorme labor
A Barba Pingarrón le preocupa la construcción de la nueva línea del Sistema Colectivo Metro que iría de Tláhuac a Mixcoac, debido a que se perderían y avasallarían por lo menos cuatro asentamientos debajo de ese trayecto urbanístico.
El investigador de la UNAM explica en entrevista con La Jornada, que la utilización de esta compleja técnica se ha convertido en una guía muy eficaz para determinar “si es conveniente realizar excavaciones en algún sitio arqueológico, además de que permite plantear hipótesis y saber qué se puede esperar de algo o, incluso, la profundidad en la que se ubica lo que fue detectado con el georradar”.
La geofísica “ofrece a la arqueología un excepcional paquete de herramientas que permite visualizar el subsuelo sin necesidad de excavar; es una especie de ultrasonido, con imagen deformada y borrosa, que además de dar información sobre la ubicación indica la profundidad en la que se encuentran las cosas y puede reconstruir la imagen en tres dimensiones”.
Barba Pingarrón señala que con la utilización de estos modernos aparatos se pretende realizar un mapa de la ciudad de México, que integre un trazado urbano antiguo, el cual se encuentra debajo de la actual capital de la República.
Sin embargo, el académico sabe que esta labor es enorme, puesto que existen más de 200 sitios prehispánicos debajo del Distrito Federal. “Hasta ahora mis cartas fuertes son los resultados del trabajo realizado en Tlatelolco, el Templo Mayor, Coyoacán y en Mérida, Yucatán”.
A manera de ejemplo, Barba Pingarrón dice que con la proyección de la nueva ruta del Sistema Colectivo Metro que será construida de Mixcoac a Tláhuac, se podrían afectar al menos cuatro pueblos antiguos prehispánicos que se encuentran sepultados en los lugares por donde pasará ese transporte, “y con ello también se afectaría todo ese contexto histórico y patrimonial.
“Es absolutamente necesario que antes de hacer el trazo a lo largo de ese trayecto se realicen estudios para saber aquello que se va afectar y si es mejor mover, aunque sea un poco, la ruta, la cual atravesará por tres o cuatro pueblos grandes.
“Antes de hacer cualquier hoyito es mejor averiguar qué se va a afectar, y con ello se podrá preservar el patrimonio arqueológico.”
En el caso de Tlatelolco y el Templo Mayor, explica Luis Barba, “trabajamos intensamente en esas zonas arqueológicas, que son semejantes y son dos ciudades gemelas con desarrollos paralelos”.
En la Plaza de las Tres Culturas, el equipo de la UNAM realizará los trabajos con georradar en los edificios prehispánicos y en la caja de agua novohispana, donde la herramienta tecnológica avizoró el que parecía ser un escudo de armas de Carlos V, y que excava el grupo dirigido por Salvador Guilliem.

Misterio en el Templo Mayor
En la antigua Tenochtitlán, Barba Pingarrón está al pendiente de los avances en el predio de las Ajaracas, donde los estudios de geofísica arrojaron la presencia de espacios vacíos debajo de donde se encontraba el monolito de Tlaltecuhtli.
“Somos optimistas de que podrían hallarse en ese lugar los restos de algún alto dignatario o jerarca mexica, pero las excavaciones que realiza el equipo del Templo Mayor, que encabeza Leonardo López Luján, nos permitirá develar ese misterio.”
Luis Barba y su equipo de especialistas, como el arqueólogo Agustín Ortiz y el geofísico Jorge Blancas, también participan en el Proyecto de la Pirámide del Sol, el cual está detenido y en el que se esperaba detectar la presencia de discontinuidades en el relleno de la pirámide que sugirieran la existencia de cámaras.
Este año, el Instituto de Investigaciones Antropológicas celebrará con un encuentro académico, del 27 al 29 de febrero, el 25 aniversario del laboratorio de prospección arqueológica en su sede de Ciudad Universitaria.

Fuente: La Jornada, viernes 25 de enero de 2008.

enero 22, 2008

Las ceremonias funerarias en el Templo Mayor pertenecían a la élite gobernante

Los ritos funerarios que se realizaban en el Templo Mayor de Tenochtitlan, y de los que se encuentran restos en el sitio arqueológico, se refieren a personajes de la élite mexica y no a cualquier habitante, como se llegó a pensar.
Así lo refieren estudios multidiscipilinarios realizados sobre las tumbas halladas en las cercanías al adoratorio a Huitzilopochtli, y de lo que da cuenta la arqueóloga Ximena Chávez Balderas en su libro “Rituales Funerarios en el Templo Mayor de Tenochtitlan”, próximo a presentarse.
De acuerdo con los múltiples estudios realizados desde el descubrimiento del monolito de la Coyolxauhqui, el 21 de febrero de 1978, las ceremonias mortales estaban relacionadas con los personajes más importantes de la élite mexica, como gobernantes y sacerdotes.
En el volumen destacan las sepulturas y ofrendas en las que se encontraron restos óseos cremados que permiten afirmar que esta práctica era exclusiva para los individuos de alta jerarquía o estatus social.
La publicación refiere que hasta la fecha en el sitio han sido excavadas 121 ofrendas, entre las que se encuentran siete contextos funerarios localizados en el área conocida como adoratorio a Huitzilopochtli, principal deidad de los mexicas.
Tales entierros han propiciado estudios interdisciplinarios para determinar los tipos de rituales fúnebres que solían efectuarse en el sitio y hablar de la probable identidad de los individuos.
“En dichas sepulturas el tratamiento funerario fue la cremación, cuyos restos depositados en urnas de inigualable factura remiten a que se trató de dignatarios”, indicó la investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
No obstante la destrucción parcial de los huesos expuestos al fuego, anotó, éstos representan una fuente valiosa de información para determinar el sexo, edad y patologías óseas de los individuos al morir, así como aspectos relativos a los rituales fúnebres y la jerarquía del difunto.
“De acuerdo con las fuentes históricas, generalmente se pensaba que la cremación se efectuaba en individuos que morían por vejez o enfermedad, sin embargo el análisis sistemático de los contextos, ajuares funerarios y su ubicación, permiten determinar que la incineración se destinó a los personajes de mayor estatus, porque además se trataba de un tratamiento caro que no debió emplearse para cualquier persona”, explicó Chávez Balderas.
Balderas Prueba de ello son las siete sepulturas halladas a principios de los años 80 de siglo pasado, todas con restos óseos quemados, en la mitad del adoratorio a Huitzilopochtli, espacio que estaba destinado exclusivamente para el depósito de los restos mortales de los tlatoanis o gobernantes, familiares de éstos o sacerdotes, anotó.
No obstante la situación en que se encontraban los restos, los estudios efectuados, así como la consulta de fuentes históricas, permitieron deducir algunas hipótesis sobre la posible identidad de los personajes inhumados.
Así, apuntó la arqueóloga, se podría afirmar que dos de los individuos enterrados en el espacio referido ocupaban la cima de la pirámide social mexica, es decir, pertenecían a la más alta esfera política y religiosa.
Puso como ejemplo que, según los estudios de laboratorio y la consulta de fuentes históricas, el individuo cuyos restos fueron colocados en las ofrendas 34 y 39 pudo haber sido Chimalpopoca (1417-1427).
La poca certeza se debe a que las fuentes de la historia son imprecisas sobre el personaje, precisó al destacar que, sin embargo, se puede afirmar que los restos hallados pertenecieron a un personaje de la élite mexica.
Así se puede apreciar en las demás urnas funerarias estudiadas, de que eran personajes destacados de la elite mexica, como gobernantes, familiares o sacerdotes, una de las cuales se pensó era de Moctezuma I, pero la investigación realizada lo descartó.
Chávez Balderas dejó en claro que el resto del centenar de ofrendas halladas en el Templo Mayor no presentan las particularidades de las urnas estudiadas, toda vez que cuentan con indicios de sacrifico, además de que se les ubicó en áreas inferiores del sitio. Dicha disposición de los entierros tiene, además, relación con el mito de la Coyolxauhqui, “que refiere que Coatlicue, su madre, estaba barriendo y se encontró un plumón que guardó en su vientre y se dio cuenta que estaba embarazada.
“Entonces, al saber esto su hija, Coyolxauhqui, y sus hermanos, las 400 estrellas, intentan matarla y se da un combate. Huitzilopochtli nace armado en el cerro Coatepec y mata a su hermana, la cual cae desde la cima y queda desmembrada en el suelo”, recordó. “El Templo Mayor reproduce precisamente este esquema, donde en la parte superior se ubica Huitzilopochtli, el vencedor, y en la de abajo Coyolxauhqui con los vencidos.
“Esto concuerda con los contextos funerarios, porque las tumbas de los dignatarios se han encontrado arriba y en la parte de abajo o plataforma del edificio, los sacrificados”, detalló. Cabe anotar que la investigación de Chávez Balderas formó parte de su tesis de licenciatura y que en 2003 mereció la presea “Alfonso Caso” en la categoría de Arqueología, que otorga el INAH.
El libro “Rituales Funerarios en el Templo Mayor de Tenochtitlan”, perteneciente a la Colección Premios INAH, fue editado por el mismo instituto.

