junio 30, 2011

En Tlatelolco se afina la historia de los aztecas

Publicado en ocelotetlatelolca: OCELOTE Núm. 06:


*Reporta el INAH hallazgo de una escalinata de la etapa fundacional de su Templo Mayor *Su antigüedad podría remontarse a los años 950 a 1200 de nuestra era

Por Luis Arellano Mora
Marcado por la polémica desde su origen, Tlatelolco —la ciudad gemela de Tenochtitlan que llevó el control comercial de Mesoamérica— siempre brindará nuevas sorpresas, en cualquiera de sus facetas, ya sea la precolombina, la colonial o la moderna. Gracias a los más recientes descubrimientos arqueológicos, la Zona Arqueológica estaría ubicándose como anterior a la propia Tenochtitlan, con lo que puede decirse que los mexicas tuvieron presencia en la cuenca mucho antes de lo que se pensaba. Inclusive la estructura tlatelolca podría ser tan anterior como la del Templo Mayor de Tenayuca, fechada entre el 800 y el 1000 después de Cristo.
Pero aun así la duda persiste: ¿Cuándo se fundó Tlatelolco?
La respuesta, ciertamente, puede cambiar la historia de la antigua ciudad mexica, puesto que hasta el momento se cree que tanto el Templo Mayor de México-Tenochtitlan como el de México-Tlatelolco tenían siete etapas constructivas. Pero la localización, en 2009, de una octava etapa constructiva en Tlatelolco hace replantearse la cronología de la zona y, por supuesto, ahora hace falta ver si es posible encontrar una octava fase constructiva en la Zona Arqueológica de México-Tenochtitlan.
Hay que recordar que el Templo Mayor tlatelolca ostenta analogías arquitectónicas con los de Tenochtitlan y Tenayuca: una gran pirámide que en su interior cuenta con otras completas, una especie de “matrushka” (pirámides superpuestas) con estructuras de forma similar, pero diferente tamaño, en su interior.
Y es el caso que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) dio cuenta recientemente de los avances de sus investigaciones en Zona Arqueológica de Tlatelolco, las que vendrían a romper las versión muy extendida hasta nuestros días de que un grupo disidente de los mexicas fundadores de México-Tecnochtitlan motivó la fundación de su ciudad gemela, México-Tlatelolco.
Según fuentes etnohistóricas, como las crónicas oficiales de Fray Diego de Durán y del Padre Acosta, la fundación de México-Tlatelolco habría ocurrido en 1337; mientras que la de Tenochtitlan en 1325; sin embargo, fuentes como la Historia Tolteca-Chichimeca y el Mapa de Sigüenza señalan que Tlatelolco se creó antes que México-Tenochtitlan o, incluso, de manera simultánea.
Por ejemplo, a diferencia de las fuentes oficiales que explican que pocos años después de la fundación de México-Tenochtitlan los mexicas se dividieron en tenochcas y tlatelolcas, el Mapa de Sigüenza es el único documento pictográfico que afirma que esta división se produjo en una fase muy temprana de la migración, en algún punto del actual bosque de Chapultepec o Cerro del Chapulín. Es decir, la importancia de este documento radica en que resalta la fundación de Tlatelolco en un tiempo diferente a la ciudad de los mexicas, por lo que quizá no compartan la historia tradicional que las fuentes han proporcionado.
Ahora, con el hallazgo de los investigadores de INAH de una escalinata que daba acceso a un adoratorio de la etapa arquitectónica más antigua del Templo Mayor de Tlatelolco, que podría ser de los años 950 a 1200 de nuestra era, se podrá corroborar cuándo fue en realidad construida la primera edificación de la ciudad prehispánica; es decir, la época cuando se fundó México-Tlatelolco.
En el boletín número 185, del 13 de junio de 2011, la arqueóloga Lucía Sánchez, jefa de la Zona Arqueológica, explicó que inclusive el Templo Mayor es estudiado de afuera hacia adentro, “como si fueran las capas de una cebolla”, aprovechando un corte realizado en la época prehispánica —en la llamada etapa 1ª—, el que se convirtió al paso de los años en un túnel que corre transversalmente en su interior.
