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Nonoalco-Tlatelolco a la venta; la historia

entresemana / "Luis Arellano Mora: En la década de los años 50 la economía mexicana comenzaba a lograr un crecimiento constante y so...

febrero 25, 2009

Usufructo electoral de programas sociales

La Jornada: Ciudad Perdida: Miguel Ángel Velázquez: "El delegado de Cuauhtémoc con licencia, José Luis Muñoz Soria, hoy aspirante a un puesto en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, debe renunciar a su postulación antes de que la justicia lo alcance o que en algún momento de lucidez el PRD lo eche de sus listas.
Adelantábamos a ustedes, en la entrega anterior, que sólo algo tan cruento como la compra del voto del hambre podría ser tan grave, o más, que aquel episodio de las ligas que seguirá presente en cualquier momento político del país, mientras su principal protagonista, René Bejarano, persista en la idea de seguir manipulando el escenario electoral.
Y es que Muñoz Soria es parte importante de la tribu que regentea el llamado profesor. Por eso se convirtió en delegado, y por eso mismo, pese a su pésima gestión en la Cuauhtémoc, Bejarano lo impuso, no obstante, como candidato a un asiento en la Asamblea Legislativa.
Ahora sabemos, porque los datos duros así lo demuestran, que Muñoz Soria apostó a algo que huele a ilegalidad..."

Policías rescatan a halcón que entró a departamento en Tlatelolco

El Universal - DF: "La Brigada de Vigilancia Animal (BVA) de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF), rescató un pequeño halcón de la especie cernícalo, altamente desnutrido, que accidentalmente ingresó por una ventana a un departamento de la Unidad Habitacional Nonoalco en Tlatelolco, perímetro de la delegación Cuauhtémoc.
Vecinos de la vivienda, ubicado en el edificio Vicente Guerrero de la referida colonia, dieron aviso al Centro de Atención del Secretario (CAS), de la intromisión del ave en su casa."

Con ciclo de conferencias, conmemorará INAH los 31 años de la Coyolxauhqui

La Jornada: "El profesor Eduardo Matos Moctezuma abrirá el 7 de marzo próximo un ciclo de conferencias en esta ciudad, con un 'anecdotario arqueológico' para conmemorar el 31 aniversario del descubrimiento de la Coyolxauhqui.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recordó que hace 31 años la fortuna tendió la mano a una cuadrilla de trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro para encontrar a una diosa: Coyolxauhqui.
Se trata de una escultura monolítica hecha en andesita rosa, detonante de uno de los proyectos de investigación arqueológica más importantes del país, el del Templo Mayor de México-Tenochtitlan, en el actual Centro Histórico de la Ciudad de México."

Esperando tu llegada en Flickr


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febrero 24, 2009

Futbolista y ordaz


Tlatelolco en Flickr: ¡Intercambio de fotos!

Historia de la Central de Abasto

Espectaculos :: Programas TV: "Históricamente, desde la época prehispánica, los tianguis concentraban el comercio de productos agrícolas en el corazón de la ciudad de México. Su desarrollo a través de los años se caracteriza por la generación de los centros de acopio y venta de muy diversa índole: mercados públicos fijos, mercados especializados en giros como el Mercado del Volador y el singular mercado de Sonora, mercados itinerantes llamados 'Los Rodantes', recauderías, tiendas de barrio y mercados mayoristas, como los antiguos mercados de Tlatelolco y de la Merced, así como las centrales de abasto."

febrero 22, 2009

Monitoreando el horizonte


en Flickr: ¡Intercambio de fotos!: "Siempre vilgilante"

Grupal en Flickr:


Flickr: ¡Intercambio de fotos!: "Grupal Fotoguia en Tlatelolco; Febrero 2009"

Perredistas van solos por la joya de la corona

Excélsior: "La delegación Cuauhtémoc es vista como la joya de la corona en el DF. Es el bastión más importante del grupo perredista Izquierda Democrática Nacional, fundada por René Bejarano, que sobrevive como Izquierda Unida (IU).
Cuauhtémoc será peleada por Agustín Torres, integrante de IU; Marco Rascón, militante histórico del sol azteca, y Tomás Pliego, ex integrante de IU, que siente que ya es su hora."

La decena trágica en La Laguna

Milenio.com: "Esos trágicos hechos empezaron con la muerte del general Bernardo Reyes –padre del gran humanista Alfonso Reyes-, también por órdenes de Victoriano Huerta, ocurrida en las afueras del Palacio Nacional, el que se dice pretendía tomar en ese momento inmediatamente después de haber sido liberado de la prisión de Santiago Tlatelolco, con toda mala intención para que cayera en esa trampa, también por órdenes de dicho usurpador, quien en esas fechas hizo creer a Madero que estaba combatiendo a los sublevados atrincherados en la Ciudadela, encabezados por Félix Díaz -sobrino de Porfirio Díaz-; cuando en realidad el chacal estaba en contubernio con éste y otros malos mexicanos, en complicidad con Henry Lane Willson, Embajador de Estados Unidos en México, en cuyas oficinas se fraguó el estado de ingobernabilidad."

Tasunka en Flick


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De la Sedena

Milenio.com: "Pero fue hasta después de la revolución cuando el ejército toma fuerza como institución y guardar fidelidad al Presidente, se convierte en el represor de toda muestra de inconformidad en contra del régimen presidencial en turno, como fue el caso de la matanza de Tlatelolco y el “Halconazo” entre diversas represiones en contra de obreros, ferrocarrileros, maestros y campesinos.
Los tiempos actuales reformaron en cierta forma la imagen del ejército el cual se convirtió en una institución de ayuda ante las desgracias como inundaciones, explosiones y sismos.
Pero actualmente enfrentan junto con la sociedad civil la peor batalla, la más cruenta de su historia, la que sostiene contra el narcotráfico, y es justo que nos unamos a él para acabar contra ese cáncer que afecta a México."

febrero 21, 2009

Publican colección sobre las principales ciudades prehispánicas

SDP: "Finalmente, en 'Tenochtitlan', Matos Moctezuma, busca dar a conocer cuáles fueron los pormenores que caracterizaron a la metrópoli que tanto impresionó a los conquistadores españoles.
Al mismo tiempo, el experto se propone dar respuesta a interrogantes como la forma en que se entrelazan el mito y la historia o quienes fueron sus habitantes y por qué cedieron ante el embate enemigo."

Recibe mantenimiento el Museo del Tecpan


En el marco de lo trabajos de mantenimiento que realizan especialistas en el Museo del Tecpan en Tlatelolco, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que se efectuó el cambio de la alfombra que yace al pie del mural Cuauhtémoc contra el Mito, de David Alfaro Siqueiros. Asimismo, se instalaron dos luminarias más con filtro UV.

El inmueble se impermeabilizó, se resanó y se pintó totalmente, afirmó el INAH en un comunicado. “Cabe destacar que la parte de arquitectura colonial se intervino con pastas de cal, arena y baba de nopal; en tanto que la parte correspondiente a la remodelación de los años sesenta, se usaron materiales acorde a su naturaleza”.

También recibieron mantenimiento el Módulo de atención integral al visitante, la caseta de control administrativo, los baños, el andador central y la herrería perimetral.

febrero 20, 2009

Tlatelolcoen Flick


Tlatelolco 5 en Flickr: ¡Intercambio de fotos!

Es posible una Revolución Socialista en Estados Unidos

KAOSENLARED.NET - Intervención de la FEU en presentación del libro de La Habana 2009: "Esta historia de estallido generacional se repetía también en el mundo: la “Victoria” de 1814 en Venezuela, el Cordobazo Argentino, el Mayo francés del 68 y los sucesos de la Plaza de Tlatelolco en México en el 68. Se validaba así la tesis de Lenin cuando decía que es a la juventud a quien incumbe la gran tarea histórica de crear la Sociedad del Provenir."

La ciudad que dejó de ser ejemplo

La Crónica de Hoy /Viernes 20 de Febrero, 2009: "Aparte de su influencia política, económica y cultural, la ciudad de México fue durante muchos años el punto de referencia en el progreso urbano de este país. Memorables monumentos, obras públicas, federales y municipales, y políticas de desarrollo urbano marcaron el rumbo: decimonónicos como el Paseo de la Reforma y, en el siglo XX, por sólo mencionar algunos, la apertura de bellas perspectivas como las avenidas 20 de Noviembre o 5 de Mayo, con vista a un majestuoso Zócalo, el Ángel de la Independencia, el Palacio de Bellas Artes, el Viaducto Piedad, la Ciudad Universitaria, el Museo de Antropología, los mercados públicos, el gran complejo de Tlatelolco, represas de agua en cerros del poniente, la Ciudad Deportiva, el Metro, la 2ª. Sección del Bosque de Chapultepec; vaya, hasta los ejes viales, que facilitaron la movilidad vehicular sin romper el horizonte urbano."