enero 21, 2008

Pide curadora no renunciar a la crítica frente al “sistema global” del arte

Ute Meta Bauer dirige el Simposio Internacional de Teoría sobre Arte Contemporáneo

Pide curadora no renunciar a la crítica frente al “sistema global” del arte

Lo importante es saber qué harán los creadores mexicanos incorporados ya a ese fenómeno, dice la experta alemana

El Centro Cultural Universitario de Tlatelolco, sede del encuentro

La Jornada

Artistas buscan la comodidad

El Universal - Cultura

enero 20, 2008

Tlatelolco en el No. 89 de la revista Arqueología Mexicana


La revista Arqueología Mexicana que edita el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y Editorial raíces dedica su última entrega a las más recientes exploraciones y hallazgos en la Zona Arqueología de Tlatelolco.

En su edición número 89, correspondiente al bimestre enero-febrero de 2008, la revista aborda los siguientes temas:

• Breve historia de Tlatelolco

• La arqueología de Tlatelolco

• Salvamento arqueológico en Tlatelolco

• El Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco

• Caja de agua del Colegio de la Santa Cruz

• El Centro Cultural Universitario Tlatelolco

Los artículos sobre la “Breve historia de Tlatelolco” y “La arqueología de Tlatelolco” pertenecen al profesor emérito del INAH Eduardo Matos Moctezuma, mientras que los textos sobre “Las exploraciones arqueológicas 1987-2007” y “La caja de agua del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco” los suscribe Salvador Guilliem Arroyo, jefe de la Zona Arqueológica.

Asimismo, colaboran Perla Valle (especialista en etnohistoria), Sergio Raúl Arroyo (etnólogo), Pablo Escalante Gonzalbo (historiador) y las arqueólogas Margarita Carballal, María Flores Hernández, María del Carmen Lechuga García.

Transmitirán en España serie de TV sobre la expedición Ruta Quetzal

MILENIO.COM

enero 16, 2008

Turna CDHDF quejas por Tren Suburbano a CNDH


La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) envió a la CNDH su respuesta oficial sobre las quejas de vecinos de las colonias Tlatelolco, Santa María la Ribera y Atlampa, por la construcción del Tren Suburbano, la cual causó daños a su patrimonio.
La CDHDF indicó que en el oficio C.I. 10/CDHDF/TV-08, emitido por la Tercera Visitaduría del organismo y que es encabezada por Luis González Placencia, se dio respuesta a las demandas del presidente del organismo nacional, José Luis Soberanes Fernández.
El oficio refiere lo que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) da a conocer en un comunicado de prensa el pasado domingo, que aceptó una queja de una ciudadana por las obras del Tren Suburbano.
En el texto también manifiesta su extrañeza por la tardanza de que la CDHDF para remitir ocho quejas por presuntas violaciones a derechos humanos de los vecinos por esta obra vial.
La CNDH abundó que la tardanza o dilación de emitir la o las quejas que competen al ámbito federal transgrede el principio de rapidez establecido en el artículo 5 de la Ley de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.
En el oficio se precisó que "la CDHDF desconoce las razones por las cuales la CNDH decidió utilizar a los medios de comunicación para obtener información sobre las quejas, particularmente cuando el organismo nacional goza de la facultad de atracción.
En el oficio se indicó que el tercer visitador de la CDHDF le explicó al presidente de la CNDH el proceso que se le sigue a las citadas quejas sobre las afectaciones por las obras del tren Suburbano a unos 70 mil vecinos de las colonias Santa María la Ribera, Atlampa y Tlatelolco.
Agregó que hay diecisiete quejas, concluidas o en trámite, ante la CDHDF por presuntas violaciones de derechos humanos relacionadas con los efectos de las obras del Ferrocarril Suburbano de la Zona Metropolitana del Valle de México.
Estas acusaciones versan sobre actos u omisiones de autoridades o servidores públicos del Distrito Federal.
Lo anterior se desprende de los dos cuadros que integran el Anexo 1 del presente oficio y por lo tanto surten su competencia en términos de lo dispuesto por los Artículos 102, apartado B, de la Constitución, Así como de los Artículos 3 y 17, fracción II, inciso A, de la Ley de la CDHDF.
Las quejas se refieren a las presuntas condiciones de inseguridad pública y de negación o retraso en la prestación de servicios públicos a cargo de la Administración Pública del Distrito Federal que prevalecen en zonas donde se están construyendo las obras.
A su vez en el inciso b se puntualizó que hasta este momento, la CDHDF no cuenta con elementos objetivos para remitir las quejas a la CNDH.
Sin embargo, la dependencia capitalina aseveró que si la investigación lo amerita y se desprendieran hechos que sean de la competencia de ese organismo nacional, se mandarán las quejas sin dilación como lo hemos hecho siempre.
En el inciso c, se informa a la CNDH que el día 14 de enero por la noche la CDHDF recibió una queja más, " se trata de la registrada con el número CDHDF/III/122/CUAUH/08/D0166, la cual está en proceso de calificación".
Se informó también que la CDHDF recibió una queja contra la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y de la Jefatura Delegacional en Azcapotzalco, en relación con los daños ocasionados a un inmueble por las obras del Ferrocarril Suburbano.
Explicó que dicha queja fue remitida a la CNDH con fecha 11 de enero de 2008, en virtud de que es competencia de la Comisión Nacional.

