El Universal - Menú: Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (1632), describe un mercado ambulante que sorprendió a los conquistadores.
'Fuimos al Tatelulco. Iban muchos caciques que Moctezuma envió para que nos acompañasen; y desde que llegamos a la gran plaza, que se dice el Tatelulco, como no habíamos visto tal cosa, quedamos admirados de la multitud de gente y mercaderías que en ella había y del gran concierto y regimiento que en todo tenían.
'Comencemos por los mercaderes de oro y plata y piedras ricas y plumas y mantas y cosas labradas, y otras mercaderías de indios esclavos y esclavas; digo que traían tantos de ellos a vender a aquella gran plaza como traen los portugueses los negros de Guinea, y traíanlos atados en unas varas largas con colleras a los pescuezos, porque no se les huyesen, y otros dejaban sueltos', relata.
La historia revela que en el siglo XV los tianguis se establecían en períodos determinados durante los cuales se reunían los vendedores de diversos pueblos. Los más destacados eran los de Huejotzingo, Tenochtitlan, Texcoco, Tlaxcala y Xochimilco.
En el mercado de Tlatelolco, compradores y vendedores se reunían al aire libre. Allí era posible adquirir xoloitzcuintles, conejos, mapaches, pájaros con plumajes multicolores, además de carne de venado, consumida en los banquetes de la nobleza.
No faltaban los jueces que vigilaban los tratos comerciales, ya que las transacciones se efectuaban mediante el trueque o con semillas de cacao.
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