El movimiento estudiantil del 68 y Carmen Aristegui

La Jornada de Oriente en línea: "“Yo decido junto con el editor empezar a hacer una especie de abanico de temas en los que la sociedad vuelve a demandar lo que creo que no se corrigió con el 68. El 68 no sólo fue un movimiento de hace 40 años con estudiantes muertos en Tlatelolco. El 68 es una serie de demandas que llegaron tocar a una sociedad, y una de esas demandas es la de hoy, la de la libertad de expresión”."

febrero 18, 2009

Expertos italianos preservan mural en Tlatelolco con nanotecnología


Por Luis Arellano Mora

Expertos de la Universidad de Florencia, Italia, y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) aplican tecnología de punta para frenar el deterioro de la pintura mural de la Caja de Agua del imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco.

El doctor Rodorico Giorgi, adscrito al Departamento de Química de dicho centro universitario, explicó que el protocolo iniciado implica el uso de nanopartículas (la milmillonésima parte de una partícula) de hidróxido de calcio, que funcionan "tejiendo" redes que "atrapan" los pigmentos a punto de desmoronarse.

Es un proyecto único pues mostrará los beneficios de la nanotecnología aplicada a la conservación del patrimonio cultural, indico Giorgi, quien recordó que se trata de pinturas únicas en su género, que tienen gran parentesco con las ilustraciones del Códice Florentino de fray Bernardino de Sahagún, el Mapa de Upsala y otros códices como el Azcatitlan y el Cozcatzin.

Giorgi y su colega, el doctor Piero Baglioni, impartieron un curso sobre el tema en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (Encrym), del INAH, donde explicaron que una de las ventajas para la intervención de los murales de Tlatelolco es que no poseen polímeros sintéticos, que son los adhesivos artificiales.

A diferencia de otras obras pictóricas que ya se han intervenido con la aplicación de nanopartículas como Los bebedores de Cholula, Puebla, y murales del Templo de los Nichos Pintados en Mayapán, Yucatán, la pintura mural de la Caja de Agua de Tlatelolco, por ser un hallazgo reciente, no presenta técnicas de conservación y restauración de ningún tipo.

Los trabajos se iniciaron con la limpieza de sulfatos, sales, impurezas y microorganismos de la capa pictórica, para después consolidar con la señalada tecnología, que ya ha permitido la adecuada preservación de murales ubicados en distantes partes de Italia, Francia, Alemania, Dinamarca, Suecia e Israel.

Las ventajas de las nonapartículas son que al estar constituidos por hidróxido de calcio, suelen equipararse a los materiales originales con que fue creada una pintura mural.

Asimismo, crean una red cristalina, invisible y permeable, que además de dar soporte a los pigmentos, permite la aeración natural de la pintura.

Una característica importante, expusieron, es que a diferencia de los polímeros sintéticos, las nanopartículas no se degradan con el paso del tiempo ni con los cambios climáticos.

Las diminutas partículas envejecen al mismo ritmo que la pintura mural, razón por la cual no se generan desequilibrios y sirven también para prevenir la acidificación de las paredes, además de que su uso no es tóxico para los restauradores.

En el curso brindado en la Encrym, Giorgi habló de los tratamientos de conservación y restauración de documentos gráficos, igualmente a base de nanopartículas, innovación que hasta el momento no ha tenido aplicación en materiales de este tipo resguardados en archivos mexicanos.

El especialista italiano comentó que para dar continuidad a estos trabajos, la Universidad de Florencia y la Encrym firmarán próximamente un convenio de intercambio académico a nivel licenciatura y posgrado, en beneficio de estudiantes de ambas instituciones.

Cabe recordar que la Caja, que fuera construida bajo el mandato de Cuauhtémoc para que la población de la República de indios instituida en México-Tlatelolco tuviera agua potable, fue descubierta hace seis años y a la fecha ha permitido descubrir un cúmulo de datos sobre la fusión y convivencia entre las culturas mexica y europea.

En el espacio de ocho por cuatro metros, los especialistas han encontrado más de seis mil fragmentos de huesos de animal, más de cuatro mil tiestos, más de 100 elementos elaborados en obsidiana, fragmentos de piezas prehispánicas y un plato completo de la primera cerámica impuesta en la Ciudad de México, y 12 metros cuadrados de pintura mural, con 168 elementos alegóricos de la vida de los indígenas.

Permaneció oculta hasta 2003, cuando la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) ordenó realizar una canaleta alrededor de su biblioteca para desalojar el agua de lluvia, pues el exceso de humedad ponía en riesgo el acervo histórico ahí resguardado.

Se trata de la primera manifestación plástica del nacimiento del México mestizo: un mural de manufactura indígena con material europeo.

El hallazgo de la Caja de Agua, especie de cisterna adornada en su interior con alegorías prehispánicas y españolas, lo realizó de manera fortuita una cuadrilla de trabajadores mientras excavaba el desagüe para evitar inundaciones.

Inmediatamente especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) constataron que el depósito que contiene el mural se extendía hacia una habitación del antiguo Convento de Santiago Tlatelolco. La estructura fue construida para dotar de agua a los alumnos que habitaban el Colegio de la Santa Cruz fundado por los monjes franciscanos en 1536 para los hijos de los nobles indígenas, a quienes se atribuye la autoría de esta antigua pintura que muestra la mezcla de las dos culturas.

un rompecabezas de 30 mil piezas

La pintura novohispana —de un espesor de 60 centímetros— fue fragmentada por los mismos indígenas en los albores del siglo XVII en aproximadamente 30 mil piezas, las que integraban 12 metros de muro, y que fueron sometidas a clasificación y limpieza, así como a una “anastilosis”, que consiste en rearmar cada trozo en el contexto original “como jugando a armar un enorme rompecabezas”, el cual finalmente será exhibido en un espacio museográfico a inaugurarse entre octubre y noviembre.

La historia de cómo y porqué se creó el mural y luego se enterró permite percibir el choque cultural que se produjo en los primeros años después de que Hernán Cortés sometió a los aztecas el 13 de agosto de 1521, precisamente en Tlatelolco, último reducto de la resistencia armada indígena ante la acometida del ejército español.

De los primeros segmentos reconfigurados del mural surge el trazo de una cruz que simboliza la influencia del nuevo orden católico, dibujado por los pintores mexicas o tlacuilos.

Los visitantes podrán admirar ahora dicha obra, en cuyo centro se observa la sencilla cruz en blanco y negro, flotando sobre un trasfondo mucho más colorido y animado con escenas de la vida lacustre de la Nueva España.

En la traza rectangular de seis metros de largo se muestran imágenes de animales reales y míticos que retozan junto a los lagos que rodeaban la Ciudad de México en el siglo XVI, pintadas aprovechando el breve periodo de tolerancia en la época en que los conquistadores destruían la cultura autóctona para cimentar su régimen y los frailes conservaban en escuelas a los tlacuilos.

UNA JOYA PLÁSTICA

Los expertos consideran el mural una joya pictórica, realizada con una técnica muy similar a la empleada por los artistas del Códice Florentino, justamente en el mismo sitio donde el fraile franciscano Bernardino de Sahagún recababa datos de los usos y costumbres de la cultura originaria de los aztecas para incorporarlos a su Historia general de cosas de la Nueva España, en el siglo XVI.

“Es la primera pintura mural de Tlatelolco, inclusive de la Ciudad de México, hecha por indígenas, con sus técnicas, materiales y colores; muestra del sincretismo mesoamericano y europeo”, dio a conocer en rueda de prensa el 29 de diciembre de 2003 el jefe de la Zona Arqueológica de Tlatelolco, Salvador Guilliem Arroyo.

Esta es la primera evidencia plástica del encuentro de las dos culturas y puede apreciarse, por la parte indígena, con alegorías de deidades prehispánicas, entre ellas un animal mítico con garras que semejan manos humanas considerado el representante de Tláloc, dios de la lluvia; así como la representación simbólica de las ciudades hermanas de Tenochtitlan y Tlatelolco mediante la figura de un jaguar con una planta estilizada en su espalda, sobre la cual descansa un águila.

También la pintura mural presenta figuras minuciosas y elegantes de plantas lacustres, algunas de las cuales eran utilizadas en la medicina tradicional mexica.