NO SE OCULTAN QUEJAS.
Previamente, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal aclaró que de ninguna manera se oculta o se retrasa información a la Comisión Nacional sobre las quejas que han presentado ciudadanos por las afectaciones del tren suburbano.
El secretario técnico de la CDHDF, Luis Vaqueros, dijo que respondería a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ya que sólo se remitió una queja y las otras ocho incumben a la autoridad local, como son delegaciones y Gobierno del Distrito Federal.
Señaló que los procesos que se investigan para conocer las quejas de los vecinos afectados por la construcción del Suburbano sólo una tiene implicación de la autoridad federal, concretamente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
En el marco de la firma de un convenio con la Fundación Heberto Castillo, planteó que para responder oficialmente a la CNDH se pedirá a los expertos que por escrito envíen la investigación que se ha realizado de esta queja.
Esto para que se evalúe la situación de estos vecinos que se localizan en el norte de la Ciudad de México, en las colonias Atlampa, Tlatelolco y Santa María La Ribera.
"Dicen que hemos retrasado el envío de las quejas que tienen que ver con la construcción del Tren Suburbano y no lo estamos haciendo, porque hemos remitido la que consideramos que es federal".
"Hasta ahora hemos remitido una queja, la del 4 de enero, y hay otras ocho que no hemos remitido porque no son federales. Estamos en la mejor disposición de colaborar", aseguró.

LOS QUEJOSOS
Banquetas rotas, inseguridad, coarteaduras en casas y un puente peatonal improvisado que pone en riesgo la integridad física de la gente son las principales afectaciones que ha dejado la construcción del tren suburbano Buenavista–Cuatitlán, en las inmediaciones de las colonias Santa María la Ribera y Atlampa.
Aunque la obra se realiza con el argumento de que es eficiente, seguro y no contamina, vecinos expresan que no representa ningún tipo de beneficio, “no al menos hasta el momento, pues tampoco se le ve avance y ya pedimos que se termine”, asegura Isidro Hernández, residente del lugar.
En un recorrido realizado pasado viernes por el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza, atendió las demandas de los habitantes de los alrededores, quienes con altavoz en mano guiaron al ombudsman capitalino para hacerle ver los peligros a los que son expuestos a diario.
El principal peligro es el paso peatonal pues los vecinos afirman que han tenido que cambiar incluso de ruta porque es peligroso cruzar el puente provisional de estructura metálica, el cual se mueve al transitar por él y es estrecho.
“Una señora que no puede caminar bien tiene que tomar taxi para atravesar de un extremo a otro de estas obras porque obviamente no puede pasar por este tipo de escaleras”, dijo Juana Malanco.
Marcelina Ramírez expresa que “esto no me ha ayudado en nada, al contrario tengo la columna fracturada y para mí tener que cruzar en este tipo de puentes representa un gran esfuerzo”.
Hace mes y medio Norberta de los Santos al caminar por el puente peatonal se cayó y se fracturó el brazo derecho, situación por la cual ha tenido que acudir al médico en varias ocasiones “pero procuro ya no pasar por ahí para nada, yo sola he tenido que pagar todos mis gastos médicos”, afirma.
Una de las preocupaciones de las personas es que aseguran que llevan varios meses con esta situación y no le ven avance.
Este hecho ha afectado incluso a comerciantes del mercado Bugambilia quienes afirman tener bajas ventas durante los últimos dos años. “Ahora vendo 50% menos que lo que vendía antes de que pusieran este puente y a diario el mercado está vacío, pues la gente prefiere comprar en otros lados”, afirma Marcela Hernández.

“Ignoramos qué hay en los edificios”

Entrevista: Alejandra Moreno Toscano/ Autoridad del Centro Histórico del DF. Milenio Diario

enero 14, 2008

Descubren esculturas de la Fase Azteca III


Un par de esculturas prehispánicas, una con la representación de cabezas de serpiente, fueron halladas recientemente en las inmediaciones del Centro Histórico de la Ciudad de México.El hallazgo ocurrió durante el desarrollo de obras de cambio de drenaje y cableado eléctrico que realiza el gobierno del DF.
Se trata de dos piedras talladas en forma cúbica cuya temporalidad se estima corresponde a la Fase Azteca III (1400-1500 d.C) y que en esa época formaron parte del remate de alguna alfarda o plataforma prehispánica, informó el arqueólogo Francisco Ortuño Cos, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El más reciente hallazgo, detalló, se registró el pasado 9 de enero, en la esquina de las calles de Correo Mayor y República del Salvador, donde se encontró una escultura antropomorfa con la forma de cabeza de víbora, cuando trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro trabajaban en el cambio del cableado eléctrico subterráneo.
"Las obras se realizaban cerca de un edificio del siglo XVIII, donde al hacer las excavaciones registraron una de las caras de la piedra labrada e inmediatamente se dio aviso al INAH", comentó el especialista.
Asimismo refirió que al lugar acudió el arqueólogo Miguel Hernández, quien determinó que efectivamente se trataba de una pieza prehispánica.
"La escultura que aún presenta pigmentación de tonalidades rojizas, se encontró debajo de la esquina de dicha construcción colonial, donde se observó que ésta fue usada para cimentar el inmueble", abundó.
Luego de hacerse el registro correspondiente se procedió a la limpieza y extracción de la piedra labrada para emprender su proceso de restauración, manifestó.
Otro hallazgo similar —continuó Ortuño Cos—, se suscitó el pasado 17 de diciembre en las calles de Mesones y 5 de Febrero, donde se localizó otra escultura semejante en forma de cabeza de serpiente.
"Esta fue encontrada durante el desarrollo de trabajos de cambio de drenaje, en la parte inferior de un muro de contención del siglo XIX" y al igual que la anterior, fue reutilizada como cimentación, por lo que se desconoce cuál fue la ubicación original que tuvieron en la época prehispánica, precisó el arqueólogo.
Con dimensiones de cerca de 60 x 60 centímetros, ambas esculturas fueron localizadas a una profundidad de 1.30 metros. La primera, que fue encontrada en diciembre, es de roca de basalto y la segunda, localizada esta semana, es de cantera.
"Para sorpresa de nosotros en menos de 30 días se han encontrado este par de esculturas con características similares", acotó.
Comentó que estas piezas representan los más significativos hallazgos registrados desde el inicio de las obras de remodelación del Perímetro A que el Gobierno del Distrito Federal lleva a cabo en el Centro Histórico de la ciudad.
"Desde los primeros meses de 2007, cuando se emprendieron los trabajos, el INAH ha mantenido personal de manera permanente para la vigilancia y supervisión de cualquier tipo de hallazgo que pudiera presentarse tanto de temporalidad prehispánica como colonial y del siglo XIX, a fin de proteger este patrimonio cultural", apuntó Ortuño Cos.
Asimismo manifestó que entre los materiales que también se han hallado, se encuentran restos de drenajes y colectores y fragmentos de cerámica de distintos periodos.
Finalmente, el arqueólogo del INAH agregó que el registro de dichos hallazgos permite contar con nuevos elementos para configurar parte del 'rompecabezas' en las tareas de investigación histórica sobre la antigua ciudad de México Tenochtitlán.

enero 13, 2008

enero 11, 2008

Exige CDHDF a autoridades atender demandas por Tren Suburbano

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) solicitó a las autoridades capitalinas y federales mayor sensibilidad y soluciones a la problemática que viven los vecinos de las colonias Tlatelolco, Atlampa y Santa María la Rivera, en la delegación Cuauhtémoc, debido a las afectaciones que han sufrido a causa de las obras del Tren Suburbano.
Luego de realizar un recorrido por las zonas afectadas, el ombudsman local, Emilio Álvarez Icaza, destacó que debido a esta situación el organismo a su cargo ha registrado ocho quejas, las cuales están concentrando todas las denuncias de los habitantes, que se han ido presentando en el transcurso de los meses.
Comentó que esta situación esta afectando a cerca de 70 mil personas. Entre los más afectados se encuentran los locatarios del mercado Bugambilia, pues sus ventas se han visto afectadas.

enero 10, 2008

Insisten en sacar mural de Siqueiros de Tlatelolco

Recuerdan al artista a 34 años de su muerte. Realizan familiares, amigos y autoridades una ceremonia en la Rotonda de las Personas Ilustres para reconocer su labor