En esta búsqueda de elementos arqueológicos de la primera etapa de construcción de Tlatelolco también se encontró un piso estucado, cuya antigüedad podría ser de los inicios del período posclásico (950 a 1200 d.C.), además de fragmentos de cerámica, piezas de obsidiana y huesos de animales pequeños, que formaban parte del relleno de la pirámide.
Aclaró la arqueóloga que “algunos de los análisis implicarán fechamientos de carbono 14, así como de termoluminiscencia y arqueomagnetismo, métodos que sirven para determinar la antigüedad de una pieza de cerámica y de los pisos de estuco”. Los resultados que se obtengan permitirán —de acuerdo con los objetivos del Proyecto Tlatelolco— establecer las comparaciones entre las ciudades de Tenochtitlan y Tlatelolco en sus etapas más antiguas.
Habría que detallar que las exploraciones en el Templo Mayor de Tlatelolco forman parte de un proyecto arqueológico comenzado en 1987, el cual se ha desarrollado de manera ininterrumpida hasta hoy bajo la coordinación del arqueólogo Salvador Guilliem Arroyo, quien cuenta con la colaboración de los investigadores Patricia Ledesma, Alejandro Rivera, Claudia Nicolás, María de Jesús Alvizar y Lucía Sánchez de Bustamante.
De acuerdo con los objetivos del Proyecto Tlatelolco, se trata de desarrollar la investigación relacionada con la historia y la arqueología del lugar, e incrementar los materiales de difusión para lograr establecer una relación más estrecha con la sociedad.
En ese sentido, Lucía Sánchez recordó que entre 1992 y 1993, durante las excavaciones a cargo del arqueólogo Guilliem Arroyo, en dicho proceso de exploración se encontró una escalinata completa en el interior de la fachada occidental de la pirámide, y los restos de otra. En 2007 se retomó la excavación y se localizó una tercera escalinata, igualmente rota, que se ubicó en la etapa 1b.
En 2009 se realizó otra exploración desde la parte superior de la pirámide y se encontró —a 7.5 metros de profundidad— un piso de estuco y una pilastra (pequeña columna) con restos de pintura de colores rojo, negro y azul, así como fragmentos de braseros policromos sobre el piso.
Entre febrero y junio de 2011, a través del túnel transversal —a 12.5 metros hacia el interior—, se descubrió la escalinata que daba acceso a un adoratorio, así como la continuación del piso estucado localizado en 2009, espacio que se ha denominado como la etapa 1c, y que podría corresponder, como ya se mencionó, al periodo Posclásico, que abarca de los años 950 a 1200.
En las recientes excavaciones, la jefa de la Zona Arqueológica especificó que se halló cerámica, obsidiana —principalmente en forma de navajillas—, piedras trabajadas para usarlas como material constructivo y otras de relleno para edificar templos, y huesos de animales pequeños, posiblemente roedores.
“Todo el material se encontró como relleno de la construcción. Además, entre la tierra se descubrieron pequeñas conchas de moluscos propios del lecho de lago, lo que nos indica que la tierra para rellenar fue tomada de éste.
“Los elementos encontrados corresponderían a la fundación de la ciudad y, de acuerdo con las fuentes etnohistóricas, estarían ubicados tentativamente alrededor del año 1337, aunque podrían ser más antiguos, de 1000 a 1200 d.C.”, comentó Lucía Sánchez.
La experta dijo que actualmente se realiza un análisis del estilo de arquitectura para comprobar si las tres etapas (1a, 1b y ahora 1c) corresponden a fases constructivas distintas o si sólo son ampliaciones de un mismo basamento; es decir, sólo un añadido del Templo Mayor de Tlatelolco, como acostumbraban edificar los mexicas.
En el comunicado de prensa del INAH se detalló que para obtener información precisa y complementaria a los datos de la excavación, se realizan diferentes estudios de los materiales encontrados en años anteriores, tales como carbón, cerámica y concha, para lo cual se cuenta con la colaboración de la Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico del INAH y del Laboratorio de Paleomagnetismo del Instituto de Investigaciones Geofísicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