Por el lado español, en tanto, se encuentran escudos heráldicos, la cruz cristiana, querubines y personajes con rasgos europeos; estos últimos sin color, lo que denotaría la reticencia de los indígenas hacia sus conquistadores.

“Es de los primeros murales novohispanos que se conocen y debe haber sido pintado por los educandos del Colegio de la Santa Cruz”, corroboró el investigador emérito del INAH Eduardo Matos Moctezuma en las impresiones iniciales del hallazgo, el cual a su parecer “aporta una información muy rica, en el sentido de que se trata de las primeras manifestaciones pictóricas hechas por mano indígena” inmediatamente después de la Conquista y en los inicios de las labores de evangelización de los indígenas por parte de las misiones religiosas.

Rescatar uno de las pocas manifestaciones en la Ciudad de México de los albores de la Colonia es un hecho importante, abundó en su momento Felipe Solís, director del Museo Nacional de Antropología e Historia: “Es notable el mural porque da muestra de la belleza y la calidad pictórica que tenían los edificios y la ornamentación de las casas en el siglo XVI, época de la que conservamos pocos testimonios”.

Al tiempo, advirtió, que el descubrimiento da pie a un estudio estilístico del Códice Florentino, dada su asombrosa semejanza con la técnica empleada por el padre Bernardino de Sahagún, quien “se ve tuvo a los tlacuilos a su servicio para la escritura, pues se perciben varias manos y extraordinarios artistas en el Códice”.

Y complementaba Salvador Guilliem: “Al igual que el Códice Badiano, también se asemeja a los detalles del Mapa de Upsala, entre otros espléndidos documentos, y cuyo aporte a nuestro acervo es indudable, ya que abre un escaparate donde se manifiesta la fusión cultural entre Mesoamérica y la Europa del siglo XVI, cuyo sincretismo se amparó en la composición plástica bellamente realizada por los indígenas colegiados de Tlatelolco”.

De acuerdo con el encargado del rescate y salvamento de la obra plástica, en ésta se exhibe el afán humanista de los franciscanos puesto en práctica mediante el sincretismo, entendido éste como “la reconciliación y reunión de creencias opuestas, en pugna”.

Con fundamento en el conjunto de las evidencias arqueológicas, comparadas con códices de la época y las técnicas con las que fue creada, se plantea la posibilidad de estar ante “el vestigio de un capítulo crucial en la Historia de México, que es el inicio del mestizaje de las culturas española y azteca. Estamos viendo el nacimiento de un nuevo continente” a manera de una alegoría a la vida.

Más aún, de acuerdo con Gulliem, “otro de los resultados sorprendentes del salvamento del mural novohispano es la revalorización de Tlatelolco como la ciudad gemela de Tenochtitlan, en el marco del pensamiento indígena de las dualidades”, pues sucede “que durante mucho tiempo la visión centralista que dominaba el país asignó a los mexicas (tenochcas) y a su ciudad el papel protagónico en el Valle de México”.

oculto por casi 5 siglos

Autoridades administrativas de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emprendieron en abril de 2003 la construcción de una canaleta para captar las aguas pluviales y evitar el exceso de humedad al que estaba expuesto el acervo histórico diplomático resguardado en la Biblioteca “Genaro Estrada”.

Motivo de esas obras fue el trascendental y “milagroso” hallazgo de la Caja de Agua que contiene el mural novohispano en el subsuelo del ex convento de Santiago Tlatelolco, el cual fue notificado a la Dirección de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Dada la presencia de restos prehispánicos y coloniales, dicha dependencia solicitó a Salvador Guilliem, jefe de la Zona Arqueológica de Tlatelolco, controlar los trabajos correspondientes.

Todo empezó cuando le hablaron a su oficina, rememoró el arqueólogo en entrevista con el rotativo La Crónica de hoy, para avisarle que afuera del ex convento de Santiago “estaban sacando unos tepalcates de colores. Salvador fue volando al sitio y se encontró con el mural” novohispano.

Desde ese momento se dio curso al proyecto denominado Rescate Arqueológico de la Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, que inicialmente detectó la pintura en una traza rectangular de aproximadamente cuatro metros de ancho por seis de largo, que era la base para encontrar, de acuerdo con la proporción arquitectónica indígena, 16 metros más.

El contenedor formaba parte del sistema hidráulico de la zona que procedía del acueducto de Salto del Agua y fue construido con motivo de la inauguración oficial del Imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, el 6 de enero de 1536, pues era utilizado por los tlatelolcas para recolectar el vital líquido que consumían diariamente, de tal manera que mientras lo tomaban podían observar las imágenes que lo decoran.

De esta manera, la Caja cumplía dos funciones fundamentales: la primera, abastecer del vital líquido a los habitantes de la primera universidad y biblioteca del nuevo continente, y la segunda dar un mensaje público como un “canto a la vida lacustre maravilloso” a través de la pintura que escenifica la vida cotidiana en el Lago de Texcoco que todavía en el siglo XVI cubría gran parte de la superficie del Valle de México.

Tras la capitulación de la capital azteca en agosto de 1521, los primeros cambios hechos por los conquistadores fueron cegar algunos canales, destruyendo el sistema de drenaje de Tenochtitlan-Tlatelolco. Con esos preliminares, entre diciembre de aquel año y enero de 1522, se dio principio a la construcción de la nueva ciudad.

Según las fuentes históricas, Hernán Cortés decidió el 8 de enero de 1522 constituir a Tenochtitlan como la capital de la Nueva España y a Tlatelolco como el Señorío de indígenas bajo el gobierno de Cuauhtémoc. Había entonces que proveer de agua potable a la futura sede colonial, lo que se consiguió fácilmente reparando los caños efectuados por los mexicas en 1454, a través de los cuales fluía el líquido desde Chapultepec y Azcapotzalco.

Los primeros trabajos de recuperación arqueológica arrojaron diversas partes que muestran la gran riqueza iconográfica descubierta en siete niveles (de una capa de relleno que cubrió del piso a una altura de 70 centímetros) con la intención de ilustrar armonía en un momento coyuntural entre el arraigo de las creencias precolombinas y la imposición de la religión católica.

En dichas labores se liberó la pared oeste de la Caja colonial y parte del acueducto, en tanto que el resto del mural se localizó en la habitación suroeste de la fachada, justo bajo el desplante del adoquinado que circunda el ex claustro e iglesia franciscanos.

Los tres niveles del universo

La Caja de Agua está compuesta por dos contenedores. Uno de los segmentos mide 4 por 3.30 metros y en el centro tiene un muro intermedio que se interrumpe en su extremo norte para dar paso a una escalinata de servicio de un metro de largo; el otro se encuentra 50 centímetros más arriba y ahí aparece un quicio, del que hasta el momento se han descubierto tres peldaños que habilitan el acceso hacia el continente oriental de la construcción.

El jefe de la Zona Arqueológica señala que durante la temporada de exploración de 2005 se pudo saber que en el receptáculo fluía el agua por estos dos segmentos hacia la escalera de agua o “cascada”, con la finalidad de mantenerla en constante movimiento.

El habitáculo presentaba todavía en su extremo sur una perforación para una tubería tallada en piedra, lo cual marca perfectamente que el nivel del espejo de agua no podía rebasar los 80 centímetros de altura y, por ende, invadir las pinturas que ostentan los muros. De ahí que se dedujera que el mural fue elaborado para apreciarse desde la parte superior de la Caja, mientras que en la inferior manara el líquido; representando así la composición medieval, en la que el área alta pertenece al Cielo, la intermedia a la Tierra, y la baja al Inframundo, que sería el agua. En otras palabras, era la representación de los tres niveles del universo según la iconografía católica: cielo, tierra e infierno.

La pila de agua, asegura Guilliem Arroyo, fue concebida por una sola mente que conocía perfectamente la mecánica de fluidos y la gravedad del movimiento del agua, la cual es tan inestable que puede romper cualquier contenedor. Inclusive, prosigue, esa persona planteó el lugar para colocar las pinturas y la manera de conservarlas en su interrelación con el líquido.

La investigación documental realizada por el equipo de rescate arrojó los siguientes datos sobre su origen: “En documentos que datan de 1519 a 1583 se menciona al arquitecto Claudio de Arciniega, constructor de la primera Catedral Metropolitana en la Ciudad de México, como el posible creador de la Caja de Agua que contiene el mural, entre 1536 y 1550”.