Como un gran activista social, hombre de ideas, de luchas constantes y consecuentes con lo que siempre defendió, al lado de los más débiles, amigos, familiares y autoridades culturales recordaron el 34 aniversario luctuoso del muralista mexicano David Alfaro Siqueiros (1896-1974).
Durante la ceremonia celebrada en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores, en la Ciudad de México, Adriana Siqueiros, hija del laureado artista, insistió en que a más de tres décadas del deceso la obra de su padre se encuentra abandonada.
Recordó que hace seis meses hizo un llamado a las instituciones culturales para que se rescaten todas las obras de su padre, sobre todo se restauren el mural "Cuauhtémoc contra el mito”, ubicado en Tlatelolco, y los otros tres que se encuentran en la casa museo La Tallera, en Cuernavaca, Morelos.
Sobre "Cuauhtémoc contra el mito" , que data de 1964, pidió que la obra se traslade a uno de lo edificios del Centro Histórico, ya que en el lugar donde actualmente se exhibe nadie lo visita y pasa desapercibido.
En cuanto a las tres murales que se encuentran en La Tallera, lugar creado y donde murió el autor del mural "La marcha de la humanidad" , dijo que se trata de trabajos inconclusos que no han sido restaurados en 34 años.
"Son cada vez detalles y detalles. Creo que la cultura de México es importante, y los gobiernos están enterrando toda su historia, su cultura" , dijo.
En su oportunidad, el embajador de Rusia en México, Valery Morozov, recordó a Siqueiros como un gran luchador por la paz.
Refirió que una semana antes de que falleciera "estuve en Cuernavaca con él, me enteré de que estaba enfermo y fui a verlo, me impresiono verlo”.
En Rusia la obra del creador que junto con Diego Rivera y José Clemente Orozco integró los tres grandes del muralismo mexicano, es muy conocida, gracias a las exposiciones que realizó en la antigua URSS.
"Actualmente sus obras son patrimonio universal. Varias de las academias en Rusia aprenden del arte moderno de Siqueiros, así como con las de Diego Rivera y José Clemente Orozco”, señaló.
Por su parte, Roberto Gallaga, presidente de Sociedad Mexicana de Autores de las Artes Plásticas (SOMAP), recordó al artista plástico nacido en Chihuahua como un hombre que plasmo en su obra el rostro y el espíritu de un pueblo en lucha constante por reencontrase con su destino.
Poseyó una infinita sensibilidad pictórica humana, tenía siempre tiempo para platicar y atender a los niños de sus entorno, subrayó Gallaga al tiempo que dejó en claro quien el legado del pintor está más vivo nunca.
"Recordar al maestro Siqueiros es tomar conciencia de lo que nos falta por realizar, de lo que debemos superar ideológicamente para cambiar como país, y de lo que debemos de hacer para pagar la deuda que tenemos por todos los seres anónimos que día a día lo construyen y que él plasmo en todas sus obras" , expresó.
En tanto, Jorge Reynoso Polenz, director de la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS) aseguró que ese recinto cultural ha sido consecuente con los principios de este espacio anotadas expresamente por el muralista mexicano.
Lo anterior significa desempeñarse al mismo tiempo como un digno lugar de resguardo del importante legado del artista y un espacio generador de propuestas actuales, precisó.
Señaló que el SAPS ha apostado por mantener activo el legado de Siqueiros, revisándolo, confrontándolo con el presente, realizando actividades y buscando apoyos para una mejor conservación, catalogación y difusión.
Comentó que en el último año el SAPS se ha avocado a la tarea del continuar con el proyecto de catalogación y digitalización de las obras que resguarda este espacio museístico, y "en breve solicitaremos a la Fundación Getty los apoyos para continuar con los trabajos del archivo Siqueiros”, dijo.
De acuerdo con Polenz, este año esperan recibir cerca de dos millones de pesos para digitalización de obra, ponerla en línea y mejorar las condiciones del archivo del SAPS.
David Alfaro Siqueiros nació en Chihuahua y su formación artística se dio en la Escuela de Bellas Artes y de Santa Anita.
Vivió en París, Barcelona, Estados Unidos y en México fundó el Sindicato de Pintores, Escultores y Grabadores Revolucionario.
Participó en el Partido Comunista Mexicano, fundó el periódico El Machete y su ideología de izquierda la plasmó en sus frescos, con temas de tendencia revolucionaria para alentar a las clases sociales más desfavorecidas.
De acuerdo con expertos, sus pinturas representan una síntesis de los estilos futurista, expresionista y abstracto, con colores fuertes e intensos, propios de México.
En 1962 fue sentenciado a ocho años de prisión por organizar disturbios estudiantiles e indultado en 1964.
Entre sus obras monumentales sobresalen "La marcha de la humanidad" y "Del porfirismo a la Revolución”.
Actualmente y hasta el 9 de marzo próximo, en la SAPS se presenta la exposición "Siqueiros indexado: su archivo personal de la A a la Z”, una visión panorámica del archivo del creador que resguarda el mismo museo.

Phillip Agee mostró al mundo los trapos sucios de la CIA

La Jornada

enero 04, 2008

Preparan nuevo documental sobre la matanza en Tlatelolco

“Estoy organizando, junto con Sergio Raúl Arroyo, director del Memorial del 68, un largometraje documental para conmemorar los 40 años del movimiento estudiantil”, dijo el cineasta Nicolás Echevarría.
El cineasta mexicano Nicolás Echevarría, uno de los pioneros del documental en México, filmará una nueva cinta testimonial sobre el movimiento estudiantil de 1968, al cumplirse el próximo 2 de octubre 40 años de la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.
“Estoy organizando, junto con Sergio Raúl Arroyo, director del Memorial del 68, un largometraje documental para conmemorar los 40 años del movimiento estudiantil”, dijo el documentalista a la agencia alemana dpa.
Echevarría fue el responsable de filmar las entrevistas para el Memorial del 68, exposición que actualmente se exhibe en el Centro Cultural Tlatelolco de la Universidad Nacional Autónoma de México, en las antiguas instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en la Ciudad de México.
“Realizamos una piezas de video, sobre todo el movimiento estudiantil, hicimos más de 50 entrevistas, se recolectaron materiales fotográficos de video, de cine”, contó el cineasta.
En dichas piezas se exhibe material inédito sobre el movimiento estudiantil, dijo.
El siguiente paso, declaró el realizador, es filmar una película documental basada en la investigación de dos años que realizó para el Memorial del 68.
“Lo más interesante es que (el Memorial) está abierto para que la gente vaya y aporte cosas nuevas, por que sabemos que el Movimiento del 68 fue un parteaguas no sólo en lo político, sino también en lo cultural”, dijo el cineasta.
Cuando el documental era un género despreciado en México, y sólo se realizaba con objetivos científicos, Echevarría filmaba documentales de todo tipo, con un sentido más cinematográfico.
Su película más famosa es “Cabeza de Vaca” (1991), un largometraje de ficción, basada en las crónicas de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, español que llegó con los conquistadores y que fue tomado prisionero por los indígenas y se convirtió en aprendiz de brujo.
Algunos de los documentales más recordados de Echevarría son “María Sabina, mujer espíritu” (1978), “Teshguinada, semana santa Tarahumara” (1979) y “El niño Fidencio, el taumaturgo de Espinazo” (1980), entre otros.
“El documental va a ser cada ves más importante, con el advenimiento del video toda esta cuestión de hacer cine en casa, cosa que era imposible cuando yo empecé, ahora pueden hacer cada quien su película en su casa, y eso va a generar más documentales”, declaró

enero 03, 2008

Ya no hay monolitos por descubrir bajo la Ciudad de México

Explica el arqueólogo Leonardo López Luján que además de la Piedra del Sol, la Coyolxauhqui y la Coatlicue, no existen más vestigios de gran tamaño que puedan encontrarse