SE ALTERA EL ORDEN CRONOLÓGICO IMPERANTE
Tlatelolco, cuyo significado es “montículo de arena”, fue el centro ceremonial y comercial más importante del México prehispánico; su nombre en náhuatl se interpreta como tlatelli, “terraza” o xaltilolli, que significa “punto arenoso”. De acuerdo con información del INAH, la Plaza de las Tres Culturas es una de las más significativas de la Ciudad de México, pues en ella se reflejan tres importantes etapas de la historia de México: la prehispánica, la colonial y la contemporánea.
“Con el descubrimiento desde hace 15 años de los vestigios de otra pirámide que demostraba que Tlatelolco fue fundada en 1325, al igual que México-Tenochtitlan, la capital del imperio mexica, se alteraría el orden cronológico imperante, hasta por 300 años", dijo Salvador Guilliem, citado en un comunicado del INAH, en 2009. Y en entrevista concedida en el mismo años al diario La Jornada el arqueólogo especificó que luego de los conflictos que derivaron en la conformación de la Triple Alianza entre Texcoco, Tenochtitlan y Tlacopan (Tacuba), “Tlacaélel —consejero de Itzcóatl y hermano de Moctezuma primero— sugiere que se quemen todas las bibliotecas para que su historia no caiga en manos del vulgo, y así sucede.”
“El mexica, después de 1428, va a escribir su propia historia y se afianza en un origen divino. Por lo tanto, la arqueología va a corroborar lo que dicen las historias. El tener una escalinata más es probable que nos diga que el desarrollo de Tlatelolco es un poco más temprano, pero todavía no podríamos decir la fecha hasta no agotar la investigación”.
A ello habría que sumar que la historia de ese pasado fue escrito por gente que tuvo como principales fuentes los documentos prehispánicos, antes que por datos científicos.
De hecho, Miguel León Portilla identifica en su obra Los antiguos mexicanos a Tlacaélel como el ideólogo del imperio mexica, a quien “ante todo le pareció necesario lo que hoy llamaríamos una ‘conciencia histórica’, de la que pudieran estar orgullosos los aztecas”.
Para esto, continuaba el historiador, reunió Tlacaélel a los señores mexicas. “De común acuerdo se determinó entonces quemar los antiguos códices y libros de pinturas de los pueblos vencidos y aún los propios de los mexicas, porque en ellos la figura del pueblo azteca carecía de importancia. Implícitamente se estaba concibiendo la historia como un instrumento de dominación”.
Pero “hasta ahora las evidencias arqueológicas revelan ocho etapas constructivas” en Tlatelolco, recalcó el arqueólogo Guilliem Arroyo. Se cuenta que esa octava etapa fue abierta o fragmentada intencionalmente por los mexicas, aproximadamente en 1368 cuando hicieron la etapa dos, con la intención de depositar una ofrenda, objetivo de una siguiente etapa de excavación.
El propósito principal de los trabajos de Salvador Guilliem ha estado relacionado con el por qué se construyeron dos recintos sagrados: en Tenochtitlan está perfectamente demostrado que es el vértice sagrado, el centro de todo el universo; y en Tlatelolco la arqueología reporta que el mexica tuvo acceso completo a sus dioses y comunicación con ellos.
De lo que se trata, enfatizó Guilliem, es de afinar la Historia. Así que “mientras la arqueología no lo aporte, no podríamos hablar de modificaciones, ahora sólo afinamos las cronologías ya escritas”.
Y como la arqueología, como dice Salvador Guillem, es ciencia impredecible, habrá que esperar pacientemente qué secretos nos depara Tlatelolco.

Foto: INAH

Etiquetas: , , ,

blog readability test

TV Reviews

Locations of visitors to this page
Descargar Edición escaneada en PDF de La Gran Guía de los Blogs 2008 Firefox Gratis free web counter
free web counter website counter