Empero, eso es en cuestión de ingeniería, pues en el aspecto plástico se ocuparon de ello los indígenas y los frailes, ya que finalmente fueron éstos quienes les permitieron a los pobladores naturales adornar con sus pinturas las paredes de la represa.

cuna del proyecto humanista en México

Cuarenta y ocho figuras contiene la pintura mural hallada en Tlatelolco en 2003, en que ya se aprecia un trabajo al estilo europeo, donde la figura humana se pinta con el negro de humo y se le da volumen, aunque tanto el discurso como las técnicas empleadas —el fresco prehispánico y el temple— cuentan con elementos netamente indígenas, semejantes a las utilizadas en el Códice Florentino, a excepción de la grisalla, una técnica decorativa que permite darle un poco de volumen a las escenas y a los contornos de los seres humanos.

“Hay la intención de la tridimensionalidad. Pero todo lo que son plantas y animales, que recrean la vida lacustre del México prehispánico, están pintados con la técnica indígena y con los colores indígenas”, expone el arqueólogo Salvador Guilliem Arroyo.

Los colores utilizados son el azul maya, el ocre, el blanco, el negro de humo, el rojo (óxido de mercurio) y en algunos casos sus combinaciones como el café, característicos de la paleta prehispánica y la típicamente usada por los tlatelolcas, según lo confirman los estudios realizados, ha dicho a su vez la restauradora Sara Fernández

Pruebas realizadas a los pigmentos del muro permitieron determinar que posiblemente se utilizaron polisacáridos como la baba de nopal para garantizar la adherencia de los colores en las pinturas, que se estima cubren 24 metros cuadrados de superficie.

“El ambiente representado es apacible, quiere dar la idea de felicidad: se ven animales que habitaban estos lugares junto con la flora característica. En un lugar destacado aparecen la representación del jaguar (símbolo de Tlatelolco) y del águila (símbolo de Tenochtitlan)”.

La gran riqueza iconográfica se despliega hacia ambos lados de la pared del receptáculo que contiene el mural novohispano y la divide en dos partes. En el lado oeste se observa un hombre de pie dentro del agua, que carga en la espalda un canasto y en la mano derecha sostiene una red con peces.

El otro segmento presenta una escena con una garza que tiene un pez en el pico, y bajo ella aparecen peces bajo la superficie del lago, plantas que emergen de éste y en el extremo este una canoa con un personaje que porta una caña de pescar.

La primera figura descubierta fue el jaguar, que como el águila, la garza y otros animales del medio acuático, así como el resto de los elementos identificados y restaurados por el especialista Gonzalo Fructuoso, se enmarcan sobre y en una corriente acuática en medio de hojas, un tular (vegetación que se encuentra a la orilla de los cuerpos lacustres), así como los instrumentos de pesca.

Las plantas son nenúfares, algas y lirios; los animales son además del jaguar y el águila, un ahuitzotl —animal mítico parecido a una nutria—, una serpiente y una tortuga; mientras que las figuras humanas aparecen ataviadas con taparrabos, huaraches y camisas de cuello alto. Las sombras de los pescadores están cargadas hacia el lado derecho, mandando luz del sur al norte. Los instrumentos descritos son redes, lanzas y cañas, además de canastos para recolección.

Las imágenes coinciden con las descritas por fray Bernardino de Sahagún en su Códice Florentino, lo mismo que un par de ángeles que remiten a la influencia espiritual de los clérigos sobre los indígenas.

“Podemos ver que los franciscanos comenzaron a llevar a cabo el proyecto humanista del Renacimiento con la apertura del Colegio de la Santa Cruz. El mensaje del mural, como obra pública, daba un nuevo sesgo a la búsqueda del grupo dominante, seguramente hacia la catequización”, explica Guilliem.

La eventual fecha de realización del mural —el 6 de enero de 1536— y la utilización de la técnica de la grisalla en las figuras humanas demuestran que fue realizado por encargo de los misioneros españoles.

Un elemento poco común que indica que los sacerdotes ordenaron realizarlo —asegura Guilliem— es la presencia del ahuitzotl, que de acuerdo con las descripciones de Sahagún es un animal mítico con las patas a manera de manos humanas y en la cola poseía una manita más.

Era un espíritu malvado con aspecto de nutria o perro. Según la leyenda, cuando un hombre pasaba por un manantial habitado por un ahuitzotl, éste lo atrapaba, lo sumergía y lo ahogaba, comiéndose sus ojos, uñas y dientes y lo dejaba flotando; y nadie más que los sacerdotes se aventuraba a tocar esa representación.

“Si los indígenas se atrevieron a pintar esta criatura es porque quien les pidió la obra, un fraile europeo católico, no comprendía esta manifestación”.

RESISTENCIA CULTURAL

De los elementos hallados en la fuente de agua también se concluye que el proceso de adaptación de los indígenas a la cultura española no fue precisamente “una agresión directa, y creo que ahí está el verdadero sincretismo mesoamericano: la convivencia de deidades prehispánicas disfrazadas de santos católicos”, afirmó Guilliem Arroyo en una entrevista con el rotativo La Jornada.

Entre los aspectos técnicos descubiertos a partir de los trazos destaca la labor de los tlacuilos que pintaron la obra, todos diestros, a excepción de uno que hacía los bocetos y trabajaba con la mano izquierda.

Existen tres personajes de los que sólo se hicieron los dibujos preliminares: “Están muy bien representados los de carácter indígena, pero hay uno que posiblemente rebasó proporcionalmente el tamaño de la obra y sólo quedaron los trazos esgrafiados”, especificó el experto del equipo de salvamento.

Los tlacuilos desarrollaron un notable grado de expresión para la época. Los conquistadores por lo general exigían pintar según los estilos europeos, aunque los monjes franciscanos en Tlatelolco se mostraron dispuestos a aprender el idioma, costumbres e historia indígenas. Pero aun con la tolerancia, dijo Guilliem, algunos detalles del mural sí reflejan “un conflicto de intereses entre el fraile y el pintor”.

La mayoría de las figuras humanas —incluyendo algunas con vestimentas indígenas— están dibujadas con las características europeas de la perspectiva, en lugar de los perfiles unidimensionales mexicas. De ahí que resulta primordial la presencia de los dos rostros con rasgos europeos que son meros dibujos de contorno, sin rellenar ni colorear con los tintes todavía brillantes usados en el resto del mural.

El hecho de no haber sido terminados de colorear indicaría una manifestación de “rechazo a poner una imagen española en un contexto netamente mesoamericano e indígena”, reiteró en otra entrevista Guilliem, quien con la evidencia recreó ante el reportero de la agencia AP de la siguiente manera:

“El tlacuilo, el pintor principal, el gran maestro de la obra, está bajo la dirección y presión de los frailes. Allí entra una especie de conflicto. El que dirige la obra, el fraile, le está diciendo que lo haga así y (el pintor) dice que sí, que lo van a hacer, y se pasan a otro elemento, al agua, a los peces, a la red, a lo que ellos (los indígenas) están dando un verdadero valor y al final de cuentas no lo terminan”.

Lo anterior permite vislumbrar el choque cultural producido tras la Conquista armada, aunque la relativa independencia de los monjes en Tlatelolco fue tolerada sólo unas pocas décadas por los gobernantes españoles, que empezaron a cuestionar la táctica franciscana de educar a los indígenas y aprender de ellos mientras los convertían al cristianismo.

Se desprende, pues, que los artistas de Tlatelolco no cedieron totalmente. Cuando el tanque de agua cayó en desuso y el mural fue enterrado aproximadamente 60 años después de su elaboración, los indígenas practicaron una ceremonia de finiquito de contenido totalmente azteca para calmar a los espíritus prehispánicos plasmados en la pintura.

Depositaron cuidadosamente los fragmentos de la parte superior de la pintura en la mitad inferior del estanque sobre una cama de adobes, junto con los restos de cientos de animales sacrificados en rituales. Quemaron los restos de los animales y los enterraron junto con la estatua del dios mexica Napantecuhtli, pues “para ellos era sagrado por lo que tiene representado”, reveló el arqueólogo Guilliem Arroyo.

Es así, abundó, que “todo va a sincretizarse allí, a fusionar dos pensamientos”.

revalorización histórica de Tlalelolco

Un año después del descubrimiento del mural novohispano en Tlatelolco, en 2004, en el interior de la Caja de Agua habían sido localizados 2 mil 300 fragmentos (en 2005, al concluir la primera fase de rescate arqueológico, se lograron recuperar más de 25 mil) de la pintura que midió originalmente cerca de 2.20 metros de altura, la cual fue derribada intencionalmente con una ceremonia de por medio para permitir la nueva construcción del claustro franciscano de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, contiguo al Imperial Colegio de indios.

Entre 1600 y 1610 fue sepultado el mural ceremoniosamente, motivo por el cual se preservó la mitad inferior de la pintura de casi 15 metros de largo. Pero la mitad superior, de unos 3.30 metros de alto, se fragmentó en unos 30 mil pedazos.