Bajo la Ciudad de México, en los restos de lo que fue la antigua Tenochtitlán, ya no deben existir monolitos de grandes dimensiones por descubrir, consideró el arqueólogo Leonardo López Luján, quien dirige el Proyecto del Templo Mayor.
El especialista dijo que no obstante hallazgos fortuitos como el de la escultura de Tlaltecuhtli, localizado el 2 de octubre de 2006 en el predio de Las Ajaracas, las fuentes históricas disponibles ya no mencionan otras piezas monumentales como la Piedra del Sol, la Coyolxauhqui o la Coatlicue.
Las fuentes hablan de monolitos pero ninguno que no se haya encontrado a la fecha, aseguró López Luján.
Destacó que a Tlaltecuhtli "no lo mencionaban, en ese sentido fue un descubrimiento totalmente inesperado, lo cual hace más interesante el hallazgo", pues en torno a él, los especialistas esperan encontrar lo que podría ser la primera tumba de un emperador azteca, la cual correspondería a Ahuitzotl.
Parte del acervo arqueológico que se conserva tanto en el Museo del Templo Mayor, en el corazón de la ciudad; como en el Museo Nacional de Antropología, proviene de las diferentes excavaciones que se han realizado a lo largo de los años en el Centro Histórico.
Uno de los primeros hallazgos del pasado mexica correspondió a la llamada Piedra del Sol o Calendario Azteca que fue descubierta el 17 de diciembre de 1790, en el costado sur de la Plaza Mayor de la Ciudad de México, en un área cercana a la acequia que corría por el costado meridional del Palacio Nacional.

Durante los trabajos de nivelación de la plaza, en ese año se descubrió además la Coatlicue, que quedó arrumbada en el patio de la Real Universidad y después se volvió a enterrar, mientras el calendario fue adosado a un muro de la Catedral.
La Coatlicue
era considerada la madre de todos los dioses del panteón azteca y es una de las principales deidades que trajo a los aztecas a inmigrar al Valle de México, para quienes era la madre de Huitzilopochtli el Dios del sol y de la guerra, quizá por eso primero fue refundida.
Otro de los descubrimientos que llamaron la atención del mundo, fue realizado el 28 de febrero de 1978 en la esquina que forman las calles de Guatemala y Seminario y correspondió a la majestuosa Coyolxauhqui o diosa de la Luna entre los mexicas.
Este descubrimiento marcó el inicio de los trabajos que sacaron a la luz los vestigios del antiguo centro ceremonial azteca o Templo Mayor, además de que confirmó la relevancia artística y cosmológica que tuvo la cultura prehispánica asentada en el corazón de México.
El descubrimiento más llamativo desde esa época es el de la escultura de Tlaltecuhtli, el cual fue realizado apenas en octubre de 2006, en el predio conocido como de Las Ajaracas, a un costado del Templo Mayor y que aún se encuentra en proceso de restauración y consolidación para su exhibición.
Con una longitud de cuatro metros de largo por 3.57 de ancho y 40 centímetros de espesor, la representación de la Diosa de la Tierra, presenta tallada en la parte inferior la fecha de 1502 o año 10 conejo, el mismo de la muerte de Ahuizotl, gobernante de la antigua Tenochtitlán, de quien se cree pueda ser su lapida mortuoria.

Presentan estudio sobre el copal hallado en el Templo Mayor

La obra presenta las diversas especies de plantas que producen esta resina en México, así como los resultados de investigaciones de gabinete del copal rescatado durante las excavaciones en el Templo Mayor de Tenochtitlan.

El copal, resina que se obtiene por incisión de la corteza de ciertos árboles y que en excavaciones en el Templo Mayor de Tenochtitlan se ha encontrado en cantidades considerables, es objeto de análisis por parte de la investigadora Montúfar López.
Bajo el tema “Los copales mexicanos y la resina sagrada del Templo Mayor de Tenochtitlan”, editado durante 2007 dentro de la Colección Científica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), López hace un amplio estudio sobre el copal.
La obra presenta las diversas especies de plantas que producen esta resina en México, así como los resultados de investigaciones de gabinete del copal rescatado durante las excavaciones en el Templo Mayor de Tenochtitlan.
El uso del copal, sustancia que se quema durante las misas con fines religiosos, se remonta a tiempos prehispánicos cuando, por el humo blanco que produce al calentarlo, los pueblos indígenas lo utilizaban como vínculo con sus dioses, dándole un sentido mágico y simbólico.
Montúfar López comentó que por estudios en restos de hojas, se pudo identificar que los copales hallados en el sitio pertenecen a la especie `bursera bipinnata´, de los cuales se rescataron restos de astillas de su corteza.
Explicó que la apariencia de los restos de copal localizados es diversa: barras en forma de penca de maguey, de bola y figuras antropomorfas que podrían ser alegorías a los dioses.
En la actualidad, los copales reciben distintos apelativos, entre los que encontramos el del copal chino, llamado así por su forma de cabellos rizados; copal santo o copal coahuitl (en voz náhuatl).
A pesar de la relevancia mundial del término copal, en México se le llama incienso, sin embargo, en el imaginario colectivo no se le relaciona a uno con otro, dijo la especialista.
De acuerdo con Montúfar, cuando los españoles llegaron a México encontraron que se empleaban resinas de olor agradable, pero que además se procesaban en sahumerio para producir un humo blanco que vinculaba a los hombres con los dioses.
Esta acción les recordó el uso religioso de la resina del árbol que ellos conocían como incienso.
Por esta razón, señaló, se podría considerar que desde hace 500 años fueron introducidos los términos “incienso” para nombrar a las resinas de copal e “incensar” a la acción de quemarlas.
Mediante sus estudios, Montúfar se percató de que la obtención tradicional de resinas continúa vigente en la región del Alto Balsas.
El procedimiento que se sigue es con una penca de maguey, la cual se coloca junto a la corteza de tal manera que reciba la resina, esta se endurece al contacto con el aire y, según estudios químicos, se produce por la oxidación de varios aceites de composición compleja.
La conexión entre la técnica actual y los restos de resina encontrados en el Templo Mayor proporcionaron datos para suponer que los procesos ancestrales de obtención siguen vigentes, dijo en un comunicado.
En cuanto a su uso actual, la especialista comentó que el copal pertenece al grupo de las resinas duras, las cuales se han convertido en materiales necesarios para la fabricación de innumerables productos como pinturas, barnices, tintas, plásticos, adhesivos, fuegos artificiales, jabón y medicinas, entre otros, de ahí su relevancia mercantil.
Asimismo, en cualquier mercado se pueden encontrar resinas duras o copales de las más variadas formas, presentaciones, colores y olores, incluso en forma de botella de un conocido refresco, ya que dicho recipiente es utilizado para su recolección.
Las resinas han sido adoptadas por la sociedad contemporánea para uso relajante, como aromatizantes e incluso como “fuentes de buena vibra”.
El libro “Los copales mexicanos y la resina sagrada del Templo Mayor de Tenochtitlan” está editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y pertenece a la Colección Científica de la serie Antropología, México 2007.
Aurora Montúfar López es maestra en biología e investigadora especializada en resinas y copales.

enero 01, 2008

Registra IMSS Tlatelolco el primer nacimiento del DF en 2008 - El Universal - DF

Registra IMSS Tlatelolco el primer nacimiento del DF en 2008 - El Universal - DF

Amplían sala temporal de Museo de Antropología - El Universal - Cultura

Amplían sala temporal de Museo de Antropología - El Universal - Cultura

En Tlatelolco se replanteará la historia de México


Descubren pirámide que, de confirmarse, sería la primera de la cultura mexica

La temporada 2007 en la Zona Arqueológica de Tlatelolco concluyó con nuevos vestigios “formidables”: arqueólogos del INAH descubrieron una antigua pirámide que podría ser una sorprendente prueba de que la ciudad mexica de Tlatelolco fue fundada antes que gemela de Tenochtitlan, contrario a lo que se aceptaba oficialmente y que podría cambiar la historia escrita hasta el momento sobre las culturas prehispánicas de nuestro país.