La realización del ritual de finiquito como una forma de trascender esa etapa se colige por las tres capas con las que fue cubierto el estanque para cerrarlo: adobes y trozos de cerámica, pintura mural —la misma obra derrumbada— y restos óseos de animales. Entre todo ese material también se rescató una figurilla prehispánica que alude a una deidad de la fertilidad.

“Imaginamos que dejaron de usar el recipiente debido al crecimiento del convento. Sacaron el agua y tumbaron la parte alta del mural con sumo cuidado para poder construir encima la ampliación del monasterio”, fundamentó el investigador Salvador Guilliem.

“La enterraron con gran respeto”, pues la parte derruida fue colocada cuidadosamente encima de la cisterna y le pusieron copal, junto a más de 6 mil fragmentos de huesos de animal, más de 4 mil tiestos y más de cien elementos elaborados en obsidiana y pedazos de núcleo. Se desenterró, agrega Guilliem Arroyo, “toda una industria de la lítica en el interior; además de fragmentos de piezas prehispánicas y un plato completo de la primera cerámica impuesta en la Ciudad de México”.

Sumado a lo anterior, el arqueólogo mencionó “una enorme olla en la que al parecer se incineró gran cantidad de material orgánico”. Hacia el final de la temporada 2006-2007 se esperaba hallar más de 30 mil fragmentos, además de los 12 metros cuadrados de pintura mural” in situ.

En el centro del estanque fue donde se encontraron los diversos objetos, entre los cuales hasta el final de la Temporada 2005 se recuperaron 25 mil fragmentos de argamasa que contienen parte de la pintura mural, los cuales se registraron en siete niveles dentro de una capa de relleno que cubre desde el piso hasta los 70 centímetros de altura aproximadamente.

Sobre esa primera capa, detalló el arqueólogo Daniel Ruiz Cancino, integrante del proyecto de salvamento de la Caja de Agua, se exploró una segunda constituida por los numerosos huesos de animal, algunos cocidos y otros cremados, y casi todos fracturados, asociados a tiestos de cerámica típica prehispánica y colonial, como la llamada San Juan; algunos fragmentos de porcelana china, que en general formaron parte de una vajilla doméstica.

En el lugar de la excavación, donde se mantiene una temperatura de 18 grados y una humedad de 80 por ciento, los especialistas también tomaron para su estudio diversos microorganismos con los cuales convivió durante siglos la Caja de agua, ''y así saber cómo conservarla a largo plazo”.

PARA LA MEMORIA NACIONAL

Gracias al trabajo interdisciplinario y al sistema de registro, en dos años de trabajos arqueológicos se lograron descubrir los 12 metros cuadrados previstos de pintura —cinco fuera del ex convento de Santiago Tlatelolco y siete en su interior—, y se reintegraron los elementos del mural que permiten visualizar partes fundamentales del discurso plástico.

“Después de la limpieza, lo que hacemos es jugar un poco al rompecabezas, ir uniendo la pintura”, explicó en ese sentido la experta Sara Fernández.

En conferencia de prensa ofrecida el viernes 21 de octubre de 2005, Salvador Guilliem y su equipo de trabajo —con la presencia de Alberto Román, director del Museo del Templo Mayor—, notificaron el grado de avance de la Segunda Temporada del proyecto arqueológico de rescate de la primera obra pictográfica del México novohispano.

La complejidad que presentó el depósito de diversos objetos dentro de la matriz de la Caja de Agua requirió de toda la atención del equipo de trabajo, del que se habían descubierto más del 80 por ciento de la totalidad del recipiente, por lo cual se preveía que durante la última temporada —de agosto de 2006 a febrero de 2007— se abriera el resto para terminar de indagar la mecánica operativa y la intención de sus creadores.

Es decir, durante esa fase de la investigación se analizaron los significados y las implicaciones culturales contenidas en la pintura. Se habla entonces de “18 años de rescate para reconstruir un mural seccionado en casi 30 mil piezas, el cual con un trabajo minucioso y detallado empieza a ser reconstruido como parte de la memoria nacional”.

''Vamos a armar un gran rompecabezas con los fragmentos de pintura con el apoyo de la restauradora Sara Eugenia Fernández, de la Coordinación Nacional y la Escuela de Restauración”.

De hecho, la supervivencia de la pintura, reveló el arqueólogo Guilliem al periódico La Crónica de hoy, “es casi fruto de un milagro”. Aparte del hecho fortuito de su redescubrimiento, está la anécdota que narra que el pozo fue abierto en 1960: “La gente que trabajaba en la zona vio la Caja... pero enseguida fue tapada con tierra pues otras obras tenían prioridad en Tlatelolco”.

De 1960 a 1964, durante el sexenio del presidente Adolfo López Mateos, se construyó la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco. El moderno concepto arquitectónico en materia de vivienda multifamiliar, a cargo del arquitecto Mario Pani, procuró otorgar albergue en el sentido amplio de la palabra a más de 70 mil personas, consistente en vivienda, vías de comunicación, jardines, patios y edificios de recreo y centros educativos, incluso una Secretaría de Estado, precisamente la de Relaciones Exteriores.

El mural novohispano, continúa Guilliem Arroyo, “salió al momento de que Mario Pani hizo toda la obra de infraestructura de cableado; ahí se pueden ver las líneas, los tubos. Incluso se utilizaron piedras de la Caja de agua para hacer el registro. Sin embargo, como la obra tenía que entregarse la taparon y la respetaron”.

No obstante, el trabajo arqueológico desarrollado permitió encontrar un contexto primario en el interior que no había sido alterado.

el devenir histórico de Tlatelolco

Además de la reconstrucción de parte de la pintura mural novohispana descubierta en Tlatelolco, representativo de la primera época de contacto entre españoles e indígenas, también serán exhibidos a partir del presente año en una sala pública los planos, maquetas y diversos objetos prehispánico-coloniales descubiertos en la misma Zona Arqueológica en los últimos años.

La idea planteada desde entonces por Salvador Guilliem Arroyo, responsable del Rescate Arqueológico de la Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco, “es hacer una maqueta para que la gente pueda ver el uso total de la Caja, con toda la alegoría pictográfica, y en la salita mostrar parte de la colección de cerámica y de lítica prehispánica, colonial y de contacto, así como obsidianas y figuras prehispánicas” descubiertas.

Un primer cálculo pronosticaba concluir en junio de 2005 los trabajos de excavación tanto en el interior como en el exterior del recinto que aún alberga el archivo histórico de la Cancillería “Genaro Estrada”, el cual se preveía pudiera ser apreciado por los más de 5 mil visitantes mensuales de la Zona Arqueológica.

Sin embargo, la naturaleza de los componentes del pozo y sus pinturas murales obligaron a planear las acciones que permitan garantizar su conservación a corto, mediano y largo plazos, con la colaboración de diversos especialistas.

En torno ello, se dio a conocer la posibilidad de la creación de una sala de visita a través de “ventanas arqueológicas” dentro del antiguo convento de Santiago Tlatelolco para su mejor comprensión y admiración.

En la realización de la “ventana arqueológica” se utilizarían implementos tecnológicos que garanticen la conservación a largo plazo de los hallazgos, actualmente protegidos por una caseta termoacústica donada por la firma bancaria JP Morgan que mantiene estables los niveles de temperatura y humedad.

“Los turistas —adelantó Guilliem en entrevista periodística con La Jornada— podrán visitar la Caja de Agua y ver toda la pintura mural al caminar sobre los pasillos que tendrán pisos de cristal, que se colocarán en la parte norte y sur de la estructura; en la parte alta, sobre un tapanco, se montarán las piezas halladas.

En otro espacio se exhibirán siete planos” del devenir histórico de Tlatelolco, sitio cuya fundación se menciona en algunos documentos antiguos como anterior a la de Tenochitlan, y otros como posterior; sin embargo, lo cierto es que ambas ciudades nacieron y compartieron el mismo destino. La primera controló el poder ideológico, político y económico del imperio mexica, mientras que la segunda participó en todas las campañas militares de conquista hacia otras poblaciones del México prehispánico y dirigió el comercio a partir de 1428, cuando los aztecas se liberaron del señorío de Azcapotzalco y trasladaron a Tlatelolco su mercado, el más importante hasta la llegada de los españoles.

En tanto, se realiza un túnel debajo del Templo Mayor de esta Zona Arqueológica para ampliar información sobre las siete fases de su construcción. Cabe recordar que semejante al Templo Mayor de Tenochtitlan, el de Tlatelolco presenta siete etapas constructivas completas y dos agregados de su fachada principal. Este edificio es idéntico en medidas, orientación y arquitectura al Templo Mayor de Tenayuca y al de Tenochtitlan.

Hasta esta fase, las investigaciones se habían realizado con presupuesto proporcionado por la Cancillería, que hasta 2006 todavía se mantenía bajo su custodia el inmueble.

Tlatelolco en Flick


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febrero 16, 2009

Halla INAH inusual sepulcro mexica en Tlatelolco


Tlatelolco no deja de sorprendernos. Recientemente fue descubierto en su Zona Arqueológica, "el mayor sitio prehispánico de la Ciudad de México", un sepulcro con restos de unas 50 personas, que pudieron haber sido guerreros mexicas que combatieron al conquistador español Hernán Cortés.

Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se trata de un complejo funerario único en la historia de la arqueología de ese Basamento, por lo cuidadoso de su elaboración y orden, sus dimensiones, la época a la que pertenece y la posición de los entierros.

Los 50 cadáveres fueron localizados por azar, el 15 de diciembre de 2008, durante la ampliación de las exploraciones que arqueólogos del INAH realizan en el área para obtener mejores evidencias materiales que confirmen la fecha de construcción de la Etapa I del Templo Mayor de Tlatelolco, con lo cual se determinará el momento de su fundación.

Pero se hallaron con un sepulcro masivo poco común con 50 esqueletos y cinco cráneos enterrados después de la Conquista, en la primera mitad del siglo XVI. Catorce esqueletos están incompletos y todos son al parecer de indígenas. Los cráneos fueron hallados con anterioridad, pero forman parte del mismo entierro.

"Nos llevamos una sorpresa increíble", informó el arqueólogo Salvador Guilliem, en referencia a la fosa, de cuatro por diez metros, la que admitió el especialista ha dejado a los investigadores más preguntas que respuestas y ni siquiera se sabe de qué años exactos datan los restos humanos.

El hallazgo, explicó el arqueólogo, se efectuó en la etapa 4 de la estructura prehispánica, a una profundidad de 80 centímetros, y según estudios preliminares esos entierros datarían de 1523 a 1545, después de la llegada de los españoles o cuando hubo una fuerte mortandad en la región.

En ese sentido, el arqueólogo responsable de la investigación señaló que las principales hipótesis apuntan a que se trata de restos de las víctimas de las pestes de 1545 y 1576, de las matanzas de la Conquista de 1521, aunque también se tiene la teoría de que habrían fallecido durante alguna de las sublevaciones que siguieron al triunfo de los españoles.

Sin embargo, refirió que los entierros de los muertos por las pestes solían caracterizarse por hacerse sin organización, rápidamente y apilando los cuerpos sin importar la edad ni el género.

Pero en el caso del complejo recién descubierto se encontraron elementos distintos.

Los restos, dijo el especialista, tenían muchas características de los guerreros: todos, salvo cuatro de ellos, eran hombres jóvenes, muchos eran altos y varios mostraban huesos rotos que habían soldado.

Tlatelolco fue junto con Tenochtitlan una importante zona religiosa y política del antiguo Imperio azteca. La ciudad gemela fue además el escenario de la última resistencia indígena contra los conquistadores españoles y posteriormente epicentro de la evangelización y mestizaje.

"Por las dimensiones, la época a la que pertenecen y la posición que tienen todos los sujetos, se trata de un complejo funerario único en la historia de la arqueología de Tlatelolco. Hay una imposición de carácter europeo en el sistema funerario, es decir que el enterramiento fue dirigido por españoles", no obstante que refleja una práctica religiosa mexica. Los cadáveres fueron hallados "boca arriba con los brazos cruzados sobre el pecho, a la usanza cristiana".

Es decir, “hablamos de las evidencias de la imposición de un nuevo orden católico mediante un complejo funerario que podría aumentar a 100 osamentas”, destacó el experto del INAH.

Además, enfatizó, los esqueletos fueron “descubiertos en una ubicación ordenada a partir del centro de la edificación prehispánica, marcada por cuatro lápidas”.

Por el tipo de dentadura, "los restos pertenecen a población indígena pero están asociados a elementos coloniales", informó el INAH en un comunicado fechado el pasado 11 de febrero. Por su parte, Guilliem abundó en que el hallazgo de las osamentas de 45 adultos jóvenes, un anciano, tres adolescentes y un infante fueron cuidadosamente colocados en una aparente mezcla de la cultura azteca y cristiana.

"Nos llevamos una sorpresa increíble, encontramos un gran complejo funerario", dijo el martes a la prensa en el sitio del hallazgo el líder de la excavación, el arqueólogo Salvador Guilliem.

El cadáver del anciano presenta la particularidad de que portaba un anillo en el dedo meñique, hecho de una aleación que podría ser de cobre y plata.

“También encontramos 15 personajes incompletos", reveló Guilliem Arroyo. "Son personajes altos, algunos de 1.75 metros o más, pero eso no es una característica exclusiva de ese entierro. Hasta ahora todas son hipótesis que se irán comprobando conforme avancen los exámenes que ya se practican en los laboratorios del INAH", explicó.

Los restos están deteriorados debido a que entre finales del siglo XIX e inicios del XX, justo encima de la zona, tapiada como todos los vestigios indígenas por órdenes de la corona española, pasaba un ferrocarril.

No es la primera vez que se descubren sepulcros en la zona, pero éste asombró en particular por la forma en que fueron dispuestos los cuerpos. "Quedamos muy sorprendidos cuando descubrimos estos esqueletos” al centro del Gran Basamento de la Zona Arqueológica, puesto que “la posición de los entierros muestra un carácter católico", explicó el arqueólogo del INAH Salvador Guilliem Arroyo, quien dirige el proyecto de excavación en Tlatelolco.

"Los cuerpos están extendidos, boca arriba, con los brazos cruzados sobre el pecho y hay un gran cuidado en la forma como fueron colocados". Inclusive, agregó el experto, “su posición norte a sur no corresponde con las costumbres prehispánicas de enterramiento, que normalmente es de este a oeste o del oeste al este”.

Además, se encontraron restos de madera laminada, lo que sugiere que quizás fueron enterrados en una caja o que fueron cubiertos con hojas de agave para protegerlos. En el lugar se localizaron, asimismo, restos de un collar de cobre, clavos de metal, concha nácar y botones de hueso, estos últimos posibles vestigios de ropa.

Influencia católica. En Tlatelolco se han encontrado muchos otros complejos funerarios, pero todos han sido muy distintos. Por ejemplo, en la década del 60 fue hallada una zanja enorme, suerte de fosa común, donde se depositaban los cuerpos al azar.

"A estos cuerpos se les cubría de cal y después se depositaba otra 'capa' de muertos y otra capa de cal", explicó Salvador Guilliem en entrevista con la agencia de noticias británica BBC Ciencia.

"Esto se debió a una peste del siglo XVIII que provocó que un panteón cercano se llenara de cadáveres y los que no cupieron allí fueron enviados a Tlatelolco".

Y en la década del 90 se encontraron otros 27 esqueletos, uno de ellos con un rosario de cuentas de madera y un crucifijo de cobre, los cuales fueron identificados como víctimas de la peste ocurrida en 1545.

Pero tal como señala el investigador "lo extraordinario del complejo recientemente descubierto es que para la llegada de Hernán Cortés el sitio estaba cubierto por las grandes plataformas que formaban parte del gran recinto ceremonial". Esto sugiere que el sitio no era conocido por las últimas generaciones indígenas.

Y después de la toma de Tlatelolco, en agosto de 1521, Cortés ordenó demoler todos los templos de Tenochtitlan y Tlatelolco para construir con sus piedras la nueva ciudad.

Esto, cree el arqueólogo, revela varias razones por las cuales fueron enterrados con tanto orden y cuidado y colocando lápidas en el centro del lugar como una especie de ofrenda.

"Creemos que los enterradores (que seguramente fueron indígenas) tuvieron mucho cuidado al llevar a cabo un enterramiento justo debajo de donde existía un templo prehispánico", detalló Salvador Guilliem.

Se nota además “la vigilancia de un sacerdote por la posición en que fueron colocados los sujetos". Se cree que este hallazgo es sólo la mitad del singular complejo funerario novohispano.

Fenómeno social o natural. Todavía se conoce poco sobre lo que pasó inmediatamente después de la caída del Imperio azteca, cuando Cortés ordenó la destrucción de pirámides y templos, pero los expertos creen que es poco probable que los españoles hubieran realizado un enterramiento de indígenas tan cuidadoso.