Como resultado de ese descubrimiento sumarían ocho las etapas constructivas del gran templo y no siete, como se creía que databa de 1337 la fundación de Tlatelolco y, por lo tanto, de su primer etapa constructiva, de tal manera que la estructura podría ser tan anterior como la del Templo Mayor de Tenayuca, fechada entre el 800 y el 1000 después de Cristo.

Según los relatos históricos indígenas, 13 años después de la fundación de México-Tenochtitlan una parte de la población original, aparentemente disgustada por los terrenos que le habían sido asignados para residir, decidió fundar su propia ciudad, México-Tlatelolco, entre los años 1337 y 1338.

Las excavaciones continuarán en 2008, y de comprobarse la antigüedad del edificio, aunado al descubrimiento de una posible ofrenda en el núcleo del templo y una gran escultura con la representación de la deidad Tezcatlipoca Negro (rey de los comerciantes), significaría un gran cambio histórico-cronológico y con ello “el replanteamiento de la historia de México antes de la conquista”, afirmó el director del sitio, Salvador Guilliem Arroyo.

En noviembre pasado el equipo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio con la pirámide, de aproximadamente 10 metros de altura y de 700 años de antigüedad, en el Templo Mayor del centro religioso y político de Tlatelolco.

Sin embargo, la información fue dada a conocer el jueves 27 de diciembre por el propio Guilliem, quien destacó la trascendencia de la estructura pues al fecharla en 1337 podría tratarse de la primera de la cultura mexica. Según las investigaciones la fecha coincide con la fundación de Tlatelolco.

Otras investigaciones realizadas durante los trabajos de la recién concluida temporada de campo han arrojado asimismo importantes evidencias, como ofrendas de cerámica, cinco entierros y un complejo habitacional, parecido a la Casa de las Águilas de Tenochtitlan.

También se ha avanzado en la exploración de la Caja de Agua hallada hace cuatro años en el Antiguo Colegio de la Santa Cruz —la que comtiene una estructura piramidal y una pintura mural—, luego de que fue detectada con un georadar una gran piedra de dos metros cuadrados que fue colocada hace siglos en una de las paredes.

Según los investigadores, se trata de un escudo imperial de Carlos V que todavía se encuentra tapiado y cubierto con el cimiento.

Los trabajos de investigación en la zona prehispánica de Tlatelolco, cuya extensión es de más de una hectárea, llevan más de 20 años.

Las exploraciones arqueológicas se iniciaron en 1992 , cuando se descubrió la escalinata del segundo edificio, bajo la cual está la pirámide recién descubierta, pero fueron suspendidas al año siguiente debido a un sismo ocurrido en enero que deterioró seriamente esa estructura.

No obstante, los antecedentes de la exploración se remontan hacia 1968, cuando no se permitió la presencia de ningún arqueólogo debido a los sucesos ocurridos el 2 de octubre. Fueron suspendidos todos los trabajos en las inmediaciones de Tlatelolco.

Los trabajos, explicó Guilliem, fueron retomados en agosto pasado con la excavación de un túnel de aproximadamente siete metros de largo, donde se hallaron escalones que corresponden a una pirámide interna.

La investigaciones son apoyadas por la Universidad Nacional Autónoma de México.

El paso siguiente, dijo Guilliem, es analizar los materiales encontrados, así como la misma estructura piramidal, lo que determinará si la construcción de Tlatelolco comenzó antes de 1337, año considerado como de su fundación.

Se altera el orden cronológico imperante

En el lugar fueron descubiertos hace 15 años los vestigios de otra pirámide que demostraba que Tlatelolco —considerado el centro ceremonial y comercial más importante del México prehispánico— fue fundada en 1325, al igual que México-Tenochtitlan, la capital del imperio azteca.

"Fue una sorpresa encontrarnos esta estructura", dijo la arqueóloga Patricia Ledesma. Lo que encontramos son las escalinatas de una pirámide más, mucho más antigua", añadió a periodistas.

Los especialistas creen que la estructura pudo haber sido construida entre los años 1100 y 1200, mucho antes que la fundación de Tenochtitlan.

"Esto alteraría el orden cronológico imperante, hasta por 300 años", dijo Salvador Guilliem, coordinador del equipo de la Zona Arqueológica de Tlatelolco, citado en un comunicado del INAH.

El arqueológo recordó en entrevista concedida al diario La Jornada que según los investigadores los mexicas fundaron México-Tenochtitlan en 1325 y México-Tlatelolco 13 años más tarde, entre 1337 y 1338, por lo cual las dos ciudades crecen y se desarrollan al mismo tiempo.

Sin embargo, el especialista especificó que luego de los conflictos que derivaron en la conformación de la Triple Alianza entre Texcoco, Tenochtitlan y Tlacopan (Tacuba), “Tlacaélel —consejero de Itzcóatl y hermano de Moctezuma primero— sugiere que se quemen todas las bibliotecas para que su historia no caiga en manos del vulgo, y así sucede.”

“El mexica, después de 1428, va a escribir su propia historia y se afianza en un origen divino. Por lo tanto, la arqueología va a corroborar lo que dicen las historias. El tener una escalinata más es probable que nos diga que el desarrollo de Tlatelolco es un poco más temprano, pero todavía no podríamos decir la fecha hasta no agotar la investigación”.

A ello habría que sumar que la historia de ese pasado fue escrito por gente que tuvo como principales fuentes los documentos prehispánicos, antes que por datos científicos.

De hecho, Miguel León Portilla identifica en su obra “Los antiguos mexicanos” a Tlacaélel como el ideólogo del imperio mexica, a quien “ante todo le pareció necesario lo que hoy llamaríamos una ‘conciencia histórica’ , de la que puedieran estar orgullosos los aztecas”.

Para esto, continúa el historiador, reunió Tlacaélel a los señores mexicas. “De común acuerdo se determinó entonces quemar los antiguos códices y libros de pinturas de los pueblos vencidos y aún los propios de los mexicas, porque en ellos la figura del pueblo azteca carecía de importancia. Implícitamente se estaba concibiendo la historia como un instrumento de dominación”.

Pero “hasta ahora las evidencias arqueológicas revelan ocho etapas constructivas” en Tlatelolco, recalcó el arqueólogo Guilliem Arroyo.

Se cuenta que esa octava etapa fue abierta o fragmentada intencionalmente por los mexicas, aproximadamente en 1368 cuando hicieron la etapa dos, con la intención de depositar una ofrenda, objetivo de una siguiente etapa de excavación.

El propósito principal de los trabajos de Salvador Guilliem ha estado relacionado con el por qué se construyeron dos recintos sagrados: en Tenochtitlan está perfectamente demostrado que es el vértice sagrado, el centro de todo el universo; y en Tlatelolco la arqueología reporta que el mexica tuvo acceso completo a sus dioses y comunicación con ellos.