Es posible, dijo Salvador Guilliem, que los sujetos enterrados en este complejo murieron durante alguna de las sublevaciones indígenas que siguieron al triunfo de Cortés.

Pero también pudieron haber sido víctimas de las epidemias de fiebre hemorrágica que ocurrieron en 1545 y 1576, en las cuales murió cerca del 80 por ciento de la población indígena. O quizás se trata de personajes de las elites militares mexicanas.

"Todavía tenemos que llevar a cabo mucho trabajo para saber quiénes eran. Pero estamos estudiando la posibilidad de que fueran víctimas de algún fenómeno social o natural ocurrido entre 1523 y 1576", afirmó Salvador Guilliem.

Más pistas por llegar. "Creemos que este hallazgo es sólo la mitad de todo el complejo funerario, así que todavía nos falta bastante por explorar", expresó el investigador.

Los entierros se encuentran en una matriz única, es decir, en una especie de fosa común preparada con adobes en la que se hizo un gran desplante con una gran capa de estuco y a partir de ahí los fueron acomodando.

"Las lápidas marcan el centro total del inmueble, por lo que nos falta explorar la otra mitad. Es muy probable que sea un complejo de más de 100 entierros, por eso no se suspendió la temporada de exploración. Estimamos que terminaremos a más tardar en junio para presentar todos los datos en octubre", indicó el investigador.

Los restos se encontraron asociados a piezas de cerámica, el 85 por ciento de éstas corresponden al período prehispánico y el resto al Colonial.

Guillem Arroyo señaló que no quieren afirmar ninguna teoría hasta que las evidencias lo permitan, por lo que todos los objetos se están registrando y evaluando cuidadosamente, para comprender cómo fueron enterrados. "No podemos lanzar los resultados definitivos hasta que todo el equipo interdisciplinario concluya y revise sus estudios".

Los arqueólogos iniciaron la exploración en el Gran Basamento con la hipótesis de encontrar un complejo arquitectónico que pudiera corroborar que Tlatelolco y Tenochtitlan tenían casas para sus élites militares construidas al mismo tiempo y con la misma simbología, quizá en México-Tenochtitlan sería la Casa de las Águilas y en México-Tlatelolco la Casa de los Guerreros Jaguar.

"Sin embargo, la sorpresa fue encontrarnos con un complejo funerario muy temprano del siglo XVI, y eso nos está llenando más de preguntas que de aportes. Entonces ahora recuperaremos todas las evidencias del complejo para posteriormente continuar hacia abajo para ver si encontramos las estructuras que corresponderían a esa Casa de los Guerreros Jaguar", indicó.

El arqueólogo precisó que hace 18 años, al dotar a la Zona Arqueológica de Tlatelolco de servicios para la visita turística, se descubrieron 27 entierros que estaban muy deteriorados porque por ahí pasaban todos los camiones pesados, pero no con las características de éste.

Entre los trabajos de investigación y conservación que se han desarrollado en la Zona Arqueológica de Tlatelolco está el túnel que se excavó en julio de 2008, con una profundidad de 3.60 metros y un pozo de 8 a 6 metros, para descender a la parte centro norte del Templo Mayor y explorar un túnel prehispánico descubierto en los trabajos de 2007, donde los especialistas creen se encuentra una ofrenda de finiquito de la época de construcción de la Etapa II.

Asimismo se realizaron trabajos de consolidación en 35 estructuras prehispánicas, que comprenden el 65 por ciento del sitio arqueológico. Se erradicó vegetación nociva y se instalaron pisos de sacrificio circundantes a los monumentos de los patios sur y norte.

Durante la excavación de 2008 se realizó el corte del muro oeste del ex convento para la liberación total de la Caja de Agua del Imperial Colegio de la Santa Cruz, hallada en 2002, y se construyó un envolvente arquitectónico para garantizar su conservación.

Los 25 mil fragmentos de pintura mural que adornaban el depósito de agua, se almacenaron en embalajes nuevos, además se integraron a una base de datos para crear un modelo matemático que permitirá su reconstrucción en soportes especiales, que permitirán identificar las partes faltantes del discurso pictórico.

Inaugurarán museo de sitio. En otro tema, Salvador Guilliem manifestó que durante las exploraciones en el Templo Mayor de Tlatelolco –la estructura principal de ese sitio–, en julio de 2008 se realizó un túnel de 3.60 metros de profundidad y un pozo para descender a la parte centro- norte de la pirámide, donde los especialistas piensan que se encuentra una ofrenda de finiquito de la época de construcción de la Etapa II (1276), lo cual revelará que Tlatelolco antecedió a la gran Tenochtitlan.

“Al avanzar hacia el centro y a 2.30 metros de la Gran Pirámide, encontramos gran cantidad de huesos humanos sin ninguna relación anatómica, como costillas, cráneos o falanges.”

El arqueólogo, quien aludió a las crónicas de la época, dijo que podrían ser de las personas que resistieron la toma de Tenochtitlan realizada por Hernán Cortés.

La tercera temporada consecutiva para buscar la ofrenda en el Templo Mayor de Tlatelolco se iniciará en breve.

Entre octubre y noviembre será inaugurado el Museo de Sitio y la Caja de Agua novohispana, en la cual los expertos del INAH han trabajado desde 2003 y que ha arrojado alrededor de 60 mil objetos y 27 mil fragmentos de pintura mural.

Habitantes de Tlatelolco exigen detener el tránsito de camiones por la zona

Rumbo de México: "Vecinos de la unidad habitacional Tlatelolco en la delegación Cuauhtémoc, exigieron a las autoridades delegacionales poner un alto al tránsito de vehículos pesados sobre la avenida Manuel González, ya que ha provocado que las estructuras de los departamentos se cimbren y originen cuarteaduras.
Por lo menos son siete los edificios que día a día sufren el constante movimiento por el paso de los vehículos pesados sobre la avenida, principalmente entre Paseo de la Reforma y el Eje Central Lázaro Cárdenas."

febrero 15, 2009

Glifo Tlatelolco


Glifo Tlatelolco en Flickr: ¡Intercambio de fotos!: "Detalle del Templo Calendárico, localizado en la zona arqueológica de Tlatelolco (Montículo de Arena), Cd. de México el cual está decorado en sus fachadas secundarias con tableros que contienen 13 glifos, aquí se muestra el glifo 2 conejo (ome tochtli)."

febrero 14, 2009

Efemérides.- 1967: América Latina y el Caribe son declaradas zonas libres de armas nucleares

Hace 42 años, el 14 de febrero, los ministros de Exteriores de 14 países de Iberoamérica adoptan la “Declaración de Tlatelolco”, origen de un tratado y por la que se prohíbe la fabricación y uso de armas nucleares en América Latina.

Este pacto, continuando con el Tratado Antártico en la materia, convirtió a América Latina en la primera región habitada que se constituía en Zona Libre de Armas Nucleares. Le siguieron los tratados de Rarotonga (Oceanía), Bangkok (Malasia), Pelindaba (África), la declaración unilateral de Mongolia y el tratado de Semipalatinsk (Asia Central).

En su Preámbulo, el Tratado de Tlatelolco dice que "las armas nucleares, cuyos terribles efectos alcanzan indistinta e ineludiblemente tanto a las fuerzas militares como a la población civil, constituyen, por la persistencia de la radiactividad que generan, un atentado a la integridad de la especie humana y aún pueden tornar finalmente toda la Tierra inhabitable."

"La desnuclearización militar de la América Latina y el Caribe constituirá una medida que evite a sus pueblos el derroche en armamento nuclear, de sus limitados recursos y que los proteja contra eventuales ataques nucleares a sus territorios; una significativa contribución para impedir la proliferación de armas nucleares, y un valioso elemento en favor del desarme general y completo. La América Latina y el Caribe, fiel a su tradición universalista, no sólo debe esforzarse en proscribir de ella el flagelo de una guerra nuclear, sino también empeñarse en la lucha por el bienestar y progreso de sus pueblos."