“Hemos propuesto otra temporada de campo para liberar todos los testigos de escalinata, ver si tenemos una ofrenda depositada en el interior y recuperarla, porque es la que nos va a hacer el favor de indicarnos su temporalidad y, en ese momento, podremos hablar de qué fecha es la construcción.”

De lo que se trata, enfatiza Salvador Guilliem, es de afinar la Historia.

“La idea es llegar el próximo año al centro de la pirámide para registrar todas las estructuras que existan en su interior. Hasta ahora el túnel que hemos realizado es de siete metros y calculamos que nos faltan de 1.50 a 2 metros para encontrar una gran ofrenda con la deidad adorada en esa época”.

DE VUELTA AL PASADO

Guilliem comenzó a estudiar hace 15 años el Templo Mayor de Tlatelolco, una pirámide de casi 700 años de antigüedad, con el propósito de escribir la cronografía real de su construcción y dar cuenta de las siete etapas constructivas señaladas por las fuentes históricas.

Ahora, luego de avanzar unos siete metros en su interior y, con ello hallar las siete etapas constructivas, se descubrió una escalinata dentro del edificio, lo que pondría en duda la fecha de la fundación de Tlatelolco, aunque ello no implica que se tenga que “reescribir la historia del México prehispánico”, porque se necesitan evidencias materiales contundentes.

“El hallazgo de la escalinata nos diría que son ocho etapas constructivas y, por lo tanto, tendríamos que afinar si la fundación se dio en 1337 o es un poco anterior [...] Pero debemos de ser prudentes. La arqueología vive de evidencias materiales que deben de ser contundentes.

“Lo único que encontramos es una pirámide más antigua de las que ya conocíamos y hasta no tener terminada la investigación de los materiales diagnósticos, podríamos decir en qué fecha fue la de la fundación. Además, faltarían las investigaciones en Tenochtitlan y en Tenayuca para que nosotros pudiéramos ver un decurso social más completo; mientras la arqueología no lo aporte, no podríamos hablar de modificaciones, ahora sólo afinamos las cronologías ya escritas”.

El Templo Mayor de Tlatelolco ostenta analogías arquitectónicas con el de Tenochtitlan y el de Tenayuca: una gran pirámide que en su interior cuenta con otras completas, una especie de ‘matrushka’ (pirámides superpuestas) con estructuras de forma similar, pero diferente tamaño, en su interior.

Dichas pirámides parecen ser obra del mismo constructor por la similitud de sus elementos constructivos y su colocación. Tanto el Templo Mayor de Tlatelolco, como el de Tenayuca y Tenochtitlan son idénticos en su etapa dos en cuanto “materiales de construcción, en la orientación, tamaño... como si hubieran sido creación del mismo arquitecto”.

Guilliem recordó en charla con el rotativo Reforma que en 1963 el especialista Jorge Acosta planteó que Tenayuca no se fundó en 1250, como señalan las fuentes, sino 200 años antes.

“Él hace un pozo en el corazón de la pirámide, y obtiene más de un metro cúbico de tierra con cerámica coyotlatelco, es decir del epiclásico, fechada aproximadamente del 800 al 1000 después de Cristo. Está regresando hacia el pasado más de 200 años la fundación de Tenayuca, en contra de lo que dicen las fuentes.

Hasta ahora, los investigadores no habían podido ingresar al Templo Mayor de Tlatelolco por la fachada, “nosotros entramos tanto al norte como al sur y descubrimos otra pirámide, lo cual nos permitió comparar la construcción con la de Tenochtitlan y con la de Tenayuca", comentó Guilliem.

UNIÓN DE opuestos y complementarios

Además se encontraron otros vestigios en el interior del Templo Mayor del Centro Ceremonial y Comercial de Tlatelolco, los que pudieron servir como una especie de ofrenda para los dioses de cada uno de los ocho pueblos que llegaron a conquistar el lugar.

En ese sentido, el director del sitio arqueológico recordó que se sabía que el Templo Mayor se había hecho siete veces, las mismas que fue conquistado, pero el hallazgo revela que en realidad se trata de ocho.

Se cree que la ofrenda está dedicada a Tezcatlipoca Negro (dios de los comerciantes) y las cerámicas encontradas están sujetas a análisis por parte de especialistas.

Las ofrendas están compuestas por cerámica, astillas de hueso animal y semillas de calabaza, objetos que se estudian para obtener datos concretos acerca de su uso y origen.

En una entrevista concedida a la agencia Notimex, Gulliem Arroyo explicó que lo que llaman pirámides en realidad son basamentos de pirámides truncas cuya altura es de 20 metros la más alta y la más pequeña de 14 metros y representan los cerros donde habitan los dioses; en este caso, la parte norte representaría el cerro de Tláloc, la sur el de Huitzilopochtli, y ambos representarían el pueblo.

Estas estructuras significaban unir opuestos y complementarios, es decir, la parte solar masculina o lo bélico y la parte telúrica oscura, de agua, fertilidad y tierra, que es la parte femenina. Fusión que va a tener el concepto de pueblo en fundación.

Aquí, continuó, está toda la parte fundamental de la ideología religiosa de los mexicas y es el punto más sagrado, pues por ahí fluye el tiempo, bajan los días, pasan los años y están todas las fuerzas cósmicas reunidas que eran los dioses.

"Como todo esto es tan sagrado le van a construir a ese dios su casa, pero entonces ‘no lo podemos destruir, no lo podemos tocar’. Qué hacen, dejan en ofrenda enterrada esa pirámide, esa casa antigua y encima hacen una segunda casa", detalló.

Ejemplo de ello, indicó, son la pirámide de Txeca, que es un gran cuerpo circular con una fachada rectangular, ubicada en la entrada de la zona arqueológica, adentro está la etapa III, comprendida dentro del nuevo edificio.

"Porque, repito, es la casa de Dios, ‘no la puedo destruir porque ha tenido dones buenos y malos y tienen interacción con el hombre y por lo tanto lo dejo en ofrenda y le construyo la nueva casa encima y esa antigua la respeto y que sea esencia para la siguiente generación’, entonces el Templo Mayor se hace siete veces", comentó el arqueólogo.

Con este hallazgo, refirió, se estaría hablando ya de ocho momentos.

Recordó que de acuerdo con el doctor Leonardo López Luján, quien realizó sus investigaciones en Tenochtitlan, se corroboró que las ampliaciones del Templo Mayor ocurrían cada vez que había una conquista a otros pueblos y no como se creía que sucedía cada 52 años.

Al respecto, Guilliem destacó que en lo que corresponde en la investigación de Tenochtitlan está si, dentro de la famosa etapa II, el Chac Mool donde se encuentra la piedra del sacrificio se corroborre cuántas estructuras interiores hay.

Por lo pronto, abundó, en los edificios anexos ubicados en la zona arqueológica de Tlatelolco, que abarca más de una hectárea y media de extensión, se han encontrado otras sobreposiciones.

Tales descubrimientos, dijo, ya han sido publicados a lo largo de 50 artículos y tesis doctorales y está próxima a publicarse otra parte de la investigación que se refiere al Templo Calendárico, el Templo Zompantli y el Entierro 14.

Agregó que continuará el apoyo por un georadar proporcionado por la Universidad Nacional Autónoma de México, mediante el cual se detectó una "anomalía" (como la llaman los arqueólogos) en el centro de dicho templo, que correspondería tal vez a una ofrenda.