De acuerdo con estos principios, la organización Mundo Sin Guerras y Sin Violencia trabaja desde hace años por un planeta libre de armas nucleares. Por eso, este año promoverán la Marcha Mundial por la Paz y la No-Violencia, que partirá de Wellington, Nueva Zelanda, el 2 de octubre y luego de recorrer los cinco continentes terminará en Punta de Vacas, en la Cordillera de los Andes, al pie del monte Aconcagua. (Portal Contacto Político)

Más información sobre el Tratado de Tlatelolco: Opanal.org // Wikipedia.org

Julio Cortázar: amor mío

María Luisa mendoza- Excélsior: "Julio, con quien pasé solitaria Navidad, leyéndolo, allá en mi departamento de Tlatelolco, hubiera sido feliz con el extravío. Lo conocí personalmente en el demolido Hotel del Prado, junto al mural de Diego Rivera… él hablaba con alguien en un descanso de un congreso… me acerqué y le toqué el pecho diciéndole que quería probar si era “de a de veras” o si la mano se iba a colar hacia nunca, igual a mis sueños… conocerlo era un milagro, lo nunca visto, la realidad cumplida, era como tocar a los Beatles, a Proust o a Churchill… rióse mucho conmigo, nos tocábamos mutuamente… Julio había olvidado aquella pregunta oscura en su primera carta: “¿Por qué me escriben los novelistas de América Latina siempre de golpes de Estado, asesinatos, matanzas como la de Tlatelolco?...” Pudimos ser “hermagos”, tal les digo a mis amigos-hermanos… vernos seguido, comer juntos a las carcajadas, leernos uno al otro… con Cortázar todos éramos cronopios, iguales, respetables, somos Charlie Parker y La Maga, somos Rayuela entera… Lo quise mucho, Julio me regaló el respeto, la fe, eso se llama amor."

Exhiben "El árbol del olvido" como parte de la gira Ambulante 2009

SDP: "Destacó que durante más de dos semanas estuvo buscando aquella ciudad perdida de la colonia Atlampa, 'sólo sabía que se encontraba junto a la unidad habitacional de Tlatelolco y cuando la encontré conviví con ellos para que me permitieran conocer un poco de su vida y retratarla bajo el lente de la cámara'."

La solidaridad humana

Federico Ling Altamirano.- El Sol de México: "Recuerdo entre los primeros a los heroicos 'topos', cuyas hazaña fueron conociéndose al paso de las semanas siguientes; también recuerdo a los jóvenes rescatistas franceses trabajando en el Hospital General. Y me viene a la memoria también la muestra de valor y generosidad que dio el gran cantante y mejor ser humano que es Plácido Domingo, primero en la remoción de escombros del edificio 'Nuevo León' en Tlatelolco, y después en los donativos para la construcción de casas nuevas para muchos pobres."

febrero 12, 2009

Luz para el arte, nuevo museo de la UNAM

Obras - CNNExpansion.com: "El MUAC se circunscribe en los proyectos culturales emprendidos: el rescate del Museo Experimental El Eco y la Casa del Lago, la creación del CCU de Tlatelolco y la renovación -en marcha- del Museo Universitario del Chopo. Sin olvidar, que desde 2007, el Campus Central de CU queda inscrito, por la UNESCO, como patrimonio mundial cultural y natural."

febrero 07, 2009

Cineasta mexicano revive Los olvidados


La Crónica de Hoy / Sábado 7 de Febrero, 2009: "El cineasta mexicano Luis Rincón estrena en Ambulante 2009 su largometraje El árbol olvidado, una historia que describe un paisaje urbano de la ciudad de México con un célebre pasado fílmico: el barrio donde se rodó Los olvidados hace más de 50 años. Los habitantes de esa zona siguen viviendo junto a las vías del tren retratadas en la obra maestra de Luis Buñuel.
En entrevista con Crónica, el realizador, de 27 años, expresó que su admiración por este cineasta español fue lo que causó que él visitara la misma zona, lugar en el que Buñuel se inspiró para dar vida al Jaibo y a sus amigos del barrio. ”Durante más de dos semanas estuve buscando aquella ciudad perdida de la colonia Atlampa, pues sólo sabía que se encontraba junto a la unidad habitacional de Tlatelolco”."

Diario de un espectador

El Informador: "El edificio de la ex cancillería, en Tlatelolco, prorrumpe en ajados elogios del optimista estado mexicano. Pocas veces puede apreciarse más claramente lo que un presupuesto ilimitado y un corto vuelo pueden lograr. Los elaborados plafones del salón Juárez son levemente amenazadores: en un descuido absorberían sin dejar rastro al observador distraído. Pretensiosos y ciertamente caros rayadores de queso: bajo ellos desfilaron los presidentes. Es allí que tuvo lugar, en días pasados el séptimo Sitac. Se llamó Sur, sur, sur, sur... y fue dirigido con flemática enjundia por Cuauhtémoc Medina. Impecable organización. El desfile de intervenciones fluctuó entre el deslumbramiento y el ocasional bostezo. Particularmente notable resultó el arreglo mismo del salón, realizado para la ocasión: el tema del planeta cartografiado desde el sur, cruzado de cesuras, relaciones insospechadas y cicatrices, recibe a quien va entrando. Una manta colgada con mecates sobre un muro cubierto por otra textura de pesadilla retrata a un grupo de jefes indios en actitud de confrontar, entre irónicos y adustos, a los ponentes."

Presencia permanente en Hollywood

Esto.- oem.com.mx: "NUEVA ERA DEL CINE MEXICANO
A finales de los ochenta y principios de la siguiente década varios productores y directores hicieron películas con temas más delicados, desde películas sexualmente explícitas ('La tarea'), hasta otras que examinaron sucesos políticos recientes, como la masacre de estudiantes en Tlatelolco en 1968 ('Rojo amanecer')."

febrero 04, 2009

Se cumplen 607 años del natalicio del rey poeta Nezahualcóyotl

El guerrero, gobernante y poeta indígena Nezahualcóyotl, cuyo nombre está inscrito desde 2005 con letras de oro en el muro de honor de la Cámara de Diputados, nació el 4 de febrero de 1402, en Texcoco, por lo que hoy se cumplen 607 años de su natalicio.

Su biógrafo más prominente, el historiador José Luis Martínez, escribió: "En Nezahualcóyotl se unían de manera excepcional las aptitudes a menudo irreconciliables del guerrero, el gobernante, el constructor, el sabio de las cosas divinas y el poeta, dentro de las características que estas actividades tenían en el mundo indígena".

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) también dio a conocer que fue uno de los protagonistas en la guerra contra el rey de Azcapotzalco.

Era hijo del sexto señor de los chichimecas, Ixtlilxóchitl, señor de la ciudad de Texcoco, y de la princesa mexica Matlalcihuatzin, hija del rey azteca Huitzilíhuitl, segundo señor de Tenochtitlan.

Al nacer, le fue impuesto el nombre de Acolmiztli, felino fuerte, pero las tristes circunstancias que rodearon su adolescencia hicieron que se cambiara el nombre por el de Nezahualcóyotl que significa “coyote que ayuna”, entendiéndose el ayuno como una forma de sacrificio.

Su padre y él fueron sacados de Texcoco y así éste fue escondido; presenció la muerte de su padre. A los 25 años reunió aliados y con 100 mil hombres se apoderó de Otumba, Acolman y avanzó hacia su legítimo reino, Texcoco, el cual recuperó en 15 días.

Fortalecido, ayudó a liberar de los tepanecas a Tenochtitlan y Tlatelolco, sitiados por el rey Maxtla, finalmente vencido y muerto por el coyote hambriento.

Una vez que recuperó el trono de Texcoco, el soberano emprendió la organización administrativa y estructural para su pueblo y la cultura fue una prioridad.

Demostró toda su sapiencia en el campo de las ciencias, las artes y la literatura. Así, su amplia formación intelectual se traducía en una elevada sensibilidad estética y un gran amor por la naturaleza, que quedaron reflejados no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas.

Nezahualcoyotl llegó a construir un jardín botánico adornado con hermosas pozas de agua y acueductos en Tetzcotzingo, donde eran habituales las reuniones de poetas e intelectuales. Algunos historiadores han manifestado que aun cuando los acolhuas profesaban el politeísmo, el comenzó a desarrollar una filosofía en la cual planteó la existencia de un solo dios al cual se le reconoce como Tloquenahuaque.

Varios de sus poemas se encuentran actualmente escritos en el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México.

Estableció, entre otras instituciones, los archivos de los libros pintados, escuelas y consejos superiores, academias de sabios y poetas, colecciones de flora y fauna.

De su trabajo literario se conservan 30 composiciones poéticas, en las que resaltan temas como la fragilidad de la vida, la inminencia de la muerte, la verdad, el más allá, las flores, los cantos y la divinidad.

En su honor, en 1993 se creó el Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Indígenas, que entrega el Conaculta.

En sus 70 años de vida, cuyos hechos confabularon una leyenda épica, Nezahualcóyotl mató a 14 reyes, libró invicto 30 batallas, sujetó 44 reinos, escribió cantares poéticos, dictó leyes, edificó obras hidráulicas, plantó flores e instaló su nombre en la historia mexicana.