Sobre las investigaciones, que les llevará entre seis meses y un año en concluir, el investigador comentó que se está reabriendo un túnel por el que muy probablemente los mexicas habrían retirado una deidad que estaba en la parte alta del edificio para enterrarla con un ritual en esa misma parte baja.

Tras enfatizar que la arqueología es una ciencia impredecible, no descartó que en el centro de este mismo templo que ahora exploran pudieran encontrar osamentas humanas o de animales. Se piensa seguir excavando un metro y medio más para llegar al punto deseado.

"Lo que vamos a cambiar es la estrategia de trabajo. Por seguridad, se va a abrir ahora de la parte alta para llegar exactamente por encima de la ‘anomalía´ y empezar a liberar las dos estructuras halladas, consolidarlas para que sean visitables y que se conserven perfectamente los vestigios", anunció.

Dicho proyecto de investigación se inició en 1992, cuando comenzaron a explorar cortando en centro de las escalinatas del Templo Mayor para corroborar los datos aportados desde 1944 por Antonieta Espejo, después por Eduardo Contreras y finalmente por Francisco González Rul, quien aseguró que había una pirámide pintada al estilo de un códice con una escalera viendo hacia oriente.

En 1988, Eduardo Matos Mocterzuma y Francisco Hinojosa exploraron la parte alta en la parte lateral sur del edificio y encontraron lo que ya Antonieta Espejo había liberado y no se encontraron mayores datos.

Para 1992, Guilliem propuso que seguramente entrando de frente se podría encontrar una seriación de estructuras prehispánicas del mismo templo que les permitiera saber exactamente cuándo se fundó, basándose en materiales que sean portadores de estilo como la cerámica, fundamentalmente.

Aunque el Templo Mayor actualmente presenta 14 grietas importantes, Guilliem aseguró que la estructura está en muy buen estado de conservación, lo cual lo hace una zona visitable.

Para ello, comentó que se han conjuntado fuerzas entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia y la Universidad Nacional para ejecutar un programa de visitas guiadas a la zona arqueológica, la que es considerada la más grande de la Ciudad de México.

El proyecto, indicó, podría comenzar a funcionar en mayo de 2008 y prevé reforzarse con la impartición de talleres en el edificio que ahora ocupa el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco, que administra la UNAM.

Es una idea que se ha manejado desde hace 20 años, explicó, y que al parecer ahora se concretará con la apertura del CCUT. Con ello se pretende aumentar el valor del sitio arqueológico y desmitificar aquella creencia de que es un lugar de terremotos y de grandes desgracias.

Tlatelolco, concluyó, es un actor permanente de la historia de México y esto se va a lograr despertando la conciencia de la población mediante no sólo visitas guiadas y talleres, ya que existe todo un proyecto de multimedia y muchas otras actividades que se desarrollarán en 2008.

En 2007 “el INAH puso gran atención a la Zona Arqueológica de Tlatelolco con un gran plan de manejo —académico y de exploración— que arrancó en agosto pasado y concluyó a finales de octubre, con el hallazgo de la que pensamos sería la primera pirámide tlatelolca y mexica.”

Guilliem reveló a La Jornada que se realizó un mapa de toda la Zona Arqueológica con un georadar, mediante el apoyo de especialistas de la UNAM, encabezados por Luis Barba, que abarcó 45 kilómetros cuadrados.

“Desde El Tecpan, en avenida Reforma, hasta el Eje Central fueron registrados y analizados con el georadar los vestigios arqueológicos y descubrimos otras piezas que estaban ocultas”.

Hallan escudo imperial de Carlos V

Los arqueólogos buscan además la escultura de una deidad que detectaron semanas atrás y que se cree podría ser de Tláloc, dios de la lluvia, o de Tezcatlipoca, dios del comercio.

Los investigadores también hallaron hace semanas cinco cráneos ubicados en el edificio conocido como Gran Basamento, dentro de un complejo habitacional muy parecido a la llamada Casa de las Águilas del recinto ceremonial de Tenochtitlan, donde habitaban y eran velados al morir los gobernantes mexicas.

Los restos óseos podrían corresponder a cinco personas adultas y un niño. "Lo que podamos descubrir próximamente seguramente nos hablará mucho más de la organización de la sociedad tlatelolca", apuntó la arqueóloga Patricia Ledesma.

Asimismo, los trabajos de excavación para rescatar la Caja de Agua tienen un avance del 80 por ciento, tras lo cual los investigadores detectaron una piedra labrada de aproximadamente dos metros de espesor, que se cree es el escudo Imperial de Carlos V.

Derivado del registro del georadar proporcionado por la UNAM para estudiar la Zona Arqueológica, se detectó una estructura de piedra, cuyas dimensiones son de dos metros por dos metros.

El escudo representa un eslabón entre el México prehispánico y el colonial, por ser una de las obras más tempranas de arte de la Nueva España, señaló por su parte Salvador Guilliem.

El hallazgo, explicó Ledesma, coincide con fuentes documentales que establecen que los frailes que habitaban el Colegio de la Santa Cruz preservaron el muro donde se encuentra esta escultura de piedra, cuya efigie es similar a la ubicada en la fuente del Salto del Agua, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

La fuente dice que el fraile que construyó el convento lo preservó y una manera de conservarlo era tapiarlo; se halla precisamente en un muro ubicado arriba de la Caja de Agua hallado en octubre pasado y que está decorado con varias pinturas de autores desconocidos, pero que representan la actividad económica que se realizaba hacia 1500.

Para 1608, se explicó, se da una orden de clausura por lo que es cerrado el colegio franciscano y con ello se tapa la Caja de Agua, cuya extensión es de cuatro metros de profundidad por siete de largo y cuyas pinturas abarcan 12 metros cuadrados, divididos en seis paneles, hasta el momento.

Lucía Sánchez de Bustamante, responsable de los trabajos de excavación de la Caja de Agua, comentó que de la labor realizada hasta la fecha, se han hallado alrededor de nueve mil fragmentos de huesos de animales y más de 25 mil pedazos de estucos, cerámicas, metales, obsidianas y adobes.

Con los trabajos de investigación que impulsa el INAH desde 2005, explicó Sánchez, se detectó el muro, cuyo interior resguarda este escudo imperial y que se está realizando la excavación correspondiente bajo la supervisión de la Dirección de Restauración y de Sitios y Monumentos Históricos del INAH.

Esto para garantizar la seguridad del edificio declarado monumento histórico y de los mismos trabajadores durante su faena de exploración, que a decir de la investigadora les llevará todo el año.

La cisterna clausurada ritualmente tras la Conquista española ha arrojado infinidad de información, y quienes visiten Tlatelolco la podrán observar debajo de un gran cristal con la cual será cubierta luego de que se libere el gran escudo de armas.

La ventana arqueológica ya se vislumbra en un 50 por ciento.

También se plantea abrir el muro a manera de arco. Para que se pueda caminar de un lado a otro, primero se debe liberar completamente la Caja de Agua para posteriormente hacer un recinto museográfico digno de la pintura mural, la cual es idéntica al Códice Florentino, entre otros documentos históricos referenciales.

“Esta estructura —de ocho por cuatro metros, con un vestíbulo con dos columnas— es importante porque es eslabón entre el México prehispánico y el colonial, por ser una de las obras más tempranas de arte pictográfico en la Nueva España”, enfatizó Guilliem.

A partir de mayo próximo, tentativamente, arrancará el proyecto de visitas guiadas nocturnas, con luces artificiales, al área prehispánica que ya se encuentra en valoración, con el cual el público podrá admirar los vestigios desde otra perspectiva “más espectacular y didáctica”.